«Se trata de un paso de gigantes en la lucha contra la desigualdad y la pobreza en este país», afirmó la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, durante la presentación del Ingreso Mínimo Vital en mayo. Pero es un paso que no llega. El 86% de las personas que han solicitado la renta en la Región todavía están esperando una respuesta por parte de la Administración. Personas que se enfrentan cada día a la «pobreza extrema y a la pobreza infantil», en palabras de Montero.

A fecha del diez de agosto había en la comunidad 22.676 solicitudes del Ingreso Mínimo Vital. De ese total, se han resuelto 3.155 prestaciones, lo que supone un 14%. Es aún menor la proporción de solicitudes aprobadas: solo se han concedido 347 rentas mínimas en la Región de Murcia desde la aprobación de la medida.

Entre las denegadas, 2.808, el 89% tienen posibilidad de reclamación. La secretaria de Política Social de UGT en la Región, Eugenia Pérez Parra, considera que la Seguridad Social tiene un «colapso con este tema».

«Sin entrar a valorar las deficiencias que tenga este Ingreso Mínimo Vital, porque las tiene, faltan reglamentos que la desarrollen», sentencia. Pérez apunta a una conjunción de motivos que han provocado este retraso en la tramitación de las solicitudes.

«Hay demasiada documentación exigible, lo que perjudica a la gente más pobre. Es todo muy farragoso, muy difícil. Todo esto junto a que no hay citas previas, el periodo estival y toda la gente que está teletrabajando hace que haya un colapso total», asegura.

La mayoría se cobran de oficio

A nivel nacional, a fecha diez de agosto, se han aprobado 80.000 solicitudes. De estas, 75.000 se han reconocido de oficio a aquellas personas que cobraban la Prestación Familiar. La cifra da una medida del fracaso en la gestión de la renta durante sus primeros meses de vida: la inmensa mayoría de las solicitudes aprobadas han sido por la vía de oficio y solo han concedido 5.000 mediante el trámite ordinario para toda España.

Procedimiento «farragoso»

Pérez Parra considera que una de las trabas para conseguir el Ingreso Mínimo Vital es el procedimiento de solicitud.

«La primera que hice fue un caos, porque es todo online y te piden que subas los documentos a la plataforma en un formato concreto, es farragoso. Para una persona en su casa sin medios pues es complicado, la verdad», relata.

A las personas a las que ayuda a pedir el ingreso les recomienda «que suban a la plataforma la máxima documentación posible, aunque no lo pida, como el certificado de discapacidad, para que luego no tenga que haber un proceso de requerimiento después».

Es la situación en la que se encuentran el 89% de las solicitudes denegadas en la Región: a su solicitud le faltan documentos necesarios y la Seguridad Social se los reclama de nuevo. Esto significa más tiempo esperando un dinero que es el único salvavidas para los solicitantes.

Si el Ingreso Mínimo Vital se pide antes del 30 de septiembre y se resuelve aprobado, se cobrará con efecto retroactivo desde el 1 de junio. Este plazo de tres meses, según Pérez Parra, está detrás de muchas de las denegaciones.

«Hay mucha gente que lo pidió el primer día, yo creo que si hubiera habido un plazo mayor no se habría precipitado mucha gente sin tener la documentación necesaria», asegura.

Considera que a la Seguridad Social le faltan recursos y que los solicitantes tienen problemas con el método online de solicitud.