03 de febrero de 2020
03.02.2020
Limpieza

La Región de Murcia comienza su cruzada contra el pipí de perro en la calle

Algunos ayuntamientos intentan concienciar a los dueños de mascotas regalándoles botellas de agua y vinagre para que limpien la orina

03.02.2020 | 04:00
La Región de Murcia comienza su cruzada contra el pipí de perro en la calle

Lorca, Cartagena y Murcia ya multan a los dueños 'sucios'

Corría febrero de este año cuando el Ayuntamiento de Cartagena hacía público que había decidido acabar con el pipí de perro en la calle, puesto que los restos de la micción animal afeaban la ciudad. Así nació una iniciativa que consistía en regalar a la gente 5.000 botellas cuyo contenido era estupendo para disolver los orines de los perros en la vía pública. El fin: combatir así el desagradable olor y la corrosión que provoca el pipí en el mobiliario urbano.

Meses antes se llevaba a cabo una iniciativa similar en Águilas: entre los dueños de perros se repartieron 5.000 botellas, las cuales había que rellenar a partes iguales de agua y vinagre para, con esa mezcla, limpiar el pipí. No obstante, tanto en Cartagena como en Águilas dejaron claro entonces que se trataba de concienciar, pero que, de momento, no se iba a multar a nadie.

En la Región, municipios como Los Alcázares, Alhama de Murcia, Santomera, Mazarrón, Yecla y San Javier no multan a nadie por no limpiar la orina del perro, confirman fuentes municipales. Sí se sanciona dejar sin recoger las cacas del animal, y también se sanciona si los residuos orgánicos (fluidos o sólidos) los deja en la vía pública un ser humano.

En cuanto a las principales ciudades de la Región, en Cartagena, meses después de la iniciativa de repartir las botellas, ya empezó a multarse a quienes no limpian. Ahora, las sanciones oscilan entre los 150 y los 300 euros, explican fuentes policiales.

En la capital de la Región, no limpiar el pipí del perro se considera una infracción leve, que puede acarrear una multa cuya cuantía oscila entre los 30 y los 300 euros. Así se refleja en la Ordenanza Municipal de Protección y Tenencia de Animales.

En el caso de Lorca, su ordenanza establece que «en el caso de que se produzcan deposiciones en la vía pública, las personas que conduzcan el animal están obligadas a recogerlas del lugar donde las depositen», así como que «el incumplimiento de lo dispuesto en este artículo será sancionable por la Alcaldía». Así, la «no retirada de excretas de la vía pública» se considera una infracción leve, que contempla multas que van de los 30 a los 300 euros, al igual que en Murcia. Fuentes municipales precisaron que se refiere a no recoger las cacas.

En Molina de Segura no hay sanción como tal solo porque el perro haga pipí, pero sí han de estar pendientes los dueños de que no dañen el mobiliario urbano. Si lo hacen, y hay reincidencia, multas de hasta 750 euros.

En otros lugares de España son más radicales: el Ayuntamiento de Palma, por ejemplo, pone multas de 750 a 1.500 euros a los dueños de perros que no limpien la orina de sus animales en la calle.

Cada Consistorio se encarga de informar del coste de las infracciones en sus ordenanzas municipales, por lo que infringir las normas puede costar más dinero en una localidad que en otra. La ciudad de Murcia y el resto de poblaciones establecen como una infracción leve dejar los orines de las mascotas en las calles. En el caso de la capital, la cuantía queda reflejada en el artículo 63 de la Ordenanza Municipal de Protección y Tenencia de Animales y oscila entre los 30 y los 300 euros.

Otras poblaciones como Águilas, Cehegín, Fuente Álamo o Cieza se han adelantado al Boletín Oficial de la Región de Murcia y aplican sanciones económicas por esta acción. En Beniel, dejar la orina del perro sin limpiar puede suponer una multa de 200 euros, mientras que en Caravaca de la Cruz la cantidad comienza a partir de 150 euros.

Según el manual de instrucciones, las personas que paseen a las mascotas tendrán que salir a la calle provistas de la pertinente botella de agua y, obvio, rellenar previamente la botella con una solución jabonosa, añadiendo unas gotas de vinagre. Cuando el can haga sus necesidades, el dueño tendrá que verter parte del contenido en las micciones del perro para evitar los malos olores y el deterioro del mobiliario urbano que provoca el amoniaco presente en la orina.

El objetivo final es que se normalice el hecho de que los ciudadanos que salgan a pasear con su perro lo hagan acompañados de un botellín para limpiar orines.

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