14 de diciembre de 2019
14.12.2019
La Opinión de Murcia
Denuncia

"Año negro" para la agricultura

El sindicato UPA destaca que ha habido prácticas abusivas y especulación en el sector por parte de los compradores

13.12.2019 | 20:59
Marcos Alarcón, a la izquierda, junto con el secretario de Agricultura de UPA, Antonio Moreno.

Otras trabas son la falta de agua y los mayores costes por la desalación

La falta de rentabilidad en la mayoría de grupos de productos agrícolas y producciones ganaderas y los ataques y acusaciones generalizadas que está sufriendo el sector agrario han llevado a la Unión de Pequeños Agricultures (UPA) de la Región de Murcia a calificar a 2019 como un «año negro».

El secretario general del sindicato agrario, Marcos Alarcón, hizo ayer un balance de lo que había sido para la agricultura y la ganadería familiar el año que acaba y destacó, entre otras cuestiones, que la especulación agroalimentaria y las prácticas abusivas de los mediadores y compradores «habían minado los ingresos».

Por producciones, esta situación resulta especialmente «perjudicial para la viabilidad de los agricultores, por su reiteración» en la fruta.

« El abuso de posición de dominio de los operadores comerciales de este sector provoca la inexistencia y la irregularidad de contratos de compra-venta de fruta (obligatorios por Ley), cambiándolo por 'compra a resultas» y la demora en los pagos», dijo.

Los arranques de viñedo, en la actualidad la superficie cultivada está en 20.00o hectáreas, ha sido otra de las características de 2019, «provocados por los injustificables bajos precios que reciben los viticultores».

Melón y sandía son otros de los cultivos cuya rentabilidad ha salido mal parada en el año que ahora acaba, con precios medios por debajo de los costes de producción.

El limón finalizó «con precios razonables de ventas» en el primer semestre de 2019, mejores para verna que para fino. La campaña 2019-2020 de fino arrancó con precios muy ajustados que ya han iniciado su recuperación.

También está siendo una campaña irregular para la producción de uva de mesa, con precios rentables para algunas variedades 'premium' cuya producción está en manos de un reducido número de empresas, «pero sin precio ni movimientos de venta para las producciones de variedades 'tradicionales'».

Los precios de brócoli y coliflor, se han mantenido estables y arrancaron con buen precio la actual campaña de invierno debido en parte a la falta de producción puntual ocasionada por temperaturas más bajas y las inundaciones. En lechuga «se puede hablar de recuperación de los costes», ya que los precios se sitúan en los límites de la rentabilidad; y en alcahofa, la irregularidad en los rendimientos y la afectación a la producción en Campo de Cartagena y Vega Baja de Alicante por las inundaciones, «han dado lugar a una campaña con dificultades de calidad y precios bajos».

La almendra, especialmente la ecológica, se libra de estas tendencias negativas, y ha mantenido precios rentables.

Mar Menor


Los pequeños y medianos agricultores se consideran, «una vez más», los «cabeza de turco» de la crisis medioambiental del Mar Menor, ya que «fuimos el sector sobre el que se centraron todas las actuaciones contra los vertidos con la Ley de Medidas Urgentes, y volvemos a serlo, pero con medidas más duras, con el decreto ley Integral que está a punto de aprobarse», lamentó Alarcón.

El secretario general de UPA criticó que el Gobierno regional siga apuntando a la agricultura y la ganadería las medidas para recuperar la laguna salada, «con aplicación de limitaciones de la actividad e imposiciones», mientras que para otros sectores «sólo contemplan moratorias».

Indicó que se sienten «decepcionados y desencantados» y que en ningún momento en el que se reunieron con la Consejería se les puso ningún documento delante.

Y todo ello, añadió, sin previsión de ninguna cantidad de inversión pública para indemnizaciones por pérdidas de derechos. «Parece que esto no va con el Gobierno regional», apuntó Alarcón.

El responsable de UPA vaticinó que si se aprueba la norma tal y como está redactada, sin diferenciar las pequeñas y medianas explotaciones de las más grandes, «los primeros en caer serán los pequeños y medianos agricultores y ganaderos».

Otras incertidumbres que atenazan al sector agrario, comentó, son la falta de agua y el incremento de los costes por el uso de la desalación. A lo que hay que añadir los contínuos anuncios de limitar o suprimir los trasvases del Tajo.

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