03 de marzo de 2020
03.03.2020
Coronavirus

La suspensión de las ferias por el coronavirus hace temblar las exportaciones de la Región de Murcia

Las empresas temen que su cartera de pedidos acabará resintiéndose si la alerta se prolonga y no reanudan los contactos con los compradores

03.03.2020 | 04:00
Exposición de la feria del mueble de Valencia.

El coronavirus está poniendo en peligro las exportaciones murcianas a Italia, que es el segundo gran cliente de la Región, y a los países asiáticos que sufren la expansión de la epidemia. Las medidas adoptadas en las regiones italianas en las que se concentran los principales focos de contagio están provocando el aplazamiento o la suspensión de las ferias previstas para los meses de marzo y abril, lo que impide a las empresas conseguir nuevos contratos que deberían traducirse en pedidos a lo largo de los próximos meses. Fuentes empresariales de distintos sectores aseguran que la actividad de las empresas se resentirá inevitablemente si se alarga el bloqueo. El vino y los productos alimentarios de mayor consumo son los más amenazados.

El Instituto de Fomento reunirá hoy al Comité de Vigilancia Coronavirus que ha constituido para hacer un seguimiento de la situación que afrontan los exportadores murcianos en los países más castigados por el denominado Covid-19. En esta segunda reunión el comité estará presidido por la consejera de Empresa, Ana Martínez Vidal.

Las exportaciones de la Región a Italia ascendieron el pasado año a 1.153 millones de euros, después de registrar un descenso del 15,3 por ciento respecto al año anterior. Italia es el segundo gran cliente de los productos murcianos, por detrás de Francia, y representa casi el 11% de las ventas al exterior de la Región.

De momento han sido aplazadas las ferias del Mueble de Milán, a la que iban a acudir cuatro empresas de la Región, y la de Valencia. «El escenario en el que iban a venir los clientes de la mitad del mundo no era halagüeño», dijo Amparo Bertomeu, directora de Anieme.
Por otra parte, ha sido cancelada una feria de artesanía prevista en Florencia para el mes de mayo.

También Japón ha anulado Foodex 2020, una feria mundial del sector de alimentación y bebidas que debía celebrarse en la segunda semana de marzo, lo que supone un contratiempo para las bodegas y para todo el sector agroalimentario.

El Instituto de Fomento ha anunciado la cancelación de las misiones comerciales previstas para este mes a Bruselas y para abril a Malasia y Singapur.

Fuentes empresariales han indicado que estas cancelaciones impiden el contacto con eventuales clientes y la pérdida de contratos que habrían podido materializarse en nuevos pedidos en un momento en que las empresas necesitan buscar destinos alternativos para compensar la caída de las ventas a China. Tras el bloqueo del mercado chino, que está provocando la retención de los contenedores en los puertos y una ralentización en la actividad de todo el país asiático, la epidemia se ha extendido a Singapur, Hong-Kong, Japón, Corea del Sur e Irán, según ha informado el Instituto de Comercio Exterior (ICEX). En Italia las zonas rojas que se encuentran aisladas a causa de la cuarentena abarca las regiones de Lombardía, Véneto, Emilia-Romaña y Piamonte.

Aunque el norte de Italia concentra gran parte de la industria del país, las empresas de la Región creen que se trata de una zona muy concreta del territorio, por lo que no prevén que el cierre les ocasione grandes perjuicios. No obstante, fuentes de la Denominación de Origen de Jumilla reconocían que «el bajón del consumo de estos meses no se va a recuperar».

Los sectores que trabajan sobre pedidos, como el mueble o el calzado, se ven menos expuestos, aunque pueden tener problemas para conseguir ciertas materias primas, como las telas para las tapicerías de los sofás que llegaban desde China.

Salvador Gómez, presidente de Calzia, que representa a unas 50 empresas del calzado del Noroeste, Yecla y Alhama, explicó que en este momento sus clientes italianos ya han recibido la producción para la temporada de primavera y verano. Lo normal es que las empresas empiecen a producir a partir de ahora el calzado de la próxima temporada de invierno. Sin embargo, Salvador Gómez destacó que si la amenaza del coronavirus hace que «la gente se quede en su casa», sí que se resentirá «la capacidad de compra y también la capacidad de pago se los clientes. Eso puede ser un problema añadido», apuntó.

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