El primero en transitar un camino siempre es quien más difícil lo tiene. Para los siguientes el terreno es más suave. Cuando Paco Cascales Martínez, nacido en Alcantarilla hace 30 años, se matriculó en Fisioterapia en la Universidad de Murcia, allá por 2010, no había en el centro ningún intérprete de lengua de signos. Algo fundamental para él, que tiene sordera profunda y no puede usar ningún implante que le ayude a escuchar. Ha terminado la carrera este año y es el primer alumno con esta discapacidad que se gradua en una universidad española. Ahora la UMU cuenta con seis intérpretes y más experiencia para asistir a estos estudiantes. Cascales ha allanado el camino.

¿Qué implica la sordera profunda y cómo le condiciona?

Exactamente mi sordera es profunda con cofosis bilateral prelocutivo. No tengo ninguna respuesta auditiva en ninguno de los dos oídos con una pérdida total de nacimiento. Esta discapacidad como no se ve, pues algunos piensan que con un traductor, bien en persona o alguna máquina, es suficiente. Nada más lejos de la realidad, el principal problema es la comprensión y conocer el significado de las palabras.

¿Cuál es la labor de su intérprete?

Es muy importante para mí. Además de interpretar y hacerme comprender lo que dice el profesor, a veces tiene que hacer de mediador con los profesores y también me ayuda a comprender la configuración de las preguntas en los exámenes.

¿Por qué decidió estudiar Fisioterapia?

Por mi discapacidad, con la idea de poder trabajar, las carreras que podía estudiar eran pocas. Consideré, junto a mi familia, que Fisioterapia se podía adaptar a mí.

¿Qué ha sido lo que más difícil para terminar la carrera?

Cuando entré a la Universidad eran muy pocos los estudiantes con discapacidad que estudiaban, por lo que la adaptación fue difícil. La Universidad tenía muy buenas intenciones, pero sin embargo, no estaba preparada para la inclusión de personas como yo. Mi discapacidad se conoce poco y como tengo un aspecto normal, pues algunos profesores piensan que con un intérprete es suficiente. Las adaptaciones eran un caballo de batalla, una lucha contra algunos profesores. Yo no pretendía que me rebajaran los contenidos, lo único que quería eran las adaptaciones de comprensión.

¿Cómo ha sido la relación con el resto de estudiantes?

La relación ha sido muy buena a nivel personal, pero también muy desilusionante, porque cuando mejor relación tenía, yo no podía pasar de curso con ellos. Y así muchos años, ha sido lo peor. La verdad que también me ha servido para conocer a más gente y de hecho tengo contacto con muchos de ellos.

¿Qué es lo que le resultó más fácil y más difícil de la vida universitaria? ¿Mucho cambio con respecto al instituto?

En el instituto tenía una profesora de apoyo y una intérprete que me ayudaban a adaptar los apuntes. La relación con el profesor era más cercana. En la Universidad todo fue diferente. No tenía profesor de apoyo y como yo no puedo tomar apuntes, conseguirlos era un verdadero problema. A veces pasaban semanas para poder conseguirlos y luego necesitaba que alguien me los adaptara para poder comprenderlos. Esto ha sido lo más difícil para mí.

¿Los profesores han colaborado bien con usted para que tuviera las mismas oportunidades que el resto?

Por un lado sí me facilitaban el tener las mismas oportunidades, pero sin embargo, a veces por desconocimiento, me exigían cosas, que yo solo era incapaz de realizar. Pero es verdad, que se han portado muy bien conmigo y sin ellos no hubiera podido acabar la carrera.

Es el primer sordo profundo que se gradúa sin ayudas

No sé si seré el primero, lo importante es que si con mis condiciones he podido graduarme, lo pueden hacer aquellos otros que, por la causa que sea, no se les pueden poner audífonos ni implantes.

Recibió una felicitación de parte de Presidencia del Gobierno. ¿Qué pensó al leerla?

Cuando me lo dijeron no me lo creía. Me hizo mucha ilusión. La carta es muy emotiva reconociendo el esfuerzo. Al mismo tiempo me da ánimo para seguir adelante. Ha sido todo un detalle por su parte.