11 de diciembre de 2019
11.12.2019
La Opinión de Murcia
Entrevista
Caso 609
Víctima de agresión

Andrés Martínez: "El perdón sirve en el patio del colegio; a mí no me vale"

Pese a no recordar nada del suceso, aún sigue sin comprender porque Hristo, su agresor, le golpeó, ya que él no palpó tensión en ningún momento

10.12.2019 | 22:30
Andrés Martínez: "El perdón sirve en el patio del colegio; a mí no me vale"

Su vida cambiaba hace tres años tras recibir un brutal puñetazo en la plaza Santa Isabel por parte de uno de los porteros de un local de copas de Murcia. Andrés Martínez, de 31 años y natural de Alcantarilla, arrastrará para siempre graves secuelas físicas. Hoy trata de ser feliz junto a su pareja y su hija de dos años, pero reconoce que no podrá pasar página y olvidar esta dramática historia hasta que la Audiencia Provincial dicte sentencia contra su agresor.

Hoy, 11 de diciembre, se cumplen tres años de un hecho que conmocionó socialmente a la Región de Murcia y a todo el país. Andrés Martínez, un joven de 31 años natural de Alcantarilla, era brutalmente agredido por Hristo Ivanov, portero del local de copas '609', en Murcia, pero alejado de las inmediaciones de dicho establecimiento. El vídeo sigue circulando por Internet y su caso aún espera una sentencia firme. Pero la vida de Andrés, tres años después, sigue viéndose atormentada por culpa de un puñetazo que le tuvo al borde de la muerte en una cama del hospital Virgen de la Arrixaca.

¿Cómo es la vida de Andrés Martínez tres años después de la agresión?

Es una vida difícil para mí, muy monótona. Siempre he estado acostumbrado a estar con gente, moverme, trabajar. Todo el mundo trabaja, pero soy yo el que no lo hace, tengo mucho tiempo libre para hacer lo que quiera. Pero hay veces que no tengo ganas o a alguien para poder hacer cosas.

Desde hace poco más de un año posee la invalidez absoluta, y usted poseía varios negocios. ¿Ha podido reestructurarlos?

Tenía un taxi y también una empresa de hielo. Pasé de tener dos negocios que me ofrecían un rendimiento económico bueno, a tener que conformarme con una pensión de cuatro 'perras' y tener que acostumbrarme a vivir de esta manera. Hoy es mi mujer la que, sola, se encarga de conducir el taxi.

Ha sufrido pérdidas económicas, morales y físicas, secuelas que quedarán para siempre. ¿Qué es lo que más pesa tres años después para usted?

Lo que más me duele es no poder oler a mi hija. El gusto y el olfato están totalmente perdidos, pero sí noto que la hemiparesia, que me afectaba al lado derecho del cuerpo, va mucho mejor. Por lo demás, todo sigue igual, no he recuperado nada.

Si mira hacia atrás, ¿cuál es el peor recuerdo durante todo este proceso de recuperación?

Lo que marcó un antes y después fue el nacimiento de mi hija. Me ha ayudado a superar etapas, a tirar hacia delante, a no rendirme y a tener algo por lo que luchar. Pero no quiero ni recordar los momentos malos que he pasado.

Pese a todo lo ocurrido desde la agresión, tiene una hija y una familia que le apoya. ¿Es feliz Andrés Martínez?

Sí, pero pienso que las personas queremos lo que no tenemos. Hablo con mis amigos y me dicen, «tío, pero si tienes lo que cualquiera querría», y, sin embargo, yo quiero lo que ellos tienen, la libertad de poder montar un negocio o hacer lo que me dé la gana. Yo ya no soy libre, y eso me frustra y me machaca muchísimo. Es el hecho de poder sentirte útil.

Cada poco tiempo aparecen vídeos o noticias con historias similares a la suya, ¿tan fácil es que esto se repita?

