30 de septiembre de 2020
30.09.2020
La Opinión de Murcia
Fecoam

Gestión cooperativa de tierras para evitar el abandono

El proyecto europeo Innoland, en el que participa Fecoam, tiene como objetivo el desarrollo de modelos de explotación agrícola

30.09.2020 | 04:00
Jornada de trabajo del Grupo Operativo Innoland. FOTO: FECOAM

La Federación de Cooperativas Agrarias de la Región (Fecoam), participa en el Grupo Operativo sobre innovación social en la gestión de tierras (GO Innoland), que nació en 2016 en el marco del programa del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER), en el marco del Plan Nacional de Desarrollo Rural.

El proyecto tenía como objetivo inicial la mejora de la competitividad de las cooperativas a largo plazo a través de mecanismos de innovación social basados en la gestión de tierras en común, todo ello a través del impulso de entidades como Fecoam implicadas en el proyecto.

Asimismo, la segunda fase de desarrollo del programa se incluye en la Convocatoria de Creación de Grupos Operativos suprautonómicos 2019, vinculados a la Asociación Europea para la innovación en materia de productividad y sostenibilidad agraria.

Además de la Federación de Cooperativas Agrarias de Murcia, forman parte del Grupo Operativo Innoland la Fundación Cajamar Comunidad Valenciana, Rural Sant Vicent Ferrer de Benaguasil Cooperativa, Anecoop S. Coop, Cooperativas Agro-alimentarias Castilla-La Mancha, Unió Nuts y la Universidad Politécnica de València, con la colaboración de Cooperativas Agroalimentarias España y la Fundación Cajamar Almería.

El propósito de este grupo de trabajo para la gestión conjunta de parcelas abandonadas era el desarrollo de modelos de explotación agrícola «que eviten los problemas causados por las pequeñas dimensiones de algunas tierras de cultivo que dejan de trabajarse por su baja rentabilidad, con la consecuente pérdida productiva por parte de las cooperativas».
Además, el grupo de trabajo pretende incidir en el desarrollo de una agricultura sostenible y respetuosa con el medio ambiente, incluyendo medidas al respecto en los nuevos modelos de gestión empresarial en el sector.

Así, «los miembros trabajamos en mejorar la gestión productiva de las entidades cooperativas agroalimentarias, para potenciar la comercialización de la producción propia y posibilitar explotaciones viables que generen valor añadido y fomenten el relevo generacional, y, con ello, aportar soluciones al abandono y la falta de competitividad de empresas asociativas, en áreas minifundistas de cítricos, frutas de hueso, frutos secos, viñedo y olivar», explican los responsables de la investigación.

Este trabajo multidisciplinar surge tras observar varias experiencias en cooperativas agrarias en las que la productividad descendía a causa del abandono de tierras por parte de los socios, tanto por jubilación de los dueños como por falta de relevo generacional, uno de los principales problemas del sector agropecuario.

Para ello el programa Innoland pone en marcha experiencias piloto de gestión común de tierras, en las que las pequeñas parcelas de los socios son gestionadas de forma conjunta desde una cooperativa.

«Para ello, el objetivo principal del grupo es poner en práctica y difundir mecanismos de innovación basados en diferentes fórmulas de agrupación y gestión de tierras, llamados Iniciativas de Gestión Común de Tierras».
Dichas iniciativas agrupan a un conjunto de personas físicas o jurídicas titulares de parcelas que, vinculadas entre sí y manifestando su voluntad expresa, son consideradas como una unidad a efectos de la puesta en marcha de un plan de gestión tendente al cultivo en común o al desarrollo de actividades complementarias agrarias.

Papel de las cooperativas

Como explican los responsables del grupo operativo, el abandono de tierras agrícolas es un fenómeno que se produce por varias razones interrelacionadas, entre ellas las presiones sobre la rentabilidad y la avanzada edad de los productores, especialmente en pequeñas y medianas explotaciones.

Asimismo, los responsables del proyecto entienden que las principales consecuencias las padecen las cooperativas agroalimentarias, cuya actividad está directamente ligada con la producción de sus socios.

«Sus bajas rentabilidades son el resultado de la combinación de distintos factores. Por un lado, existe la resistencia y el rechazo al cambio, a causa, principalmente, de la elevada edad del titular de las explotaciones, el escaso relevo generacional y el predominio de la agricultura a tiempo parcial», explican.

«Por otro lado, este proceso de envejecimiento y escasa profesionalización provoca bajas inversiones y reduce la innovación en las explotaciones. Como resultado, se obtienen producciones con escaso valor añadido y poco diferenciadas, con calendarios productivos desajustados a las demandas del mercado. Asimismo, la atomización del sector productor dificulta el control sobre la cadena de valor y reduce su poder de negociación».

Por todo ello, desde el GO Innoland proponen como estrategia para prevenir ese abandono de tierras, la participación de las cooperativas en la gestión conjunta de las mismas.

«Esta estrategia es útil tanto para que los propietarios de tierras de mayor edad, que no tienen sucesor, no se retiren o vendan sus tierras, como para el logro de economías de escala que podrían contribuir a mejorar la rentabilidad. La gestión conjunta de la tierra, que no modi?ca necesariamente la propiedad de las tierras de los miembros de las cooperativas, puede considerarse como una forma de innovación social y de espíritu empresarial colectivo», subrayan desde Innoland.

Tras diferentes estudios realizados en cooperativas agrarias, los responsables del proyecto consideran que «las cooperativas más grandes con diversidad en el Consejo Rector, que se mide por la presencia de mujeres y jóvenes, están en una posición favorable para hacer incursiones en las iniciativas colectivas de las tierras de cultivo».
Además, concluyen que esas iniciativas son viables cuando los socios de mayor edad están dispuestos a ceder sus explotaciones a la cooperativa antes de abandonarlas, además de «mostrar características innovadoras y de colaboración que creen vínculos con otras cooperativas».

Por todo ello, la innovación social y económica, el tamaño y la propensión a la intercooperación son factores clave que establecen un per?l cooperativo capaz de asumir el reto de combatir el abandono de la tierra por parte de los miembros y la consiguiente pérdida de producción a través de la gestión cooperativa.

Importancia de la innovación

Fecoam, dentro de sus programas de formación e investigación, participa de este modo en diferentes grupos operativos, incluidos en los proyectos del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural.

El Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente fomenta la creación de estos grupos operativos supra-autonómicos, formados por entidades y organizaciones con distintos perfiles, tales como agricultores, ganaderos, centros tecnológicos, industrias agroalimentarias o forestales, centros públicos o privados de I+D+i o de formación y asesoramiento, centros tecnológicos o instituciones sin fines de lucro, para poder abordar de una forma conjunta un problema concreto o una oportunidad desde un enfoque multisectorial. 

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