20 de octubre de 2019
20.10.2019
Social

El número de perros censados en la Región alcanza cifras de récord debido a la soledad

Ya hay en la comunidad más de 300.000 canes, calcula el Colegio de Veterinarios, mientras los psicólogos recuerdan que tener una mascota obliga a los mayores a salir más y a socializar

20.10.2019 | 04:00
Una mujer mayor pasea a su mascota con una correa.

Según los datos que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2018 había en la Región 112.700 personas viviendo solas. De ellas, 58.100 eran mujeres. Del total de solitarios, 46.500 tenían más de 65 años de edad. Se estima que en la provincia hay alrededor de un millón de hogares.

Lo que el INE no refleja es si en estas casas con un único inquilino humano hay otros de cuatro patas. Los animales de compañía son uno más de la familia, en muchas ocasiones, y, por ejemplo, el censo de perros en la comunidad no deja de crecer cada año. Ya son más de 300.000, indica el presidente del Colegio de Veterinarios de Murcia, Fulgencio Fernández. La soledad «influye mucho» a la hora de decidir compartir el día a día con una mascota, tiene claro este veterinario.

Casi el 25% de hogares de la Región serán unipersonales en tan solo 15 años. España contará con más de 5,8 millones de hogares unipersonales en 2033, lo que supondría el 28,9% del total, si se mantienen las tendencias actuales de población, según la 'Proyección de Hogares 2018' difundida recientemente por el citado INE. De este modo, en 15 años habrá 1,1 millones más de personas viviendo solas. O no tan solas.

«En España hay más animales de compañía que niños menores de 15 años», apunta el veterinario Armando Solís, presidente de la Red Española de Identificación de Animales de Compañía (REIAC).

Volviendo a la Región, el INE señala que en 2018 había en esta comunidad 79.578 niños de cero a cuatro años de edad, 85.545 de hasta nueve años, 89.331 de hasta 15 años y 81.888 personas de hasta 19 años. Total, 336.342 ciudadanos menores de 20 años de edad. Y más de 300.000 canes.

Un perro, apunta la decana del Colegio de Psicólogos de Murcia, Mª José Catalán, «no sólo ayuda a aliviar la soledad, sino que tiene otros muchos beneficios: por ejemplo se está utilizando con mujeres víctimas de violencia de género, se utiliza con las declaraciones de niños por ejemplo de abuso sexual infantil, etcetera».

«A los mayores les ayuda a combatir la soledad, porque están acompañados, pero también les obliga a tener una conducta activa de cuidado hacia ese ser, ese animal», destaca Catalán.

En este sentido, comenta que, al tener un perro bajo su cuidado, el mayor se ve obligado, por ejemplo, «a salir todos los días a sacarlo, lo que implica la mejora en cuanto al ejercicio físico», al tiempo que añade que» también eso va permitir que puedan tener mayor contacto con otras personas y, por tanto, va a mejorar a nivel social sus relaciones, por lo que sí que se está viendo ese beneficio que aportan los animales, especialmente los estudios que se han hecho con perros».

«El grupo de trabajo de Psicología del Envejecimiento del Colegio Oficial de Psicólogos de la Región de Murcia considera que es posible combatir la soledad mediante la prevención y actuación de una manera aunada desde diferentes ámbitos. Por ejemplo, es necesario que se integre el proceso de envejecimiento como una etapa más del ciclo vital prevaleciendo el cuidado integral tanto de la familia como de las instituciones», como explica Mª Carmen Gambín, del citado organismo colegial.

Con el aumento de mascotas, las ciudades también se han ido amoldando a su presencia y hoy no es extraño, por ejemplo, ver perros en algunos centros comerciales o que haya espacios exclusivos para ellos en los parques. No obstante, aún queda camino por avanzar. «En muchos países europeos, como Francia y Bélgica no es extraño que los perros entren en los restaurantes o que vayan en el transporte público», explica el veterinario Michel Follet. En España, recuerda Follet, los perros tienen aún muchas trabas para viajar en autobuses y tranvías por no hablar de vetos más graves, como el que pesa cundo el propietario de un perro quiere buscar un piso de alquiler. «Nadie quiere alquilar una casa a alguien que tenga animales, lo cual fomenta el abandono de estos animales».

Ni siquiera la crisis ha frenado el aumento de animales de compañía. Lo que sí han provocado estos años de seria recesión es que muchos dueños tuvieran que escoger entre comer y pagar las facturas. Los veterinarios sostienen que las vacunaciones de animales cayeron mucho esos años y aún no se han recuperado del todo.

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