31 de diciembre de 2019
31.12.2019
La Opinión de Murcia
Social

El caso de los carteles homófobos en centros escolares acaba en Fiscalía

La consejera Franco pide que se esclarezcan los hechos para determinar si es un "delito imputable"

30.12.2019 | 21:07
Los carteles homófobos que aparecieron en los centros.

La vicepresidenta del Gobierno Regional y consejera de Mujer, Igualdad, LGTBI, Familias y Política Social, Isabel Franco, ha llevado a Fiscalía Superior de la Comunidad Autónoma de la Region de Murcia el caso de los carteles homófobos que aparecieron en las inmediaciones de los centros educativos IES Floridablanca y del Colegio Santa María del Carmen.

«Los citados carteles tienen un contenido claramente homófobo», escribe la consejera en el documento que ha remitido a la Fiscalía y al que ha tenido acceso LA OPINIÓN, en el que solicita «que, teniendo por presentado este escrito, se sirva admitirlo y, de conformidad con el mismo, realice las actuaciones y diligencias que estime oportunas para el esclarecimientos de los hechos, a fin de determinar si los mismos son constitutivos de un posible delito e imputables a persona o personas determinadas, comunicando a la solicitante la notificación de la apertura dichas actuaciones y resolución que ponga fin al mismo, así como cualquier otra que considere de interés para la solicitante», concluye Franco.

El contenido de los carteles

En uno de los carteles aparecidos en los centros escolares murcianos, una representación de Blancanieves y la bruja atribuía a la manzana los colores del movimiento LGTBI junto a las palabras de advertencia «¡Cuidado!» y «veneno», haciendo un simil evidente en el que la manzana envenenada serían las reivindicaciones por la libertad de orientación sexual, aunque no se especifica en este caso quién sería la bruja que trata de engañar a Blancanieves.

El siguiente volvía a representar al movimiento LGTBI como el mal, en este caso representado por un dragón que ataca a una familia con padres heterosexuales, pero protegidos por una virgen y un rosario, situando al catolicismo como parte activa de esa presunta lucha y la única salvación posible ante lo que algunos llaman «la ideología de género».

El periodista Javier Nicolás levantó la liebre y denunció la publicación de estos carteles, considerando que la difusión de estas imágenes, especialmente en centros escolares, suponen «un acto de odio que no solo supone un ataque a la comunidad LGTBI» sino «la creación de un clima hostil al alumnado LGTBI, hacia los que puedan ser percibidos como pertenecientes al colectivo sin serlo, o a los hijos de parejas homoparentales, todos en su mayoría menores de edad». Ninguno de los carteles llevaba firmas visibles ni fueron reivindicados.

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