21 de octubre de 2020
21.10.2020
La Opinión de Murcia
Mundo Cooperativo

Nuevos materiales a partir de restos agroalimentarios

Finaliza el proyecto BARBARA con el que colabora Fecoam y que fomenta la economía circular con la fabricación de piezas a partir de residuos orgánicos

21.10.2020 | 04:00
Técnicos de Fecoam durante la conferencia final del proyecto.

Cuatro años después de su inicio, el proyecto europeo BARBARA (Biopolímeros con funcionalidades avanzadas para la construcción y piezas de automóviles procesadas a través de la fabricación de aditivos, en sus siglas en inglés) finaliza su investigación logrando su objetivo de producir nuevos productos de base biológica de alto rendimiento a partir de restos de alimentos.

Fecoam ha colaborado desde su inicio con este programa de investigación enmarcado en la agenda Horizonte 2020, teniendo las cooperativas agrarias la misión de proveer de la materia prima, que son los residuos provenientes de la industria agroalimentaria, además de difundir los resultados de las investigaciones llevadas a cabo por este proyecto entre todos sus socios.

Así, el proyecto europeo BARBARA tiene como objetivo desarrollar nuevos materiales a partir de residuos alimentarios, que puedan usarse en sectores industriales como los de automoción y construcción.

Durante los meses que ha durado el estudio, se han podido analizar diferentes aspectos como la extracción y purificación de componentes de origen biológico a partir de recursos de biomasa; la funcionalización de pigmentos híbridos naturales y biopolímeros; el procesamiento y validación de productos; la explotación, sostenibilidad y valoración económica; y, por último, los canales de difusión y comunicación del proyecto.

Como explicaron durante la sesión final del proyecto, "el desarrollo de estos materiales con aditivos de limón, granada, maíz o cáscara de almendra, así como los nuevos avances tecnológicos en el proceso de impresión 3D, han permitido desarrollo de prototipos funcionales, como molduras de puertas y salpicaderos, también para automóviles como juntas para secciones de celosía".

Asimismo, explican y dan a conocer una industria al alza como es la revalorización de residuos agrícolas y flujos secundarios de procesos de producción de alimentos.

Otras de las entidades implicadas en el proyecto destacan el centro tecnológico aragonés Aitiip como coordinadores; Cargill; Celabor, KTH y la Universidad de Alicante participando en el desarrollo de los procesos químicos de extracción de las moléculas funcionales y polisacáridos; Nurel y Tecnopackaging para el desarrollo del material y de las bobinas para impresoras.

La firma AITIIP por su parte, ha desarrollado el nuevo proceso de impresión 3D y fabricará los prototipos demostradores para la industria de la automoción y la construcción; y, por último, Acciona Construcción y Centro Ricierche FIAT, quienes validaron esos prototipos. Todo el proceso ha estado monitorizado por la Universidad Italiana Di Perugia (LCA, LCC).

Usos y aplicaciones

BARBARA contempla la fabricación de prototipos como tiradores de puertas, frentes de salpicaderos de coches y uniones de vigas mediante técnicas avanzadas de impresión en 3D y bioplásticos.

Así, se pretende desarrollar nuevos materiales de origen orgánico con funcionalidades innovadoras gracias a la incorporación de aditivos también procedentes de la biomasa para que, mediante el empleo de la tecnología de fundido de filamentos, la más extendida para la impresión 3D o fabricación aditiva, puedan dar lugar a prototipos de aplicación industrial.

Estos nuevos materiales deben estar basados en residuos alimentarios como zanahorias, almendras o granadas, y agrícolas, como el maíz, y tener determinadas propiedades mecánicas, térmicas, estéticas, ópticas y antimicrobianas que los hagan aptos para su uso industrial en componentes para sectores de alta exigencia como los mencionados.

Los plásticos basados en materiales procedentes de la biomasa ya se utilizan para impresión 3D en el ámbito doméstico. Es el caso del PLA (poliácido láctico). Se trata ahora de afrontar su uso industrial con una visión global, que tenga presentes los requerimientos que van a tener que cumplir las piezas fabricadas desde el mismo momento de la formulación de los materiales de ingeniería y de los aditivos que las enriquecen.

Los socios del proyecto BARBARA cubren toda la cadena del proyecto, pues entre ellos hay desde proveedores de residuos agrícolas y alimentarios como Fecoam hasta usuarios industriales finales de automoción y construcción.

Sectores de aplicación

Aunque los resultados de BARBARA sean también de interés para otros sectores, los dos escogidos, construcción y automoción, tienen características que los hacen muy interesantes para un proyecto como este que liga investigación, química básica e industria 4.0. El proyecto contempla el desarrollo de prototipos demostradores como tiradores de apertura de puertas de automóviles, frentes de salpicaderos o moldes para hacer nudos para celosías de vigas y estructuras como las que se utilizan en construcción.

Esta iniciativa hará posible, además, el crecimiento de las industrias dedicadas a esta actividad en el marco del sector europeo de la bioeconomía y la economía circular.

«Con el proyecto BARBARA se contribuye a la creación de dos nuevas cadenas de valor y al desarrollo de una industria moderna y orientada al futuro que tiene el potencial para revolucionar la producción de materiales. Una nueva generación de industria aplicada al medio ambiente, donde se promuevan procesos de extracción más ecológicos, reduciendo potencialmente el consumo de energía y de materiales», explican los responsables del estudio.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook