Fuentes de la Consejería de Salud elevaban ayer por la tarde a 38 la cifra de fallecidos en cinco residencias de la Región de Murcia, seis más de las que anunciaba por la mañana el consejero Manuel Villegas. Suponen casi el 25% de los 144 casos confirmados de coronavirus.

Otro dato preocupante es el de los positivos entre los profesionales que se encargan de cuidar a estos mayores, 74, cinco más en solo 24 horas.

La mayor parte de las defunciones corresponden a la residencia Caser de Santo Ángel. Fuentes de la Comunidad contabilizaban el sábado al menos doce defunciones en estas instalaciones desde que comenzó la pandemia. Sin embargo, familiares de algunos internos del centro aseguraron ayer a esta Redacción que el domingo hubo otras tres muertes y dos más durante el día de ayer.

Las idas y venidas de los coches fúnebres a esta residencia de Santo Ángel son una constante. A diferencia de otros centros de la Región, Caser Residencial ha sido medicalizada, por lo que muchos enfermos por coronavirus no son trasladados a los hospitales al empeorar su pronóstico y finalmente mueren allí.

En este sentido, el consejero de Salud, Manuel Villegas, afirmaba ayer en rueda de prensa que el hecho de trasladar a los mayores al hospital obedece a un «criterio clínico y asistencial».

Para Noemí Galiana, hija del cantautor murciano que falleció este domingo en Caser, la Comunidad «no está siendo sincera» a la hora de informar de las muertes por el coronavirus en las residencias y, tras haber hablado con otros familiares, asegura que la cifra total de fallecidos solo en este centro supera la veintena.

Galiana, que siempre ha puesto sobre la mesa la falta de comunicación con los familiares, denuncia que la semana pasada pidió expresamente al personal de Santo Ángel que la dejaran hablar con los médicos del Servicio Murciano de Salud -que acuden a ver a los enfermos los miércoles y los viernes- y no la llamaron ninguno de los dos días. «Por suerte, pude hacer una videollamada el jueves».

Trabajadores «vulnerables»

Desde el sindicato CSIF consideran que el Instituto Murciano de Acción Social (IMAS) demuestra «una gran falta de sensibilidad y prevención hacia los trabajadores que están dentro del grupo de vulnerables y especialmente sensibles al Covid-19», al mantenerlos trabajando en los hogares de personas mayores y residencias de centros ocupacionales, «cuando hay gran número de trabajadores en las bolsas de trabajo que podrían perfectamente querer realizar esa labor».

El Ministerio de Sanidad ha definido como grupos vulnerables al Covid-19 las personas con diabetes, enfermedades cardiovasculares, incluida hipertensión, enfermedades hepáticas, pulmonares y renales crónicas, inmunodeficiencias, cáncer en fase de tratamiento activo, embarazos y mayores de 60 años.

Exigen al IMAS que a estos trabajadores vulnerables al Covid-19 se les mande a sus casas, «que es en estos momentos el lugar más seguro donde pueden estar. De no ser así se les pondría en un riesgo innecesario frente a una pandemia que está matando a gran número de personas y con un nivel de contagio desconocido hasta ahora. No se puede estar jugando a una especie de 'ruleta rusa' con la salud de los trabajadores más vulnerables al coronavirus».

El sindicato ha puesto dos denuncias a Inspección de Trabajo. «De 89 trabajadores que han solicitado una valoración de sus puestos al estar dentro del grupo de personas vulnerables, el IMAS solo les ha dado respuesta a 41», lamentan. 48 de ellos siguen yendo a trabajar con normalidad. Su valoración depende de Función Pública, perteneciente a la Consejería de Hacienda.