14 de junio de 2020
14.06.2020
La Opinión de Murcia
Social

Catorce casos de desapariciones de alto riesgo permanecen sin resolver en la Región de Murcia

La comunidad tiene en la actualidad un total de 163 denuncias activas sobre personas a las que se les perdió la pista, a algunas desde hace décadas

14.06.2020 | 04:00
Mª José Bermúdez, Javier Vinader, Alberto Hernández, Juan Pedro Martínez, 'El Rosao', Javier Huélamo, Juan Ginés Martínez y Silvestre Jiménez.

El caso de Petra Lara, esclarecido tras hallarse sus restos

En la Región de Murcia hay 163 denuncian activas por desaparición, se lee en el Informe Personas Desaparecidas 2020, del Ministerio del Interior. De ellas, 91 son de menores (la mayoría, adolescentes extranjeros fugados de centros de protección, explica este departamento). No obstante, los últimos acontecimientos hacen que la cifra descienda: cuando una persona es localizada o se conoce cuál es la situación en la que se encuentra por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, de manera inmediata y como consecuencia de estos hechos, se produce el cese de las denuncias existentes y activas en las diferentes bases de datos y sistemas que manejan los miembros policiales, indican desde el departamento que dirige Grande-Marlaska. Lo mismo ocurre cuando se consigue definitivamente realizar todas las operaciones y análisis concretos cuya finalidad es asociar unos restos humanos con la identidad de una persona desaparecida. Que es lo que ha ocurrido recientemente, con el caso de Petra Lara.

Los restos de la vecina de Molina de Segura, a la cual se pierde la pista en 2018, fueron encontrados en La Contraparada, en mayo de este año, por una senderista. En concreto, la joven halló un cráneo, una mandíbula y una tibia. Tras ser llevados al Instituto de Medicina Legal, y efectuar las pruebas pertinentes, se concluyó que se trataba de la señora de 72 años. Mientras, la Policía Científica peinaba el entorno de La Contraparada, en busca de más restos óseos. Nunca se encontraron.

De las 163 denuncias activas (significa que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado siguen buscando a estas personas), catorce son de alto riesgo. Un caso se califica así teniendo en cuenta las condiciones que lo rodean.

Allá por 2013, por ejemplo, Mª José Bermúdez se fue de su casa, según dijo, huyendo de los malos tratos de su pareja. Llamó a su madre al día siguiente de irse y le contó que estaba con una amiga, pero se le perdió la pista. Se halló su cartera con sus DNI en Sevilla.

Más recientes y conocidos son los casos de Alberto Hernández, de Casas Nuevas, y José Alonso Marín 'El Rosao', vecino de Moratalla. La familia del primero ha remarcado incesantemente en redes sociales que, a su juicio, no se están poniendo los suficientes medios para dar con el joven.

En el caso de 'El Rosao', su hermana hacía público en marzo, en Internet, un mensaje en el que celebraba que tenía «por fin un poco de aliento y de luz en mi incesante lucha por buscar justicia para ti, hermano», puesto que «al parecer la Guardia Civil está cerrando el cerco a los sospechosos», decía.

«A tus verdugos y encubridores que no podrán olvidarte, decirles que todo llega aunque siempre pensaron que su trabajo fue perfecto», escribía entonces la mujer.


Estado en que quedó el camión siniestrado. EFE

El caso más antiguo está a punto de cumplir 34 años (este mismo mes), pese a lo cual en la web de SOS Desaparecidos sigue habiendo un cartel con el rostro de Juan Pedro Martínez, de Fuente Álamo, que viajaba con sus padres en un camión cisterna en el que, además de la familia, iban más de 20.000 kilos de ácido. Se estrellaron, los padres murieron y el niño, de 10 años, se esfumó.

Cotejar rasgos físicos y restos

En series de televisión protagonizadas por forenses, como Bones y El cuerpo del delito, no es extraño ver cómo estos profesionales se valen, para resolver sus casos, de tecnología que podría parecer ciencia ficción. Lo cierto es que los avances existen y están en España.

De esta manera, «dentro del ámbito de tecnologías de la información, desde el Centro Nacional de Desaparecidos y la Subdirección General de Sistemas de Información y Comunicaciones de la Seguridad se ha trabajado en el desarrollo de una nueva versión del sistema de Personas Desaparecidas y Restos Humanos sin Identificar, el cual está orientado a recoger y archivar las denuncias de desapariciones procedentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, así como información de restos cadavéricos», explica el Ministerio del Interior.

En este sentido, «esta nueva evolución del sistema ha incluido algunas mejoras sustanciales, entre las que se pueden destacar los algoritmos de cruce utilizados entre los rasgos físicos de las personas desaparecidas y los restos humanos encontrados, que facilitarán a los investigadores las tareas de identificación», destaca el departamento de Marlaska. Este sistema también está siendo utilizado por los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía, Guardia Civil y policías autonómicas para solicitar publicaciones de alertas de personas desaparecidas, las cuales son anunciadas en la página web del CNDES y permanecen hasta que la denuncia sea cesada.

Cadáveres sin nombre

A principios del mes de abril, dos chicos hallaban en una casa abandonada de Beniaján el cuerpo prácticamente momificado de un hombre. Estaba envuelto en una manta y no llevaba documentación encima. Esta misma semana, aparecía en una nave abandonada de Puente Tocinos el cadáver de otra persona. En ambas ocasiones, los restos eran llevados al Instituto de Medicina Legal. Prioridad: identificarlos.

Algo que no siempre es posible. En la Región de Murcia, en la última década, se han quedado una treintena de cuerpos sin identificar, según los datos que maneja el Anatómico Forense. Más de la mitad se hallaron flotando en el mar, por lo que se presupone que se trataba de personas que intentaban alcanzar la costa en una barcaza, a quienes nadie busca en España. También hay indigentes que no llevaban documentación ni han sido identificados por huellas ni ADN. Sus cuerpos quedan en la cámara.

Se da la circunstancia de que en la morgue de Murcia hay cadáveres identificados, pero que no reclama nadie. Si esto sucede, se avisa a los Servicios Sociales. A los cuerpos se les entierra siempre en nichos identificados, por si hay que exhumarlos después.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook