01 de febrero de 2020
01.02.2020
Ciencia

Una investigación de Izpisua en China abre la puerta a extender la edad fértil de la mujer

El catedrático de la UCAM ha creado junto a un grupo de científicos estadounidenses y chinos el primer mapa del envejecimiento ovárico

31.01.2020 | 18:37
Izpisua y Concepción Rodríguez, otra de las autoras del estudio.

La pérdida paulatina de la fertilidad está provocada en parte por un declive en la funcionalidad de los ovarios debido a la edad, pero los mecanismos que están detrás no se conocen. Ahora, científicos han logrado la primera hoja de ruta del envejecimiento ovárico y establecer la implicación de algunos genes.El estudio, realizado en primates, se publica en la revista Cell y los genes identificados podrían ser usados como biomarcadores y objetivos terapéuticos para, en un futuro, poder diagnosticar, extender el período fértil y tratar la infertilidad femenina.También, las enfermedades ováricas asociadas con la edad, como el cáncer de ovarios, según los autores.

La investigación está liderada por científicos de centros de EEUU y China y el hecho de haberla realizado en monas es «muy relevante», relata a Efe el español Juan Carlos Izpisua Belmonte (catedrático de la UCAM), del Laboratorio de Expresión Genética del Instituto Salk en California, quien recalca que estudiar el envejecimiento en primates es fundamental «si realmente queremos trasladar el conocimiento a la práctica clínica». En este estudio, resume, «encontramos que el estrés oxidativo es clave en el envejecimiento ovárico».

El ovario es un órgano reproductivo complejo en el que una célula ovárica, llamada ovocito, sufre meiosis -división y reproducción celular- para convertirse en un óvulo, recuerda el Instituto Salk. Las mujeres nacen con un número determinado de ovocitos que comienzan a ser menos funcionales una vez que estas cumplen 35 años, lo que acaba provocando infertilidad. Por eso, una mejor comprensión del entorno molecular ovárico así como de los mecanismos que hay detrás de su envejecimiento podría servir para desarrollar nuevas terapias para problemas de infertilidad, así como para extender el período fértil en la mujer.

Para avanzar en este sentido, los investigadores estudiaron y compararon 2.601 células ováricas de monas jóvenes, de 4 a 5 años, y de monas de más edad, de 19 a 20 años, edades que son comparables a las de mujeres de 16 y 60 años, respectivamente.

Al igual que en estudios previos con ratones, el equipo observó cambios en la función de genes relacionados con el estrés y la división celular en las hembras primates. Asimismo, constataron cómo a medida que los ovocitos y las células de la granulosa envejecían algunos de los genes que tienen que combatir el estrés celular se volvían menos activos, provocando daños y deterioro. Los científicos, entonces, compararon sus resultados con células de la granulosa de mujeres sanas con edades comprendidas entre los 21 y 46 años y vieron también un daño por el estrés celular asociado a la edad, así como muerte celular. Además, identificaron que los genes antioxidantes GPX1 y GSR, en los ovocitos, y IDH1 y NDUFB10, en las células de la granulosa, están relacionados con la función ovárica. Ahora tratan de saber si estos genes son específicos del envejecimiento ovárico o si pueden estar relacionados con el envejecimiento general.

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