25 de marzo de 2020
25.03.2020
La Opinión de Murcia
Coronavirus

El confinamiento desploma el delito en la Región

Agentes y criminólogos indican que, al haber menos gente en la calle y más vigilancia, se reduce el número de víctimas potenciales, aunque los ladrones optan por nuevas formas de delincuencia, como el cibercrimen

25.03.2020 | 04:00
Control policial en Murcia durante el vigente estado de alarma.

Al no haber apenas viandantes, ni aglomeraciones, hay menos víctimas potenciales. De ahí que el delito en la Región de Murcia se haya desplomado por el coronavirus. Aunque existen casos puntuales, como un sujeto que, aprovechando que bajaba a pasear al perro, robó dentro de un coche.

Miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad consultados explican que los amigos de lo ajeno no solo paran por la ausencia de objetivos: ellos también temen contagiarse. A lo cual se añade que la presencia policial se ha incrementado sobremanera en las calles, donde ya no solo patrullan agentes, sino también militares, para vigilar que nadie se salta el confinamiento obligatorio.

«No cabe duda que el confinamiento hace más difícil la delincuencia», destacaba el director adjunto operativo de la Guardia Civil, Laurentino Ceña, que cifraba el descenso en más de un 50% de la delincuencia en territorio de este Cuerpo en España y un descenso en un 60% de los detenidos.

No obstante, con la cuarentena hay otro tipo de delincuentes que sí tienen 'trabajo'. Desde el Grupo de Delitos Telemáticos de la Benemérita apuntan que, con esta situación, «proliferan las ofertas de proveedores de contenido audiovisual, pero no todas son de fiar», a lo que añaden que «el cibercrimen lanza campañas de phishing suplantando a compañías conocidas del sector para obtener los datos personales y bancarios» de la víctima.

El secretario general del Sindicato Unificado de la Policía (SUP) en la Región de Murcia, Javier Monje, apuntó que «es obvio que han bajado los delitos, al haber menos gente en la calle». «En Molina de Segura, por ejemplo, de una media de tres detenidos diarios ha pasado, la mayor parte de los días, a cero», destaca.

«Uno de los temores que podemos tener es que en la periferia o las pedanías pueda haber más viviendas, en casas deshabitadas, o en zonas de playa» susceptibles de recibir una visita de los cacos. «Se puede pensar que los ciudadanos, al estar confinados, no van a ir», manifiesta.

El abogado José Manuel Hernández Benavente comenta que «como abogado del Turno de Oficio, y por las noticias que me llegan de mis compañeros, hemos visto reducidos los delitos de hurto y robo y contra la seguridad vial, como la conducción bajo influencia de sustancias alcohólicas o tóxicas y contra la seguridad vial, en general delitos patrimoniales».

«Por otro lado, han aumentado otro tipo de delitos debido al confinamiento, delitos como el de violencia doméstica o en el ámbito familiar en su modalidad de lesiones, amenazas, abusos y agresiones sexuales, incluso los de desobediencia a la autoridad, provocando el aumento de casos en los juzgados de violencia de género y juzgados de guardia», hace hincapié el letrado.

Samuel Rodríguez, profesor de Derecho Penal y Criminología en la Universidad de Murcia, alude a «las denominadas teorías de la oportunidad delictiva, dentro de la denominada criminología ambiental, que toma en consideración el surgimiento de las conductas antisociales dado un determinado contexto en el que convergen fundamentalmente: un potencial agresor motivado a cometer el delito, una víctima adecuada, en el sentido de accesible y, por último, la ausencia de un tercero capaz de evitarla con su mera presencia».

Menos crímenes y violaciones

«Habrá muchas menos oportunidades delictivas en delitos que exijan el desplazamiento del potencial agresor, hay menos gente en las calles entre la que pasar desapercibido y, correlativamente, menos posibles víctimas accesibles, a la vez que ello da lugar a que la vigilancia policial cunda más, en el sentido de que pueda ser más eficiente», destaca.

En la misma línea, especifica que «es por ello imaginable que probablemente, por ejemplo, se reduzcan hurtos o robos (por supuesto mucho más de aquellos que se producen normalmente en casas habitadas ante la ausencia de sus moradores), así como delitos contra bienes personales como la vida, la salud o la libertad sexual cuando estos acontecen en la calle o, simplemente, fuera del propio hogar».

Al igual que tiene claro que bajarán los asesinatos y las violaciones, el profesor de Criminología Samuel Rodríguez sostiene que «es de prever igualmente, en contrapartida, un incremento de delitos atentatorios contra bienes de este tipo en el ámbito doméstico si los sujetos que individualmente ostenten factores de riesgo propicios para cometerlos (quizá potenciados por otros factores contextuales que puede generar el confinamiento) conviven con otras personas que puedan ser vulnerables a sus ataques».

La convivencia potencia la psicopatía

En este sentido, su colega, el también profesor de Criminología de la UMU Alberto Pintado destaca que «la convivencia potencia en muchas ocasiones aspectos propios de la psicopatía, la cual puede desembocar o no en actos violentos como la violencia de género, la ciberdelincuencia o las acciones que puedan atentar contra la libertad sexual del individuo, como puede ser el abuso sexual o la violación».

«Si abordamos la situación desde este prisma, podemos albergar que la crisis emocional y psicológica a la que se está enfrentando la humanidad puede desencadenar actos como los mencionados: violencia personal fuera y dentro del hogar, delincuencia a través de la suplantación de la identidad o la comunicación de hechos falsos y manipulados, o la privacidad de la libertad, entendiendo libertad como el 'derecho a'», comenta Pintado.

No obstante, «permanezco cauto ante la rotundidad de hechos, que como comentaba, no solo deben ser investigados para poder categorizar las acciones dentro de un marco criminal, sino que además es necesario conocer todas las particularidades que giran alrededor de cada uno de los actos cometidos, para poder concretizar aspectos que no son sucintos y deben ser evaluados desde el rigor propio de la investigación», apostilla al respecto.

«Estar en esta situación de alarma y confinamiento nos lleva a reflexionar sobre el concepto de socialización, el cual en estos momentos se manifiesta de forma impropia al hombre», subraya. Sobre la criminalidad en la cuarentena, «no hay datos contundentes y significativos», al no existir un precedente similar.

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