12 de octubre de 2019
12.10.2019
Entrevista
Juan Pedro Martínez Ramón

Juan Pedro Martínez Ramón: "Los niños deben respetar a sus padres y profesores, pero no tenerles miedo"

Apunta que cada vez hay más problemas de conducta pero no lo centra en una sola causa, y anima a docentes y familias a trabajar juntos para reconducir esa actitud

11.10.2019 | 21:42
Juan Pedro Martínez Ramón: "Los niños deben respetar a sus padres y profesores, pero no tenerles miedo"

Reconoce que educar no es fácil como tampoco lo es acabar con esos pequeños 'déspotas' que pueden llegar a «desbordar» a padres, madres y docentes, en casa y en las aulas. Apunta que para hacer frente a estos comportamientos se debe actuar desde distintos escenarios, pero evitando el miedo.

Juan Pedro Martínez Ramón es profesor asociado en el departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Murcia y es psicólogo educativo en el Equipo de Orientación Educativa de Cieza. Habló sobre 'Cómo mejorar la conducta del alumnado... y de emperadoras/es' en el ciclo sobre psicología educativa organizado por el Colegio de Psicólogos en Murcia.


¿Son los jóvenes cada vez más irrespetuosos?

Problemas de conducta los ha habido siempre, incluso encontramos escritos en la antigua Grecia donde ya se quejaban de falta de respeto hacia los mayores. Sin embargo, es cierto que es una problemática real y actual que va en aumento tanto en el ámbito familiar como en el educativo y su origen es multicausal. Son una serie de valores y métodos que no funcionan. Y el hecho de que hijos y alumnos tengan la confianza suficiente para hablar de tú a tú a padres y profesores es bueno, pues forma parte de los derechos democráticos de cada persona. Lo que sí es preocupante es que se convierta en una falta de respeto. Y es cierto que cada vez hay más progenitores y docentes que se encuentran desbordados ante estos comportamientos.

¿Se pueden atajar?

En este tipo de casos hay que prevenir antes de curar para evitar que el problema se cronifique. No hay que esperar a que llegue la adolescencia. Poner en marcha programas proactivos antes que los de intervención cuando la conducta se ha consolidado. Porque cuando está consolidada es más difícil de modificar, puede llevar mucho más tiempo, aunque no es imposible. No se les debe dejar que cojan una serie de derechos que no les corresponde. Las rutinas y normas son necesarias, aunque a la vez hay que dejarles libertad para que crezcan, para que sean creativos, y desarrollen su identidad. Eso no quita que guarden un respeto, que no miedo como pasaba antaño, a los adultos. Educar no es nada fácil y no hay que tener miedo a pedir ayuda profesional; eso refleja madurez.

¿Hay algún tipo de pautas para prevenir las malas conductas?

Sí, pero tienen un funcionamiento parecido al de los antibióticos: si cuando te los tomas dejas el tratamiento a medias porque no notas mejoría, el organismo crea resistencia contra esa cepa y la vez siguiente que los tomas no funciona. Y lo mismo ocurre si el tratamiento funciona en poco tiempo y también lo dejas sin acabarlo. Hay que actuar como un ciclo, pero completándolo. A veces porque la persona se siente desbordada, por el estrés, por falta de estrategias o por otras cuestiones, no se siente con fuerzas para enfrentarse a ello.

¿Es importante la comunicación entre colegio y familias?

Totalmente. Si ha ocurrido en el colegio debe comunicarse a la familia y viceversa. El binomio colegio-familia debe ser una unidad. Lo normal es que las conductas problemáticas se den en ambos ámbitos. Y depende de la edad, existen muchas técnicas para afrontarlo. Por ejemplo, el contrato de conducta con compromisos por ambas partes. Y funciona. También el reforzamiento de conductas positivas e ignorar las negativas.

¿Se refiere a pasar por alto algo que se ha hecho mal?

Muchas veces son llamadas de atención que terminan consolidándose. Solemos reaccionar ante lo que se hace mal, pero no premiamos lo que se hace bien, como estudiar, cumplir con las tareas, etc. Al final transmitimos el mensaje de que 'cuando te portas bien no te presto atención, pero cuando lo haces mal soy todo tuyo'. Ese tipo de pautas deben cambiar, porque la atención es un elemento reforzador de la conducta. Se siente valorado y este puede ser uno de los focos de los problemas.

¿Ha empeorado ahora algún tipo de conducta?

El acoso escolar y ciberbullying, pero no solo en etapas escolares o de secundaria, sino también en la universidad. Y ante esto hay que actuar tanto con el agresor, como con la víctima y con los observadores. Este último punto es muy importante porque el agresor se siente líder sin serlo porque se siente observado y los que observan, solo por eso, están reforzando su conducta.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook