14 de noviembre de 2019
14.11.2019
Crisis en el Mar Menor

El 80 por ciento del Mar Menor se ha quedado sin flora y sin fauna

El último informe del Instituto Español de Oceanografía se ha realizado tras la DANA y el episodio de anoxia que acabó con toneladas de peces

14.11.2019 | 04:00
Operarios limpiando la playa de Villananitos de peces y algas muertas.

Descarta que la mortandad se debiera a un vertido.

El 80 por ciento de los fondos del Mar Menor ya no tienen vida. Esta es la triste conclusión del último informe realizado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO) para el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Un trabajo que los investigadores del IEO de la Región de Murcia realizaron tras el episodio de las lluvias torrenciales de septiembre (DANA) y de la muerte masiva de peces del 12 de octubre por la falta de oxígeno (anoxia).

En referencia al estado de la flora y fauna de la laguna salada, las inmersiones realizadas por los científicos con escafandra autónoma a partir del 25 de septiembre constataron la mortalidad masiva de la mayoría de especies y poblaciones en los fondos de la laguna superiores a 3-4 metros.

En la mayoría de las zonas el alga coulerpo prolifero estaba muerta o moribunda y las holoturias (pepinos de mar) muertas y evisceradas. Se observaron «todavía vivos y activos» numerosos ejemplares de gasterópodos del género Hexaplex (caracoles marinos).

En un principio, los bivalvos parecían debilitados, pero en las siguientes inmersiones todos habían muerto y se encontraban abiertos mostrando el cuerpo muerto pero todavía sin descomponer; algunos góbidos (peces pequeños) también estaban vivos en las primeras inmersiones, entre ellos de la familia Pomotichistus, pero en las últimas visitas ya no se observaba ninguno vivo, llegando a observar los cadáveres de los mismos, continúa el informe.

Anémonas y poliquetos tubícolas (un tipo de gusano) estaban aparentemente vivos, pero se encontraron todos muertos a los pocos días.

En las zonas más someras (de menor profundidad) se observaron concentraciones masivas de quisquillas y peces (sobre todo góbidos y blénidos, pero también juveniles de Symphodus, Sygnátidos y otros), no solo en zonas adyacentes a la línea de costa, sino también en zonas alejadas. «En mitad de la laguna nadaban errática y lentamente en los primeros dos metros de agua, algo totalmente inusual y fuera de lugar», apuntan.

Tanto el aturdimiento como la desorientación «son síntomas de estrés típicamente causados por la falta de oxígeno, que mueve a los organismos que pueden escapar a buscar zonas oxigenadas».

Olor a podrido
En el informe se recuerda que en la madrugada del 12 de octubre, las aguas de la parte norte del Mar Menor amanecieron con un aspecto grisáceo y lechoso y un fuerte olor a podrido: indicaban que se trataba de aguas fuertemente anóxicas y con elevadas concentraciones de sulfuros; es decir altamente tóxicas para los organismos marinos.

«Por las características del agua y la gran extensión de la masa de agua anóxica y grisácea (diferenciable a simple vista) se descartó cualquier posibilidad de que fuera un vertido local, aspecto confirmado por los datos proporcionados por los técnicos de las Administraciones locales y regionales», añaden los científicos.

Una de las conclusiones incide en que la DANA ha agravado «notablemente el estado ecológico del Mar Menor», y es responsable de la mortalidad masiva de organismos marinos, «pero antes ya se había registrado una tendencia muy clara hacia un nuevo episodio de eutrofización, que es la verdadera causa de su deterioro».
La recuperación será «larga y muy compleja», subraya.

Frenar la entrada de nutrientes por medios naturales

Los investigadores defienden que el primer paso para la recuperación del ecosistema es atajar la entrada de nutrientes con medidas de prevención en origen para que la cuenca pueda retener y eliminar los nutrientes con distintas medidas basadas en la naturaleza. Por ejemplo, recuperando las superficies naturales de humedales periféricos a la laguna y construyendo otros artificiales, u otros sistemas capaces de retener y depurar las aguas de escorrentía y efluentes que se generen. «Los humedales son los únicos sistemas capaces de retener y eliminar buena parte de los nutrientes en caso de avenidas, que serán cada vez más frecuentes por el cambio climático».

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook