03 de noviembre de 2019
03.11.2019
La Opinión de Murcia
Medio Ambiente

"Llevaré al Foro de Abu Dhabi los problemas que he visto en Murcia"

Yves Cabannes, profesor de la Universidad de Londres, ve la Región como un laboratorio del cambio del clima y de los ecosistemas

03.11.2019 | 04:00
Yves Cabannes.

El francés Yves Cabannes es profesor de la Universidad de Londres, aunque pasa la mayor parte del tiempo en Lisboa. Está especializado en planificación urbana y se dedica a estudiar la aplicación de los presupuestos participativos como alternativa para prevenir los desastres causados por el cambio climático y las infraestructuras que alteran la dinámica que la naturaleza ha ido imprimiendo en el terreno. Después de haber participado en unas jornadas en Molina de Segura sobre 'Gobernanza climática y presupuestos participativos', asegura que llevará al Foro Urbano Mundial que se celebrará el próximo mes de febrero de 2020 en Abu Dhabi los problemas que ha encontrado en la Región tras las inundaciones y la crisis del Mar Menor.

«El mundo entero está buscando soluciones. Estamos destruyendo los ecosistemas, pero no se sabe cómo afrontar los problemas del futuro. Es impensable que en el siglo XXI no seamos capaces de hacerlo», señaló.

Las experiencias que ha vivido esta semana, con los efectos de las riadas aún recientes, y los paisajes que ha conocido le llevan a considerar a la Región como una especie de laboratorio del clima y de los cambios en el ecosistema, en el que se pueden apreciar los daños que causan las lluvias torrenciales cuando «se alteran los cursos que el agua ha ido trazando durante cientos o miles de años».

Cuenta impresionado que en los debates de las jornadas ha podido averiguar que «en dos ocasiones se propuso incluir en los presupuestos participativos de Molina de Segura una partida para retirar las cañas que podían crear problemas en caso de crecida, pero la idea no llegó a conseguir los votos necesarios y no prosperó. Y cuando llovió, el agua se desbordó a causa de las cañas que había en el cauce».

A su juicio, el ejemplo de las cañas «es muy revelador», porque es un ejemplo del aprovechamiento de los recursos públicos que puede llegar a producirse cuando son escuchadas «las personas que saben exactamente dónde está el problema» y proponen resolverlo desde la raíz.

También alertó del peligro de hacer obras e intentar entubar las acequias, «porque pueden explotar y causar un problema mayor» cuando se produce una inundación. Por eso, piensa que al alterar los canales de riego milenarios que existen en la Huerta «se está modificando un sistema de regulación de las aguas que abastece al hombre y a la tierra . Y todo ese frágil sistema de la Huerta está siendo descuidado».

También considera que la degradación a la que ha llegado el Mar Menor es consecuencia del «descuido» y de «la falta de interés de la política hacia los problemas de la ciudadanía».

Su recomendación es que «cada obra de infraestructura debería tener una evaluación de impacto ambiental en función del cambio climático» y precisa que las previsiones «hay que hacerlas antes», no después de que se produzca el desastre.

Defiende que los presupuestos participativos son la mejor alternativa para conseguir que se escuche a la ciudadanía y apunta que el Consejo de la Transparencia «podría ser el garante» de que las inversiones se destinan a resolver los problemas y no a infraestructuras que van a generar mayores dificultades.

Como ejemplo citó el caso de una zona de la ciudad brasileña de Bello Horizonte, situada en el sureste del país, en la que se estaban produciendo desprendimientos en las laderas a causa de las lluvias, que la Administración proponía resolver mediante la construcción de muros pantalla para contener el terreno con un enorme coste. Sin embargo, la solución final que se adoptó fue hacer canales de drenaje para permitir la circulación del agua, una alternativa que resultó mucho más barata.

Su conclusión es que los partidos políticos no pueden limitarse a «pedir el voto de los ciudadanos para privarlos de la voz. Eso va a provocar más problemas y falta de interés hacia el sistema. En un momento en que la falta de legitimidad de la esfera política es creciente, escuchar la voz de los ciudadanos puede ayudar a que se recupere la confianza».

Destaca que «la democracia no es solo el voto, es la voz y el voto», por lo que entiende que también los ciudadanos deben asumir la tarea de involucrarse y participar en la discusión para dar soluciones.

Apunta que los presupuestos participativos son «una caja de resonancia y una forma de propiciar el debate» para que los ciudadanos, las personas que conocen más a fondo los problemas y también los técnicos puedan colaborar «en la búsqueda de soluciones», tratando además de optimizar los recursos.

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