Pese a todo lo que me ha pasado a mí, claro que es posible. Mira la de violaciones o asesinatos a mujeresque conocemos cada día, y siguen sucediendo. ¿Quién nos frena para hacer algo así? A la gente se le puede ir la cabeza y actuar sin pensar. Si la condena fuera extrema, acabarían muchos problemas. Para que las personas no cometan delitos así, sería útil la prisión permanente revisable. ¿Qué podemos hacer para que Hristo no le pegue un puñetazo a otro? ¿Un año y medio de cárcel? Sí, él lo pasaría muy mal, pero ni ha pasado frío, ni calor, no ha trabajado, más bien ha estado tocándose los coj... Y luego sale, tras estar en la cárcel, cobrando el paro. Mejor habría sido que le pusieran a recoger basura o a limpiar carreteras.

¿Qué espera de la sentencia?

Que se haga justicia, que esas personas que se van y te dejan muriéndote, aquellos que tuvieron coj... a decir que no había pasado nada, que me había caído, paguen. Yo he tenido la suerte de mi vida, he vuelto a nacer. Y no es la suerte de estar vivo, sino de poder estar como hoy me encuentro, que me siento capaz de poder hablar contigo u otras cosas. Pero, ¿y si me hubiera quedado igual que cuando desperté del coma? El lado derecho del cuerpo no lo sentía. Yo no habría querido vivir así.

¿Ha intentado Hristo contactar con usted?

Te voy a ser sincero: no lo conocía, ni lo conozco, ni necesito tener ningún tipo de contacto con él. Aunque viniera a pedirme perdón, sinceramente, no podría hacerlo. Jugó con mi vida y me dejó muriéndome. Si no llega a ser porque la ambulancia llegó rápido, ni mi hija ni yo estaríamos aquí. El perdón vale para el patio del colegio. Si hubiera sido al revés, no sé si él habría querido hablar de perdón.

¿Entendió que existieran plataformas de apoyo a Hristo?

Claro que lo entiendo. Si yo fuera la mujer de Hristo, intentaría defender a mi marido, pese a lo que hizo. Si mañana mi mujer comete un delito, estaría con ella hasta la muerte. Entiendo que haya gente con otra forma de pensar, todo es respetable, pero yo lucho por lo que me ha tocado vivir.

¿Cuáles deben ser los límites en el trabajo de un portero de discoteca?

Yo me marché del local hasta la plaza Santa Isabel. Si yo me iba, ¿por qué vinieron los porteros detrás? La pregunta no es hasta dónde deben llegar, sino, ¿hasta dónde querían llegar ellos? Esa pregunta deberías hacérsela a ellos.

¿Qué le pareció más sorprendente: que una persona golpee a alguien así sin motivo, o que se fueran sin socorrerle?

Lo que más me sorprendió fue mi actitud. Yo en ese vídeo no noto que hubiera tensión o bronca. Si hubiera notado cierta tensión, no estaría con las manos en los bolsillos. Y más aún viendo que iban en superioridad. No me quedo, salgo corriendo, y te digo que no me habrían pillado. Pegándole a un saco sí, pero corriendo no me habrían ganado. Es algo que me bloquea y que no voy a poder entender.

¿Hasta qué punto Andrés Martínez puede vivir como lo hacía antes de la agresión?

Puedo decirte que de copas no me voy. Salir de fiesta con mis amigos, o de viaje, ya no lo hago. No porque no pueda, sino porque sé que me voy a ir y no lo voy a pasar bien. Una vez, en el Bando de la Huerta, pasé por la puerta del 609 y sentí un ataque de locura al estar en el sitio en el que casi muero.

¿La sentencia será el punto de partida de una nueva vida?

Creo que sí. En el momento en el que no tenga nada pendiente con esa gente, no tendré que volver a pensar en ello. Pero hay días que se mete en la cabeza y no hay manera de sacarlo. Me da igual como salga el juicio, pero necesito que salga ya.

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