21 de septiembre de 2020
21.09.2020
La Opinión de Murcia
Salud pública

Los veterinarios extreman los controles para evitar que el virus del Nilo llegue a la Región

En toda la Comunidad hay varias granjas centinela en las que se toman muestras al ganado para detectar esta y otras enfermedades de los animales, como la lengua azul o las pestes del porcino

21.09.2020 | 04:00
Un operario fumiga en la zona de Coria del Río (Sevilla) en un intento de controlar la expansión del virus del Nilo.

El riesgo existe por la cercanía de Andalucía, donde se ha registrado un brote, pero la Región nunca ha tenido casos.

2020 se ha convertido en el año de los virus y al reciente y conocido coronavirus SARS Cov 2 se ha sumado en las últimas semanas otro no tan joven, el virus del Nilo, identificado por primera vez en Uganda en 1937 y que ha saltado a la actualidad tras las decenas de contagios que se han registrado en la población sevillana de Coria del Río. En ambas situaciones los animales han hecho de vectores de transmisión, lo que ha llevado a hacer fumigaciones masivas, en el segundo caso, para evitar la presencia de los mosquitos que lo pueden propagar.

Ante la aparición del mayor brote de virus del Nilo que se ha registrado en la vecina comunidad de Andalucía, las autoridades y profesionales murcianos se han puesto manos a la obra para extremar las medidas de control y poner barreras que eviten su llegada a la Región de Murcia.

Por lo que este ha sido uno de los temas abordados por los responsables del Colegio de Veterinarios de la Región en un encuentro que han mantenido con el consejero de Agricultura murciano y en la que se ha puesto sobre la mesa el trabajo que están desarrollando en este sentido, entre otros asuntos.

La presidenta del Colegio de Veterinarios de la Región de Murcia, Teresa López, insiste en que uno de los fines del trabajo de estos profesionales «es velar para que las enfermedades que atienden en los animales no se transmitan a los humanos, entre ellas la fiebre del Nilo». Aunque indica que esta enfermedad lleva tiempo en España, afirma que «hasta ahora estaba controlada» y «estamos trabajando para evitar que no llegue a la Región de Murcia, ya que aquí nunca hemos tenido casos y somos una región vecina de Andalucía», por lo que el riesgo está presente.

En el caso del virus del Nilo, las aves migratorias presentan un importante problema, al igual que los mosquitos, ya que son un vector de transmisión.

López explica a LA OPINIÓN que en el caso de Andalucía existe un plan de control específico de los cuervos, ya que son animales que mueren muy pronto por esta enfermedad y en el momento en el que se ven varios ejemplares muertos se analizan las causas para que un posible brote no pase por alto.

Otro de los animales que también transmite la enfermedad es el caballo, por lo que hay una vacuna específica que se administra a los équidos para prevenir su contagio. «Sin embargo, ante la situación actual, Andalucía ha acabado con todo el stock de la vacuna de los caballos y no hay reservas», apunta la presidenta del Colegio de Veterinarios murciano.

Para controlar que la enfermedad no llega a la Región y actuar de forma inmediata ante cualquier casos sospechoso, en la Comunidad Autónoma hay varias granjas centinela en las que se controlan en los animales varias enfermedades, como puede ser la lengua azul, las pestes del porcino y la fiebre del Nilo, entre otras. Teresa López insiste en que «en Murcia tenemos un sistema de control epidemiológico en animales muy bien definido».

Además, se han extremado los controles y se ha prohibido que lleguen animales a la Región procedentes de la zona afectada en Andalucía por el virus del Nilo.

El brote del virus del Nilo en la comunidad andaluza se atribuye al aumento en un 30 por ciento de los mosquitos que hay en los humedales del Parque Nacional de Doñana y del río Guadalquivir cercanos a La Puebla y Coria del Río, las poblaciones en las que se ha detectado.

Según describe la Organización Mundial de la Salud (OMS), puede causar una enfermedad mortal del sistema nervioso en los seres humanos, aunque el 80 por ciento de los infectados son asintomáticos. En el 20 por ciento restante provoca una enfermedad por lo general leve, pero en un pequeño porcentaje de casos da lugar a una afección muy grave del sistema nervioso, que puede ser letal. Lo que ha hecho que muchos de los infectados en Andalucía hayan acabado en la UCI.

Miguel Ángel Jiménez-Clavero, investigador y científico del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) explica que este virus se conoce desde que en 1937 tuviera lugar su primera identificación. Así, indica que se tienen indicaciones de que «hubo un salto» ya en los años 50 o 60 hacia la zona del Mediterráneo y la Europa meridional, dando lugar a varios brotes infecciosos en Portugal y en Francia. Tras un silencio de varias décadas, reapareció en el Mediterráneo a finales del siglo XX.

Actualmente, este patógeno infeccioso se encuentra en África, Europa, el Oriente Medio, América del Norte, Asia occidental y Oceania.

Cuadro clínico Se presenta con fiebre, dolores y vómitos

La OMS recoge que la infección por el virus del Nilo Occidental es asintomática en aproximadamente un 80 por ciento de las personas infectadas, mientras que en el 20 por ciento restante de los infectados con síntoma, este agente patógeno se caracteriza por fiebre, dolores de cabeza, cansancio, dolores corporales, náuseas, vómitos y, a veces, erupción cutánea (del tronco) y agrandamiento de ganglios linfáticos.

Asimismo, los síntomas de afección grave (también llamada enfermedad neuroinvasora, como la encefalitis o meningitis del Nilo Occidental o poliomielitis del Nilo Occidental) son dolores de cabeza, fiebre elevada, rigidez de nuca, estupor, desorientación, coma, temblores, convulsiones, debilidad muscular y parálisis. Se calcula que aproximadamente 1 de cada 150 personas infectadas llegan a padecer una afección más grave. La enfermedad del virus del Nilo Occidental puede presentarse en personas de cualquier edad, aunque los mayores de 50 años y las personas con inmunodeficiencia (por ejemplo, pacientes que han recibido trasplantes) tienen el mayor riesgo.

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