Si todos los veranos exigen la máxima precaución en el baño con niños y mayores, este año cobra mayor importancia. La crisis sanitaria ha alterado los planes vacacionales de todos, aunque hay cosas que nunca desaparecen, como los domingos de 'playeo' o 'piscineo' con la familia. Y al margen de las normas a seguir para garantizar la salud y evitar posibles contagios en el verano del coronavirus, tampoco hay que olvidar que es en esta época del año, al final, cuando se realizan más actividades de ocio al aire libre en las que playas y piscinas son protagonistas.

En este sentido, y ante el riesgo de accidentes veraniegos, la Consejería de Salud ha elaborado un decálogo de recomendaciones para evitar los sustos relacionados con el baño para que el verano del coronavirus pueda ser, a pesar de todo, un verano seguro.

Los ahogamientos son más comunes de lo que se piensa. Cada año fallecen más de 400 personas en España por esta causa. En el caso de los niños, la mayoría tienen lugar en piscinas, mientras que las personas mayores sufren más este tipo de accidentes en el mar, por lo que se debe extremar la prudencia.

Por ello, Salud incide en la necesaria vigilancia de los menores y el acompañamiento a los mayores en el mar, donde las corrientes marinas pueden ejercer una fuerza inesperada. También hay que prestar especial atención a personas de cualquier edad que presenten algún tipo de patología previa que haga necesario un especial control del baño.

El director general de Salud Pública y Adicciones, José Carlos Vicente, destaca que «la temporada de baño se extiende, a efectos de su control sanitario, cinco meses del año, pero durante el verano se realizan más actividades de ocio y deporte en el agua, además del baño refrescante, como respuesta natural a las altas temperaturas». Todo ello, «aumenta el riesgo de ahogamientos y de otras lesiones graves, como los traumatismos craneoencefálicos y lesiones medulares, que queremos evitar con estos consejos».

Los niños, nunca solos

Uno de los principales factores que hay que tener en cuenta es que un niño pequeño puede ahogarse en muy poca cantidad de agua, como dos centímetros en una bañera o una piscina hinchable, por lo que no hay que dejarlos nunca solos. Además, la piscina donde se vaya a bañar el niño ha de contar con las adecuadas medidas de seguridad (socorrista, vallado perimetral), para que los pequeños no puedan acceder libremente.

Los menores deben estar vigilados en todo momento cuando estén en el agua o jugando cerca de ella. Si el niño no sabe nadar o no nada bien es necesario ponerle un chaleco salvavidas de flotación a la hora del baño o de practicar un deporte acuático. Los flotadores hinchables no son recomendables.

En la playa es preceptivo respetar y hacer respetar las normas de seguridad, por lo que hay que enseñar a los niños el significado de las banderas y nunca bañarse si está roja. Con menores es mejor bañarse siempre en playas con vigilancia, nunca en zonas donde no está aconsejado y respetando siempre las indicaciones de los socorristas y las señales de peligro a través del código de banderas de colores.

Nadar de espaldas hasta la orilla

Más del 35 por ciento de las personas que fallecen por ahogamiento son personas mayores de 65 años, por lo que se aconseja seguir unas sencillas recomendaciones, como respetar las banderas y las indicaciones de los socorristas.

Es importante no sobreestimar la condición física ni la capacidad para nadar. En el mar, si la persona mayor se encuentra cansada o tiene dificultad para regresar a la orilla, debe nadar de espaldas moviendo las piernas solamente hasta llegar cerca de la orilla.

También se recomienda a los mayores meterse en el agua siempre acompañados, no alejarse de la orilla y nunca bañarse en zonas donde esté prohibido. Igualmente, se aconseja salir enseguida del agua si se encuentra cansado o siente frío.

El consumo de alcohol antes del baño disminuye la capacidad de reacción ante un peligro y puede propiciar conductas que ponen en riesgo la salud. Por otro lado, bañarse de noche es muy peligroso, ya que si ocurre un contratiempo nadie puede percatarse.