Los protocolos ante un posible contagio de coronavirus son muy claros. En caso de síntomas (tos, fiebre de más de 37 grados o dificultad al respirar), el trabajador ha de acudir al servicio médico. Si es positivo, se pondrá en cuarentena al departamento donde trabaje la persona.

El empleado entonces se tiene que marchar a casa y ha de permanecer en su domicilio, llamar al servicio de atención de salud e informar a su responsable y a los servicios médicos de su centro de trabajo. Las empresas de la Región, no obstante, han reforzado las medidas para ser espacios libres de coronavirus.

Compañías apuestan por la reincorporación progresiva de las plantillas. Los empleados han de seguir manteniendo la distancia de dos metros, por precaución. También por precaución se clausuran, de momento, zonas comunes, tales como comedores salas de reuniones y gimnasios.

Algunas empresas han colocado ya mamparas, mientras redoblan la limpieza y desinfección de instalaciones. En algunas sociedad, muchos de los empleados que vuelven ya han recibido, junto a un manual de instrucciones frente la coronavirus, un cuestionario de salud, y han reforzado nuestra cobertura médica, con un servicio de atención específico para casos relacionados con el virus y asistencia psicológica.