La plaza de Armas de la Academia General del Aire (AGA) de San Javier acogió el funeral por el comandante de la Patrulla Aguila Eduardo Fermín Garvalena Crespo, de 39 años, que falleció el pasado 27 de febrero al estrellarse el avión C-101 que pilotaba, en aguas del mar Mediterráneo, cerca de La Manga.

El féretro con los restos mortales de Garvalena, instructor de vuelo de la AGA y ex piloto de la Patrulla Aguila, fue llevado hasta la plaza de Armas por compañeros de la academia, oficiando la misa, de carácter privado, el arzobispo castrense.

Posteriormente, se le impuso a título póstumo la Cruz del Mérito Aeronáutico con Distintivo Amarillo, sonó el himno del Ejército del Aire y hubo un homenaje a los caídos.

A continuación, se procedió al plegado y entrega de la bandera de España que portaba el ataúd a la viuda del comandante de vuelo, que estuvo acompañada por dos de sus hijas, finalizando el acto con la despedida de la enseña nacional.

En la ceremonia estuvieron presentes, entre otras autoridades, el presidente de la Comunidad Autónoma, Fernando López Miras; el delegado del gobierno, José Vélez; el presidente de la Asamblea Regional, Alberto Castillo; el alcalde de San Javier, José Miguel Luengo; la consejera de Transparencia, Participación y Administración Pública, Beatriz Ballesteros; el diputado regional de Vox, Pascual Salvador; la alcaldesa de San Pedro del Pinatar, Visitación Martínez.

Garvalena, que realizaba un vuelo de instrucción cuando el avión que pilotaba se precipitó al mar Mediterráneo, tenía 2.300 horas de vuelo.

Entre los años 2007 a 2013 estuvo en la base albaceteña de Los Llanos, en 2016 formó parte del operativo de la OTAN en el Báltico y en 2017 luchó contra la piratería en Africa dentro la Operación Atalanta. Su padre fue el coronel Eduardo Garbalena, que entre 2004 y 2006 era el director de la AGA.

El año pasado pasó a ser el Aguila 5 de la Patrulla Aguila que se encarga de llevar el caza C-101 a sus límites.

Garvalena sustituía a Francisco Marín en la patrulla, el cual también perdió la vida a los mandos de un C-101 tras estrellarse contra el Mar Mediterráneo también cerca de La Manga.

El comandante Daniel Melero, de 50 años y natural de Cádiz, y la alférez alumna Rosa María Almirón, de 20 años y natural de Lucena (Córdoba) perdieron la vida el 18 de septiembre en una avioneta T-35 en aguas del mar Menor, cerca del club náutico de Santiago de la Ribera y de las instalaciones de la AGA.