Aunque la mayor parte de su carrera profesional Agustina Martínez Molina la ha desarrollado con éxito en la ciudad departamental, donde ha estado al frente del consorcio Cartagena Puerto de Culturas, su corazón y sus pensamientos los ha tenido siempre en la pedanía lorquina de La Hoya, donde nació hace 49 años y por cuyas calles, caminos y carreteras correteó hasta que comenzaron sus estudios superiores.

Hija de Roque Martínez Cortijos, ya fallecido, y de Rosario Molina Martínez, sus primeros pasos los dio junto a la estación del ferrocarril de La Hoya, de donde vio partir muchos trenes, uno de los cuales le llevó hasta el lugar donde se preparó para ejercer la profesión que le gustaba y que más tarde le serviría para alcanzar el puesto que ha ocupado hasta su muerte y que acaba de dejar con la tranquilidad del deber cumplido.

Como otros muchos niños y niñas de La Hoya recibió sus primeras lecciones en el colegio público Juan Navarro. Prueba de la simiente que dejó entre sus compañeros y compañeras, ha sido el sentimiento que ha despertado entre todos ellos, al conocer su fallecimiento, algo que nadie se creía y que algunos pensaban estar soñando al conocer la triste noticia. Del colegio Juan Navarro pasó al instituto lorquino Ros Giner donde realizó el resto de estudios hasta marchar a la Universidad de Murcia. Allí se diplomó en Empresariales y se licenció en Económicas. Todo ello le sirvió para poder trabajar después, desde los cimientos, en el proyecto turístico Cartagena Puerto de Culturas en el que ha permanecido hasta su muerte.

Pese a que sus padres, Roque y Rosario, lo mismo que su hermano Mariano, eligieron el camino de profesores de autoescuela, ella soñó siempre con algo distinto que la llevó hasta conseguir la meta que se había propuesto.

Hasta el año 1998 vivió en La Hoya donde se involucró en todo aquello que hacía referencia en mejorar la situación social y cultural de su pedanía, teniendo en cuenta que su tío, Juan Molina Martínez, ha sido alcalde pedáneo de La Hoya durante más de 20 años. Tanto su padre, Roque Martínez Cortijos como su tío, Juan Molina Martínez, junto a otros vecinos, fueron los fundadores de la Asociación de Vecinos de La Hoya allá por el año 1979. Agustina Martínez vivió, pues, en sus propias carnes los entresijos del movimiento vecinal.

Al contraer matrimonio dejó La Hoya trasladando su domicilio a Lorca ciudad, donde ha residido hasta su muerte, pese a desarrollar su labor profesional en la ciudad de Cartagena. Como en Lorca se es blanco o azul, ella eligió el primero de los dos colores y ha estado siempre muy involucrada en todo lo referente a la semana santa lorquina, teniendo en cuenta que su esposo es, además, costalero del Cristo de la Sangre del Paso Encarnado. Agustina Martínez deja esposo y dos hijos, Miguel y Alejandro de 12 y 15 años de edad, respectivamente.

La capilla ardiente con los restos de Agustina Martínez Molina se encuentra instalada en el tanatorio BLAYMAR de Lorca hasta las 10.30 horas de este sábado, 29 de agosto, que tendrá lugar el entierro. Prueba de su buen hacer y el cariño que le profesaban tantas y tantas personas, ha sido la gran cantidad de coronas que desde distintos puntos de la Región han ido llegando al tanatorio durante las horas previas al entierro.

Pese a la situación de crisis sanitaria en la que nos encontramos, provocada por el coronavirus que limita la presencia a solo, 15 personas, en el interior de la capilla ardiente, han sido varios centenares de ellas las que, de forma ordenada y cumpliendo lo establecido, han pasado por el tanatorio para darle el último adiós, aparte de las innumerables llamadas telefónicas que ha recibido la familia.

Que en paz descanse.