25 de octubre de 2020
25.10.2020
La Opinión de Murcia
Social

"Muchas vidas fueron recluidas en casas sin luz natural y sin ventilación"

Cáritas dice que "la verdadera cara de la vulnerabilidad del derecho a la vivienda se ha podido ver en esta pandemia"

24.10.2020 | 17:39
"Muchas vidas fueron recluidas en casas sin luz natural y sin ventilación"

En pleno impacto social y sanitario de la pandemia, se celebra hoy, 25 de octubre, el Día de las Personas Sin Hogar. Desde Cáritas en Cartagena quieren mostrar la realidad actual de muchas personas sin techo o que viven en infraviviendas, para quienes es una utopía poder adoptar las medidas de prevención adecuadas.

Ahora «hay que hacer un sobreesfuerzo, además del que ya se venía haciendo antes de la covid, para garantizar que todo el mundo tenga una vivienda digna, un hogar adecuado», tiene claro Juan Antonio Illán, secretario general de Cáritas Cartagena.

Con el contundente lema No tener casa mata, de la campaña de sensibilización, Cáritas quiere llamar la atención de los poderos público y de la ciudadanía sobre los efectos que la falta de una vivienda adecuada supone para miles de familias. El Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en la Región de Murcia presenta que 100.000 personas se encuentran con incertidumbre de quedarse sin vivienda y casi 170 mil viven en lugares inadecuados.

El 13% de la población (195.000 personas) viven bajo el umbral de la pobreza.

Cáritas conoce de primera mano «la verdadera cara de la vulnerabilidad del derecho a la vivienda que se ha podido ver durante esta pandemia».

Más de 60 agentes entre voluntarios y contratados están vinculados con el programa de Vivienda de Cáritas en la Diócesis, que ayuda anualmente a casi 40.000 personas sin hogar. Acompañado ahora, en tiempos de covid, de nuevos proyectos con viviendas para familias, viviendas de acogida y albergues distribuidos por toda la Región de Murcia.

Con el asunto del confinamiento, «muchas personas vieron como sus vidas quedaron recluidas en viviendas inadecuadas, muchas familias se sintieron todavía más atrapadas en aquellas habitaciones de realquiler con insuficiente ventilación y luz natural», remarcan desde Cáritas, al tiempo que insisten en que «la verdadera cara de la vulnerabilidad del derecho a la vivienda se ha podido ver durante esta pandemia» cuya segunda ola ya toca de lleno a la Región, donde aún hay gente viviendo en la calle.

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