19 de octubre de 2019
19.10.2019
La Opinión de Murcia
Desastre ecológico

Los hosteleros pierden reservas por el mal estado del Mar Menor

Los clientes habituales y los extranjeros aún no han pedido plazas ni para Semana Santa ni para verano

18.10.2019 | 21:14
Participantes en el debate sobre el Mar Menor organizado por Murcia Sociedad Civil.

Los agricultores presentan la próxima semana una planta de desnitrificación con más del 90% de éxito.

La presidenta de Hostetur, Soledad Díaz, reconoció ayer que las reservas para las vacaciones de Semana Santa y verano van a verse perjudicadas por el estado del Mar Menor.

Díaz, que participó en el debate 'Mar Menor: presente y ¿futuro?', celebrado en Cajamar, explicó en declaraciones a los medios antes del acto, que el sector no está recibiendo las reservas de los clientes extranjeros que suelen llegar por estas fechas. «Son los turistas más previsores, que adelantan sus reservas porque buscan las ofertas y las condiciones más ventajosas, y por ahora no están llegando», apuntó.

Además, indicó que asociados de Hostetur (que representa a los hoteles y a los apartamentos turísticos), ya le han comentado que tampoco los clientes habituales está reservando. «El problema», dijo, «es que en esta globalización las noticias llegan a cada rincón del mundo en el mismo momento en que se produce y eso nos perjudica». Sin embargo, se mostró esperanzada de que antes de Semana Santa la situación varíe y se pueda salvar la campaña. «Estamos expectantes» y esperando que al Mar Menor «le dejen tranquilo y se recupere».

Díaz fue una de las ponentes del foro organizado por Murcia Sociedad Civil en el que también participaron Santiago Martínez, presidente de la Federación de Cooperativas Agrarias (Fecoam); Ángel Pérez Ruzafa, catedrático de Ecología de la UMU y miembro del Comité Científico del Mar Menor; Pedro García, director de la asociación ecologista Anse; y Antonio Campoy, concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Los Alcázares.

Durante el debate la presidenta de Hostetur subrayó que no era momento «de buscar culpables», ni «criminalizar» a ningún sector ante lo ocurrido, «porque el mal ya está hecho».

Tras indicar que la hostelería lleva años apostando por un turismo sostenible, pidió a todas las administraciones competentes que «se pongan manos a la obra» para conseguir que el Mar Menor vuelva a tener la vida que tuvo.

Como era de prever, durante el debate se produjo algún roce entre el representante de los ecologistas, Pedro García, y el de los agricultores, Santiago Martínez, quien se negó a que se centraran en este sector todas las culpas.

«Nosotros asumimos nuestra parte, pero nada más; y podemos decir que hemos hecho nuestros deberes en estos tres últimos años (tras el episodio de eutrofización o sopa verde)», puntualizó el presidente de Fecoam.

Martínez se refirió, entre otras cosas, a la puesta en marcha de la Cátedra Agricultura Sostenible, junto a Coag y a la Politécnica de Cartagena (UPCT), que ya ha conseguido una planta de desnitrificación que 'limpia' el agua de nitratos en más de un 90% y permite que las salmueras restantes puedan ser reutilizadas, entre otras, para verter en carreteras cuando hay hielo.

La próxima semana presentarán a la opinión pública esta planta, que se ha construido en Sevilla.

Agricultura versus construcción

Pedro García, que mostró en diapositivas los estragos de la DANA y cómo ha afectado al Mar Menor, sí insistió en que el cambio a una agricultura intensiva de regadío había hecho mucho daño al ecosistema.

Es necesario, dijo, eliminar el 20% de los regadíos ilegales del Campo de Cartagena y parte de los invernaderos; pero también se refirió a las construcciones ilegales en los cauces, que «deben quitarse», y a evitar nuevas recalificaciones hacia un urbanismo sin control.

Pero puntualizó que «no estamos en contra de la agricultura, y preferimos un desarrollo agrícola con cabeza a uno urbanístico».

En el debate se dejó claro que el último episodio de mortandad en el Mar Menor no ha sido culpa de la DANA, sino que estas lluvias torrenciales fueron el desencadenante; y el catedrático de Ecología, Ángel Pérez Ruzafa, insistió en que se tenía que cortar inmediatamente la entrada de agua dulce a la laguna.

«Podemos hacerlo con los miles de pozos y desalobradoras legales que hay en el Campo de Cartagena, y convertir em solución lo que era un problema; si algo tenemos los humanos es capacidad para sobreexplotar acuíferos».

Esta acción también permitirá que los acuíferos puedan 'aguantar' más los recursos que les entren ante la llegada de otra DANA.

Pérez se mostró contrario a la retirada masiva de lodos, a la apertura de las golas y a la regeneración de las playas; y calificó de «inútil» la inyección de oxígeno en la laguna: «Se hizo en 2016 y no funcionó».

La voz municipal marmenorense estuvo representada por el concejal de Medio Ambiente de Los Alcázares, Antonio Campoy, quien recordó los 200 millones en pérdidas sufridas por su municipio a consecuencia de la gota fría.

Reconoció que la mayor parte de la responsabilidad de la crisis ambiental de la laguna «es política», pero que era momento de tomar medidas tras escuchar a todos los colectivos. Lamentó que «salvo sacar una moto de agua» para oxigenar el mar no se había hecho nada desde la muerte de los peces.

Campoy explicó que Los Alcázares iba a devolver a su estado natural a la rambla que cruza por el casco urbano, una vez que se había derrumbado un auditorio; que renovarían la red de alcantarillado y que apoyaban poner un cinturón verde en la periferia de la laguna para «filtrar los nitratos», como han propuesto los ecologistas.

Hubo consenso durente el debate en que es el momento de actuar y de escuchar «a todos» los sectores que tengan algo que decir; y a que todas las administraciones asuman sus competencias.

Y en cuanto a la legislación, que «sean normas que se puedan cumplir». En este punto, el presidente de Fecoam recordó que a la Ley de Medidas Urgentes de hace año y medio los agricultores sólo pusieron pegas a cuatro artículos por lo complicado de su aplicación «y no hubo voluntad política para cambiarlo».

Y se pidió que no se realizaran infraestructuras, que son costosas, sin antes estar seguros de su utilidad y se puso en duda el papel de los tanques de tormentas.

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