15 de junio de 2020
15.06.2020
La Opinión de Murcia
Mar Menor

Los enemigos de los flamencos

La presión humana, los vuelos militares y la amenaza de otras aves depredadoras impiden la reproducción de los flamencos en las Salinas de San Pedro, aunque este año se han detectado dos huevos en un nido

14.06.2020 | 20:08
Flamencos en una de las salinas deSan Pedro.juan caballero

La paz en el medio natural que ha generado el confinamiento de la población los últimos meses, coincidiendo con la época de reproducción de las aves, no ha tenido buenos resultados en la cría de pollos de flamenco en las Salinas de San Pedro del Pinatar. Unos kilómetros al norte, en el Parque Natural de las Lagunas de Torrevieja y La Mata, 600 pollos de flamenco nacidos en los últimos meses y semanas (y aún quedan por nacer), daban una muy buena noticia en la 'laguna rosa' tras 37 años sin criar las parejas de flamencos allí.

La presión de la actividad humana en las Salinas de San Pedro, la presencia de aviones militares que realizan vuelos rasantes sobre este parque regional y la presencia de depredadores como la gaviota patiamarilla, sumado a que la superficie de las salinas es pequeña, impiden el anidamiento y cría de los flamencos. Estas son las principales causas que esgrime Gustavo Ballesteros, coordinador del Proyecto LIFE-Salinas, que sin embargo apunta que este año se ha registrado la puesta de dos huevos en un nido dentro del parque regional. «Conseguir que críen en esta zona es muy difícil», subraya Ballesteros, que no descarta que puedan volver a intentarlo otros años.

Las lluvias, un factor que podría haber favorecido este año la reproducción del 'Phoenicopterus roseus' y haber sido más determinante aún que el efecto en la naturaleza del confinamiento poblacional, tampoco ha ayudado. Las fuertes precipitaciones como las producidas por la DANA de septiembre de 2019 o la borrasca Gloria en enero de 2020 han ocasionado que «se removieran los fondos, ha hecho que en determinados sitios haya un contraste de salinidad y que por otra parte proliferen muchos insectos que sirven de alimento a las aves», señala el geógrafo y naturalista.

Si en un año el parque registra unas precipitaciones de entre 250 y 300 litros por metro cuadrado, «este último año han caído 800, lo que ha mejorado las condiciones disminuyendo la salinidad y favoreciendo «reproducciones muy buenas» de especies como el charrán común, charrancito, pagaza piconegra, charrán patinegro, gaviota picofina, gaviota de Audouin y la avoceta.

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