26 de marzo de 2020
26.03.2020
La Opinión de Murcia
Salud

Caos en la residencia Caser de Santo Ángel

La residencia, superada por los casos de coronavirus que no dejan de aumentar, envió ayer a una infectada en ambulancia al Hospital Mesa del Castillo sin historial médico: "No sabían que mi abuela era diabética"

26.03.2020 | 04:00
Entrada a la residencia Caser de Santo Ángel.

Los familiares de los trabajadores, gran parte de ellos infectados, también están preocupados. Muchos no estaban trabajando en turno del lunes por la mañana, cuando se hicieron las pruebas PCR, y siguen trabajando sin saber si están infectados. "Lo mínimo es que hubieran hecho el test todo el mundo para descartar a los que deben quedarse en su casa".

Más de veinte personas mayores han contraído el coronavirus en la residencia Caser, según informaba ayer el consejero de Salud, Manuel Villegas. Lo sorprendente es que el Covid-19 también ha infectado a casi toda la plantilla; es decir, 19 trabajadores. Sin embargo, pocos dudan de que la cifra se vaya a quedar ahí.

Se trata del centro de mayores que más casos acumula de los seis en donde, hasta el momento, se conocen ancianos infectados. En total, ya son 52 distribuidos en seis residencias de cuatro municipios: Murcia, Cartagena, Santomera y Abanilla.

Desde que la Comunidad decidiera tomar el control de la residencia Caser por entender que ésta había ocultado información –no informó de ningún caso sospechoso cuando uno de los residentes murió en el Hospital Quirón con coronavirus el pasado domingo–, son muchos los familiares que denuncian haber perdido la comunicación con sus abuelos o padres. La residencia sufre una avalancha de requermimientos que no son capaces de gestionar. Están desbordados.

"La incertidumbre nos está matando", asegura una de las familiares de otra residente de Caser que dio positivo. Como muchos otros, desconoce en qué situación se encuentra ahora su madre porque no les cogen el teléfono.

Consciente del desasosiego provocado en los familiares, desde el centro de mayores, el director de Operaciones de Caser Residencial, Pablo Rubio, pedía ayer disculpas "por la saturación de llamadas durante estas primeras horas". Asimismo, informaba de que "una vez contactadas telefónicamente la mayoría de familias", seguirán con las llamadas "individuales" para dar cuenta de la situación familiar y del centro. También se comprometen a enviar un mensaje SMS de manera regular "con la información más relevante del día".

Un residente de Caser mira desde su balcón. Fotos: Israel Sánchez.

Como consecuencia del caos, ayer hubo un incidente que pudo costarle muy caro a una de las internas. Según denuncia Isabel Ruiz, por la mañana la llamaron por teléfono para comunicarle que su abuela había dado positivo en coronavirus. "Me dijeron que la iban a ingresar, pero no supieron decirme dónde".

Desde la recepción del centro de mayores solo le dijeron que se la habían llevado en ambulancia. "Llamé a la Arrixaca, al Morales, al Quirón, al San José... no estaba en ningún lado", prosigue. Su hermana volvió a llamar a la residencia e, incluso, llegó a amenazarles con llamar a la policía. "Entonces me dijeron que probara a llamar al Hospital Mesa del Castillo", afirma. Efectivamente, allí estaba su abuela, pero no daba crédito a lo que le sucedió después.

"Me dijeron que menos mal que había llamado porque en la residencia no les facilitaron su historial médico cuando se la llevaron en ambulancia, desconocían si era alérgica a algo, si sufría alguna patología... Y es que mi abuela es diabética". Desde el Hospitlal Mesa del Castillo intentaron averiguar esa información telefoneando a la residencia Caser pero, tal y como le ocurre a los familiares, nadie les cogía el teléfono.

Desde Caser, por su parte, sostienen que desde el 2 de marzo comenzaron a tomar "medidas preventivas de contención", como restringir las visitas de manera gradual, tomar la temperatura o lavar las manos a toda persona que entrara en el centro.

En Cartagena la situación es parecida. En la residencia Dorotea hay al menos cuatro positivos y quince personas que presentan síntomas. El yerno de una residente asegura que lleva días llamando a la recepción, que solo le indica que los ingresados están en el Rosell, pero no le dice si su suegra es o no una de ellas. "Nos tratan como si no tuviéramos derecho a saber dónde está o cómo se encuentra", lamenta.

Carencia de protocolos de seguridad

"El director me dijo que todo el personal llevaba mascarillas desde el miércoles después de decretarse el estado de alarma, pero yo sé empezaron a ponérselas el sábado porque se lo pregunté a mi madre, que tiene problemas de movilidad pero está muy bien cognitivamente", explica la hija de otra interna de Caser.

Tres trabajadoras sacan basura del centro de mayores. Fotos: Israel Sánchez.

Esta mujer asegura sentirse "impotente", máxime cuando a ella tampoco se le permite sacar a su madre de la residencia porque está infectada. "Quiero que se sepa que si se muere, será porque lo han permitido, cuando ya se sabía que el coronavirus era muy peligroso ellos seguían muy relajados", lamenta. Por todo esto, ya está reuniendo a afectados para crear una plataforma que pueda llevar a este centro, si procediera, ante los tribunales.

No solo las familias de los residentes están preocupadas por lo que ocurre allí dentro, también los familiares de los trabajadores, gran parte de los cuales ya han dado positivo en coronavirus. Varios de ellos han contado a LA OPINIÓN que las pruebas PCR que hicieron a la plantilla solo se hicieron a los empleados a los que les tocó trabajar en ese turno. "Allí hay tres turnos, de mañana, tarde y noche; entra y sale mucha gente de equipos de lavandería, cocina, limpieza, enfermeros... muchos no estaban y han ido días después del lunes por la mañana. Lo mínimo es que hubieran hecho el test todo el mundo para descartar a los que deben quedarse en su casa".

Estas personas, potenciales contagiados, siguen haciendo vida normal, en el sentido de que vuelven a sus casas al terminal la jornada. Algunos de ellos conviven con población de riesgo. Ayer mismo, uno de los trabajadores que aún sigue en activo tuvo que marcharse con fiebre.

"Tienen que seguir porque, si no, no quedaría nadie para cuidar a los mayores. Les han dejado tirados", lamenta una afectada, que tiene la sensación de que los protocolos han fallado, tanto de la residencia como los de Salud Pública.

Por otra parte, a los empleados les han adelantado que llegará respaldo militar o de Salud Pública, ya que tras la cascada de infectados, ahora hay muchos huecos de cubrir. Sin embargo, hasta ayer nadie había llegado para hacer sustituciones. La descoordinación llega a tal punto que el turno de la mañana de este miércoles estuvo horas trabajando sin los trajes especiales. "Están engañando a todo el mundo".

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