06 de septiembre de 2020
06.09.2020
La Opinión de Murcia
Crisis del coronavirus

El 90% de los hoteles de la costa cerrarán hasta 2021 por el impacto de la pandemia

Los alojamientos turísticos costeros cerrarán sus puertas "a lo largo de septiembre" por la ausencia de turistas extranjeros y del Imserso

05.09.2020 | 16:02
El 90% de los hoteles de la costa cerrarán hasta 2021 por el impacto de la pandemia

En el interior algunos de ellos quedan abiertos "bajo mínimos"

La temporada estival este año ha sido «muy atípica», lamenta Juan José López, presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Cartagena, Hostecar. La evolución de la pandemia y los rebrotes han marcado el ritmo de reservas, y, además, han causado un gran impacto en el sector.

«El 90% de la planta hotelera de la costa cerrará a lo largo del mes de septiembre», afirma Jesús Jiménez, presidente de Hostemur.

Los motivos del cierre son entre otros, el fin de las vacaciones, la vuelta al cole y, sobre todo, la pérdida de dos mercados muy importantes para el sector: los turistas extranjeros y los viajes del Imserso que se llevan a cabo durante los meses de otoño.

«Durante julio y agosto únicamente hemos recibido turismo nacional. Los extranjeros han sido inexistentes debido a las restricciones de países como Alemania o Reino Unido», asegura Juan José López, de Hostecar. «Calculamos que el 90% del turismo extranjero se ha perdido». Las asociaciones de hoteleros apuntan como otro de los motivos de la pérdida de turismo «la suspensión de los vuelos internacionales que llegan al aeropuerto de Corvera», afirma Juan Carlos García, vicepresidente de Hostemur y presidente de la Asociación Regional de Hoteles y Alojamientos Turísticos.

«La absoluta cancelación de los viajes del Imserso» ha sido un «hándicap» para el cierre. Las personas de la tercera edad son quienes viajan durante octubre y noviembre, y «si no es así, se genera un negocio cero, por lo que muchos hoteles cerrarán en septiembre y no volverán a abrir hasta la Semana Santa de 2021», afirma Juan Carlos García.

En cuanto a los establecimientos del interior de la Región, «todavía no hay constancia de que vaya a haber un cierre masivo de hoteles y alojamientos turísticos», ya que son destinos más demandados durante el invierno, pero a pesar de ello, «quedarán abiertos bajo mínimos», explica Jesús Jiménez

El sector durante la pandemia

Desde que se inició la desescalada «entre un 75 y un 80% del total de los hoteles y alojamientos turísticos han permanecido abiertos, aunque no al cien por cien, es decir, sin el total de la disponibilidad de habitaciones a la venta», manifiesta Juan Carlos García.

«A pesar de su apertura, muchos hoteles de la costa retrasaron la fecha de inicio de temporada a principios o mitad de julio, cuando lo normal es empezar en Semana Santa» declara Juan José López.

Actualmente, la Región cuenta con un total de 6.605 alojamientos turísticos, dentro de los que se incluyen hoteles y pensiones, apartamentos, alojamientos vacacionales, campings, hospederías y casas rurales. Todos ellos ofertan un total de 67.247 plazas, repartidas por los establecimientos para hospedar a los turistas que eligen la Región como destino vacacional.

Durante el verano del coronavirus estas plazas se han visto reducidas y han pasado a ofertarse entre 27.000 y 33.500 como medida de seguridad, apenas un 40 o 50% de ellas. La apertura de los establecimientos durante los meses de la temporada alta no han permitido a los hoteleros recuperarse del parón por el confinamiento y de la inversión llevada a cabo para abrir.

«El mayor volumen de pernoctaciones se producen en los meses de julio y agosto, alcanzando en torno a un 95% de ocupaciones, y este año, tanto los hoteles de interior como los de costa, han trabajado muy poco por encima del 50%, lo que supone un desastre en plena temporada alta», señala el presidente de la Asociación de Hoteles.

Tendencias por la covid

Los hoteleros afirman que desde que empezó la pandemia han aparecido tendencias como fue «la cancelación de prácticamente todas las reservas que se habían hecho desde noviembre» o «el hecho de reservar a última hora, de un día para otro o como máximo con dos días de antelación por los constantes cambios que la pandemia ha ido presentando».

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