La práctica del buceo ha convertido a la Región de Murcia en uno de los destinos mas deseados a nivel internacional por los amantes de este deporte por la belleza y el buen estado de sus fondos marinos.

Sin embargo, la crisis de coronavirus se ha cebado con los centros que llevan a los buceadores a conocer estos lugares privilegiados. Es precisamente en primavera cuando empiezan a tener actividad y es justamente en ese momento cuando tuvieron que cerrar. Ahora han decidido reabrir a finales de mayo.

En el Puerto de Mazarrón, el Centro de Buceo del Sureste-Bachisub lleva años enseñando los secretos sumergidos del tramo de costa comprendido entre La Azohía y Puntas de Calnegre. Su gerente, Alfonso García, explicaba que la temporada se presenta «fastidiada» porque ellos tienen muchos clientes de Madrid que no se sabe cuando van a poder viajar, por lo serán los habitantes de la Región los que contraten sus servicios.

La duda está en si esto va a ser rentable, porque «vamos a ir con la embarcaciones al 50% . Además, vamos a tener que invertir mucho en material de seguridad, como una boquilla para cada usuario, y no podemos hacer que repercuta al cliente». Por otra parte, hasta la fase 3 no van a poder realizar cursos en sus instalaciones, tan solo llevar a buceadores que ya tengan experiencia, lo que les resta ingresos.

García cree que sería un buen momento para la Comunidad hiciera una campaña para desestacionalizar, haciendo hincapié en que en septiembre y octubre se puede bucear sin problemas y que «así se recuperaría lo que no se ingrese entre junio, julio y agosto porque sino vamos al caos».

En Cabo de Palos, Ángel Gallego, responsable del Centro de Buceo Naranjito, resalta que el protocolo de seguridad ha sido consensuado por la asociación que aglutina a todos los centros de la Comunidad y que este se presentó en la consejería de Fomento, que aseguran que les ha estado apoyando en todo momento, para que le diera traslado a Sanidad para que lo apruebe.

Gallego destaca medidas de este protocolo como que «cada traje es usado por una sola persona al día y luego es desinfectado, al igual que los reguladores de la botellas. Las instalaciones de los centros permanecerán cerradas». Respecto a los más de dos meses que han permanecido cerrados, ellos han seguido pagando sus impuestos y no han recibido ningún tipo de ayuda. Además, este año van a tener cinco empleados cuando en temporadas anteriores han tenido hasta 15.

Sin salir de Cabo de Palos, Juan Hidalgo, del Centro de Buceo MangaMar, estudia la mejor manera de llevar y traer a sus clientes en sus embarcaciones a la vez que adecua el centro a las nuevas necesidades propiciadas por la crisis del coronavirus. Hidalgo está contento porque acaba de recibir «una reserva para el día 9 de junio, que es festivo. Espero que poco a poco vayan llegando más».