29 de septiembre de 2020
29.09.2020
La Opinión de Murcia
La Región de Murcia, en marcha
Presidenta de la Federación de Municipios

María Dolores Muñoz: «Soy optimista, la situación es mala y triste sin paliativos, pero hemos aprendido mucho en siete meses»

La presidenta de la Federación de Municipios entiende que el papel de los ayuntamientos es esencial, pero sus aportaciones deben ser un complemento a las ayudas que tienen que recibir del Estado y la Comunidad

29.09.2020 | 04:00
María Dolores Muñoz, Presidenta de la Federación de Municipios de la Región de Murcia

María Dolores Muñoz es la alcaldesa de Bullas y la primera presidenta de la Federación de Municipios de la Región de Murcia, cargo al que accedió en noviembre de 2019.

¿Qué papel juegan los ayuntamientos en esta crisis?
El papel de todos y cada uno de los Ayuntamientos es esencial, por la propia naturaleza de la administración local, somos los más cercanos, los receptores directos de las necesidades, de las incertidumbres, de las preocupaciones y miedos de la gente, desde el punto de vista sanitario hasta el económico. Ahora mismo, con la pandemia, tenemos una serie de municipios sometidos a un estrés extraordinario, a la gestión diaria de un ayuntamiento se le suma ahora la preocupación por la integridad y la salud de todos y cada uno de sus ciudadanos.

¿Sería aconsejable más coordinación para para esos planes económicos municipales?
El escenario perfecto sería la coordinación absoluta, pero la situación económica de cada uno de ellos es la que manda. Hablamos de municipios con situaciones financieras totalmente distintas, unos se pueden endeudar, otros no, unos tienen ahorro; lo que hemos hecho desde la Federación es recomendar algunas medidas, y a través de las mesas de coordinación con la Comunidad hemos pedido también que intervenga con las órdenes pertinentes para evitar ciertas comparaciones entre municipios, en temas complicados.

¿Y la relación entre la Comunidad y los Ayuntamientos?
Al comienzo de la pandemia, por la propia urgencia de la situación, la coordinación fue menor; pero ha mejorado esa relación.

Tras la tormenta por la cesión de los remantes y el uso del superávit municipal ¿qué reflexión podemos hacer?
Lo que podemos sacar en claro es que la situación financiera de los ayuntamientos es precaria. Mi conclusión personal, más como alcaldesa de Bullas que como presidenta de la Federación, es que estamos otra vez en la casilla de salida. Lo que sé es que teníamos unas opciones, un instrumento para que los remanentes se utilizarán, con sus matices, y comprendo el debate que se ha producido, pero precisamente ha sido la fractura de ese debate la que nos ha llevado a no tener absolutamente nada. Los ahorros de los ayuntamientos, que los municipios han conseguido con un sacrificio enorme desde 2013, siguen paralizados. Espero, y sé que la Federación de Municipios a nivel nacional está trabajando duramente por este objetivo, que definitivamente se llegue a un acuerdo y por fin los municipios nos veamos como debe ser, y no como una administración de tercer nivel, somos Estado, al mismo nivel que las Comunidades Autónomas.

Me consta que todo aquello que era beneficioso tiene el consenso de todos, y en aquello que separa a los municipios hay que trabajar para ir limando diferencias, pero hay que adelantar con la parte que tenemos en común. En un momento como éste, cualquier medida que saliera nos daría oxígeno. Además, seguimos luchando por una financiación justa de todos los municipios, y los de la Región de Murcia ni siquiera participan de los ingresos de la Comunidad Autónoma, es decir que llueve sobre mojado.

¿Qué valoración hace del trabajo de la Comunidad, del ReActiva 2020?
Cualquier esfuerzo es poco para lo que estamos viviendo. Es importantísimo que aquellos que se van a ver afectados participen en las decisiones que se han tomado, pero los municipios echamos de menos ver lo tangible, porque han hecho un esfuerzo enorme, titánico, con ayudas directas, con exenciones, a nivel sanitario, educativo. Y esos planes tienen que transformarse en acciones concretas para nuestros hosteleros y comerciantes que son una parte muy importante del motor productivo de los municipios y se encuentran en una situación crítica. Y entiendo que los ayuntamientos complementan las ayudas integrales que deben llegar del Gobierno central y de la Comunidad; no podemos solucionar solos el problema. Si deciden acotar el tiempo de ocio, eso tiene que ir acompañado de ayudas para el sector.

¿Qué tiene en la agenda la Federación?
Pues una de las cosas en las que estamos embarcados es el proyecto City Life AdaP3 con el que vamos a coordinar acciones con tres ayuntamientos de la Región (Alcantarilla, Molina de Segura y Lorquí) y uno de Italia para la adaptación al cambio climático en espacios urbanos de estas localidades. Un proyecto aprobado en Europa, se han aprobado seis y en España sólo se ha aprobado el nuestro. Por cierto, que es otra de nuestras grandes reivindicaciones, la recepción directa de los fondos europeos para hacer frente a la crisis.

Hace poco firmamos un convenio con la Universidad Politécnica de Cartagena para que los alumnos puedan hacer prácticas y ayudarnos en estos proyectos que tenemos en marcha. Todas nuestras comisiones están activas y trabajando, pero hay una de ellas especialmente importante que es la Comisión de Financiación, una lucha y un objetivo que me marqué cuando entré como presidenta de la Federación es mejorar la financiación de los municipios; la covid nos ha retrasado, porque había otras urgencias. El próximo día 8 llegará la Asamblea de la Federación, que tendría que haberse celebrado en abril, donde se hará un repaso de todos los temas de los que hemos hablado.

¿Cómo ve el futuro cercano? ¿Es optimista?
No tengo más remedio que ser optimista. Independientemente de lo que vaya a ocurrir en los próximos meses, ya han pasado siete, hay una parte que ya ha pasado. Llegará la vacuna, y vendrá a tranquilizar un poco, pero esta situación va a seguir. Hemos aprendido algunas cosas. No digo que nos hayamos convertido en mejores personas, no entraré en esas disquisiciones existenciales, pero esto nos ha dado una experiencia que tenemos que saber aprovechar. La noche del 14 de marzo todos teníamos mucho miedo, no sabíamos interpretar las señales, y hoy sí. Las consecuencias siguen siendo letales y tristes, pero sé que pensando que todo va a ir mal no vamos a conseguir nada. Los responsables públicos tenemos el deber, hoy más que nunca, de no trasladar más problemas de los necesarios a la sociedad.

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