23 de diciembre de 2019
23.12.2019
La Opinión de Murcia

Luz Laveda llevaba un mes diciendo a su familia que le iba a tocar el premio

La propietaria de El Obrador de Luz de Las Torres de Cotillas reparte 8 millones de euros entre clientes y vecinos

22.12.2019 | 19:48
Luz Laveda llevaba un mes diciendo a su familia que le iba a tocar el premio

Cancelar hipotecas, comprar coches nuevos o viajar, el destino del dinero.

Si hay una persona que pueda ser la imagen de la felicidad plena esa era ayer Luz Laveda, propietaria de la confitería y empresa de catering El Obrador de Luz, situada en el barrio obrero San José de Las Torres de Cotillas.

Ella sola ha repartido, entre familiares, amigos y vecinos, 8 millones de euros, o lo que es lo mismo, 20 décimos.

Luz y su novio, Juan Luis, se han quedado con dos décimos, 800.000 euros «menos lo que se quede Hacienda». Y ante la pregunta de en qué lo va a gastar no duda en contestar «en quitarme deudas», porque, según explicó, tiene dos préstamos que defender.

Laveda, de 40 años, puso en marcha este negocio hace 14 años y tenía pensado ampliarlo, si bien al ir a pedir dinero para la obra, «los bancos me estaban dando largas, se lo estaban pensando mucho; ahora ya puedo dormir más tranquila», comentó.

Abrazos, saltos de alegría, besos, lágrimas de emoción... La escena se repetía cada vez que se acercaba por el obrador alguno de los agraciados junto con sus familiares.

«Luz llevaba un mes diciendo que iba a dejar de trabajar porque le iba a tocar el Gordo, no hacía más que repetirlo, y cuando esta mañana me ha llamado no le he creído, sólo me he convecido de que era verdad cuando me han llamado otros familiares», comentó Roberto, su padre, que se acercó al lugar para compartir la alegría de su hija, junto a Paquita, su mujer.

A ellos no le ha tocado, pero sí a otro familiar, «a mi cuñado Miguel, que vino a comprar una tarta y decidió llevarse un décimo», apuntó el padre de Luz.

Paquita relató que su hija se merecía el premio, porque era muy trabajadora. «Ella sola ha levantado el negocio; su jornada empieza a las cuatro o cinco de la madrugada y a las 7.30 abre la tienda», comentó, añadiendo que también era muy generosa.

Tan generosa, que no dudó en guardar los décimos a sus amigos hasta el último momento, aunque, eso sí, les tomaba el pelo diciéndoles que los había vendido ya. Así lo comentó Yesica García, que compartía décimo con Loli Lerma.

Yesica, madre de un niño de 11 años, no terminaba de asimilar que había sido agraciada, pero no dudaba en decir que lo primero que se iba a comprar era «un cochazo, porque tengo un Seat del año 2005 y ya toca». Muy contenta estaba también porque «le ha tocado a gente que lo necesita, y eso es una doble alegría».

Loli llegó con su niña de meses al obrador dando saltos de alegría y bailando y sí tiene claro el destino del dinero: la hipoteca. «Estoy temblando, esto es mucha emoción», comentaba la agracida, que tiene otro niño de diez años.

Eva, madre de cuatro hijos, apenas podía hablar de la emoción: «Me he enterado por la tele y he llorado mucho de alegría; me hace mucha falta porque tengo mucho por pagar», señaló.

Por allí también se acercaron acompañados de los hijos Felipe Serrano de 67 años y Santiago Palazón de 76, ambos ya jubilados. Los dos van a preparar «un buen aguinaldo» para los hijos y Felipe, alias El Cantaor, piensa hacer un viaje «hasta donde llegue; me voy a gastar el dinero tranquilamente».

Todos los que se acercaron a celebrar el premio eran 'novatos', nunca antes se habían visto en la misma situación, pero, como se les podía escuchar comentar entre algunos de ellos, «a esto no me importaría acostumbrarme».

Pero como la vida sigue, de momento Luz Laveda va a seguir trabajando igual que cuando se enteró del premio: «Tengo cuatro tartas de encargo para hoy y ya me están llamando para preguntar si se las voy a servir o no».

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