13 de enero de 2020
13.01.2020
DGT

Tráfico solicita a Interior que penalice los avisos de controles policiales a través de Internet

La parálisis política impedía que el Gobierno tramitase una nueva norma

12.01.2020 | 20:07
Un agente de la Guardia Civil de Tráfico, durante un control en una carretera de la capital murciana.

La Dirección General de Tráfico lleva casi un año esperando a que haya una mayoría parlamentaria que pueda tramitar una pequeña pero muy necesaria modificación legal. A día de hoy, un conductor que avise de un control policial a otro con destellos de luces está utilizando el deslumbramiento sin justificación (y obviamente facilitando la huida de posibles infractores) y puede ser denunciado por los agentes, según el Reglamento General de Circulación.

Pero si esa misma persona coloca el aviso en una red social o en aplicaciones específicas para conductores como Waze o Social Drive no está cometiendo delito alguno, aunque el alcance y las consecuencias de su señal de alerta sean mucho mayores. Muchos conductores que darían positivo en cualquiera de los controles que Policía y Guardia Civil han montado hoy mismo en la Región de Murcia están cogiendo rutas alternativas para evitar soplar en el alcoholímetro. «Es justo lo que trató de hacer el kamikaze de la A-5 antes de meterse en dirección prohibida y matar a una persona cuando cuadriplicaba la tasa máxima permitida», recuerda acerca del reciente accidente Antonio Lucas, director de Seguridad Vial en el Real Automóvil Club de España (Race).

El peligro de alertar a terceros de controles no facilita sólo que conductores ebrios o drogados sigan circulando. También impide que los agentes intercepten vehículos sin asegurar y, fuera de la seguridad vial, es una ayuda para criminales de todo tipo. Una campaña francesa -país donde sí es ilegal usar aplicaciones para estos fines- se viralizó en nuestro país al relacionar las apps con el secuestro de menores. Ladrones, narcotraficantes y terroristas son algunos de los colectivos más interesados en saber cuándo y dónde van a estar los agentes esperándolos en la carretera. Son usuarios adictos. Y los hay en Murcia.

Tras varios años de reclamaciones de agentes de Guardia Civil y Policía, la DGT decidió hace un año consultar a la Abogacía del Estado sobre la conveniencia de intentar terminar con esta práctica. «Nos contestaron en abril del año pasado recomendando la prohibición, así que enviamos una solicitud al Ministerio de Interior para que impulsase la reforma y determinase si debe incluirse en el reglamento de circulación o en otro sitio», afirma Jorge Ordás, subdirector de Gestión de la Movilidad y Tecnología de la DGT. «Pero nos afecta la falta de estabilidad política como a todo el mundo y habrá que esperar a que haya gobierno», añade el directivo de la DGT.

Mientras la prohibición espera a tener carta de naturaleza, avisar a otro conductor en Waze o Social Drive de que se ha visto un control «es una práctica legal aunque obviamente no recomendada», admite Ordás.

Preguntado por las razones que podrían encontrar los conductores para participar en informaciones de este tipo, el director de Seguridad Vial del Race apunta que «la gente puede hacer un paralelismo entre los radares y los controles», ya que los controles fijos de velocidad se anuncian en la web de la DGT y se comparte su ubicación con empresas y entidades que publican la entrada de datos de la propia Dirección. «Pero no son en absoluto lo mismo. El control de alcoholemia y drogas es prevención y seguridad», señala, aunque muchos conductores tiendan a ver las medidas como un todo porque tienen una parte común, las multas. En las redes sociales, los comentarios legitimadores de esta práctica siempre destacan la necesidad de «protegerse» de las sanciones y enarbolan el discurso del «afán recaudatorio» de la DGT. Lucas cree que es necesario incidir en la concienciación que tan buenos resultados ha dado en reducción de siniestros por alcohol y drogas. «Es necesario que se cree un clima de rechazo social si alguien realiza esa práctica, igual que ya nos bajamos del coche si el conductor no está para conducir», incide el directivo del Race.

La DGT rechaza de plano la tesis. «Mantenemos estable cada año el número de denuncias, que ronda los dos millones. Un tercio de las cajas de radares están vacías porque las usamos con fines disuasorios y ponemos los radares en puntos muy estudiados donde hay concentración de accidentes por cuestiones técnicas de la carretera», enumera Ordás. Los datos de recaudación del organismo se mueven en una horquilla de entre 340 y 390 millones de euros anuales en el periodo 2012-2016, con una tendencia a la baja.

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