07 de diciembre de 2019
07.12.2019
Medio ambiente

Las quemas que no cesan

Las consejerías de Salud y de Agricultura dejan claro que los consistorios son los que deben evitar estas prácticas

06.12.2019 | 16:59

Hay legislación que las prohíbe, hay iniciativas para evitarlas e incluso hay sanciones. Sin embargo, las quemas de origen agrícola, muy contaminantes, no cesan en la Región, lo que tiene en pie de guerra a los ciudadanos y a los ecologistas

«Es penoso y estoy indignada como madre y como sanitaria». Esther es una de las afectadas por la contaminación de las quemas agrícolas en la zona norte de Murcia y una de las promotoras de la plataforma #StopQuemasMurcia, de la que también forman parte organizaciones como Ecologistas en Acción.

Están incansablemente denunciando estas prácticas ilegales, que la legislación prohibe salvo para casos extremos, como la lucha contra las plagas. «Pero no pasa ni un día que no veamos las 'chimeneas' de humo, como si se tratara de una niebla espesa, ni tengamos un aire irrespirable», apunta Esther.

Son prácticas que, por ejemplo, han obligado en más de una ocasión al colegio de la pedanía murciana de La Arboleja a activar el protocolo de contaminación y a cerrarlo todo a cal y canto. Por ley, está prohibido realizar quemas a menos de 1.500 metros de centros ecolares, guarderías, centros de salud o residencias de mayores.

Además de en Murcia, se realizan en buena parte de la Región, como Mazarrón, Águilas, Cartagena, Cieza, el Valle de Ricote...

Las quemas agrícolas incumplen la ley de Residuos, la reciente resolución firmado por cuatro Direcciones Generales de la Comunidad Autónoma y hasta el Código de Buenas Prácticas Agrarias de la Región de Murcia, que es del año 2003.

«Y no hay que achacarlas solo a los pequeños agricultores, si no también a grandes empresas hortofrutícolas», apunta José Antonio Herrera de Ecologistas en Acción.

El humo de las quemas dispara los niveles de contaminación por partículas (como las PM10), y esto tiene efectos negativos para la salud de quienes lo respiran.

«De hecho las partículas son responsables de numerosas enfermedades respiratorias, agravamiento de alergias y problemas cardiovasculares; y cuando los restos vegetales que se queman han estado en contacto con plaguicidas clorados (habitual en cultivos de agricultura intensiva), se pueden formar dioxinas, un compuesto cancerígeno, lo que empeora los efectos negativos que el humo puede tener sobre la salud de las personas expuestas», subraya Herrera.

Uno de los mayores problemas estriba, para los ecologistas, en que «no hay trabajo de vigilancia ni voluntad de vigilar». En general, los ayuntamientos siguen evitando actuar y «la Comunidad y los consistorios se pasan la pelota sobre quién tiene las competencias para controlar o sancionar estas prácticas».

«Siguen siendo los ciudadanos los que llevan la iniciativa ante una administración indolente. Son los que fotografían, documentan, denuncian, elaboran informes; los que avisan a la Policía de que un colegio está lleno de humo, los que tienen que tirar de ayuntamientos y Comunidad para que actúen, o para que simplemente se enteren de lo que está pasando», lamenta el ecologista.

Ecologistas en Acción ha elevado su denuncia contra estas prácticas y la de las quemas antiheladas hasta el Parlamento Europeo.

Sanciones en Murcia

Murcia es uno de los municipios más afectados por este tipo de quemas, no en vano está rodeada de huerta. El Ayuntamiento aprobó en el Pleno del mes de julio por unanimidad una moción presentada por Podemos-Equo, en la que se incluían medidas para acabar con las quemas agrícolas. Pero no han cesado.

Como tampoco lo han hecho pese a las sanciones impuestas o que están en tramitación. En 2017 se incoaron 44 expedientes; en 2018, 67 expedientes; y este año, hasta noviembre, 117.

Fuentes municipales explican que tras la resolución conjunta de varias direcciones generales sobre las quemas, se remitió a la Policía Local y Bomberos (donde deben llamar los ciudadanos) las indicaciones para actuar.

Además, el Ayuntamiento ha suscrito un convenio con la organización agraria Asaja para promover las medidas de reutilización mediante compostaje entre los pequeños agricultores del municipio, que funciona desde mediados de septiembre.

La organización se dirige a las explotaciones de los agricultores que lo solicitan con un tractor y una trituradora, que retira los restos de las podas.

«A la vista del éxito de la iniciativa, se está estudiando la posibilidad de adquirir otro tractor con trituradora, para poder dar el servicio al máximo número de vecinos que lo soliciten», indican desde el Ayuntamiento.

Se ha previsto también la implantación de cursos de concienciación y formación entre los huertanos.

Alfonso Gálvez, de Asaja, explica que hasta el momento se han realizado 60 servicios en unas 120 tahúllas, donde se han recogido podas de cítricos, frutales y olivos, que supone el tratamiento de unas 200 toneladas. «Está previsto llegar a los 150 servicios y esperamos renovar la colaboración con el Ayuntamiento para seguir en 2020», apunta.

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