07 de enero de 2020
07.01.2020
Agua

Urrea: "La DANA ha mostrado la necesidad de redefinir las confederaciones hidrográficas"

El presidente de la CHS considera que estas instituciones se tienen que adaptar "a los nuevos tiempos" e insiste en la defensa del trasvase Tajo-Segura para garantizar "la sostenibilidad del sistema"

06.01.2020 | 19:45
Mario Urrea, presidente de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS).

El presidente de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), Mario Urrea, afirmó que, en este momento, las aguas del trasvase Tajo-Segura resultan «imprescindibles» para los regantes de cara a la sostenibilidad del sistema. Considera, en este sentido, que su ausencia «imposibilitaría complementar con recursos hídricos procedentes de otras fuentes, como la desalación, dadas las elevadas tarifas de estas últimas».

Urrea confesó que la escasez de recursos en la Cuenca del Segura y el trasvase se mantiene, lo que les ha llevado a que continúen las restricciones al riego y sitúa el Índice de Escasez Coyuntural en Alerta.

La cuenca del Segura termina de nuevo 2019 siendo la más seca de España, aunque Urrea apuntó que la situación con respecto al año anterior es mejor. Y es que, la cuenca almacena actualmente más de 320 hectómetros cúbicos de agua, un porcentaje del 28% de su capacidad total, cuando el año anterior apenas llegaba al 23%.

A la falta de agua se une el temporal de lluvias que dejó inundaciones, principalmente en la Vega Baja y Los Alcázares. La respuesta de la CHS, según Urrea, fue «rápida» con la puesta en marcha de una batería de obras de emergencia para reparar los daños producidos.

Pero también se plantearon medidas a medio y largo plazo, para lo que se encargó a la UPCT y a la Politécnica de Valencia un estudio que permita saber «qué mejoras se pueden aplicar a los actuales planes de defensa contra avenidas».

Además, celebró el compromiso de la Dirección General del Agua de «licitar los trabajos de conservación y mantenimiento de los cauces por dos años con una inversión de 8 millones de euros».

En esta línea, Urrea resaltó la necesidad de «definir las confederaciones del siglo XXI», ya que la gestión y los efectos de la DANA «también han supuesto un reto para todos los que formamos parte de la CHS, lo que ha puesto de manifiesto la necesidad de redefinir las confederaciones hidrográficas adaptándolas a los nuevos tiempos».

Otra de las noticias negativas que dejó 2019 fue el episodio de anoxia del Mar Menor el pasado mes de octubre que, según Urrea, «puso de manifiesto la falta de medidas que eviten el aporte de nitratos en primer lugar al acuífero, y posteriormente a la laguna».

Consideró que fue un punto de inflexión en la actitud de las administraciones y usuarios, ya que «lo hasta ahora actuado se ha mostrado claramente insuficiente», por lo que volvió a reafirmar el compromiso «total» de la CHS para tratar de revertir la situación en el medio plazo.

Aunque su estado ecológico supera las competencias de la CHS, Urrea explicó que su función como gestores del Dominio Público Hidráulico es «frenar la llegada de vertidos contaminantes por las ramblas y a los acuíferos y estudiar cómo el acuífero interactúa con la laguna, trabajos incluidos en el Plan Vertido Cero acordado que estamos realizando ya».

Pero, aseguró, «evitar la contaminación en origen es competencia directa de la Comunidad», aunque se compromete a potenciar todas la labores de control y protección, además de la inspección de las superficies de riego que, de manera coordinada con las CCAA, «debemos gestionar para expulsar del sistema a todas aquellas superficies no inscritas en el registro de Aguas, ni con posibilidades de regularización a corto plazo».

«Vamos a colaborar al máximo en la medida de nuestras posibilidades y exclusivamente en el ámbito de nuestra competencia, pero las buenas prácticas agrarias y los planes de actuación agrícolas son competencia exclusiva de la Comunidad», insistió.

La solución, a su juicio, pasa por «la voluntad política de atajar el problema sin condicionantes de ningún tipo, ya que desde el año 2001 en que se declaró la zona del Mar Menor zona vulnerable por la Comunidad, ella debió de implantar medidas correctoras para revertir la situación, medidas que se han mostrado claramente insuficientes».

«Una vez que esa voluntad quede patente, el arbitrar las medidas, que implican un gasto presupuestario importante no debería ser un problema, ya tenemos una hoja de ruta establecida en el proyecto vertido 0, que lo que hay que hacer esa cometer cumpliendo escrupulosamente los trámites administrativos, fundamentalmente los medioambientales. Por todo ello hay que trasladarle a la sociedad que la solución definitiva se alcanzara en el medio plazo», aseguró.

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