12 de octubre de 2019
12.10.2019
Agua

Embalses de máximo riesgo

La Región tuvo que soportar por primera vez dos 'olas' de fuertes tormentas: de norte a sur y de sur a norte

11.10.2019 | 19:41
Embalses de máximo riesgo

Están catalogadas como de máximo riesgo por los daños potenciales que pueden derivarse si se rompen o funcionan mal. Son las cinco principales presas de la cuenca del Segura : Fuensanta, Talave, Cenajo, Camarillas, La Pedrera y otras menores, como el pantano de Santomera o el azud de Ojós.

El Ministerio para la Transición Ecológica les ha otorgado la categoría 'A' porque «su rotura o funcionamiento incorrecto puede afectar gravemente a núcleos urbanos o a servicios esenciales; o producir daños materiales o medioambientales muy importantes».

Así se recoge en la norma técnica de seguridad para la clasificación de las presas y para la implantación de los planes de emergencia en este tipo de infraestructuras hidráulicas. Una norma que a su vez se incluye en el Real Decreto sobre seguridad que está en proceso de redacción tras haber sido sometido a varios periodos de información pública.

El director técnico de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), Carlos Marco, ha explicado que además de la clasificación de las presas, el Real Decreto también va a incluir las normas de explotación y las de construcción. Así como los planes de emergencia a aplicar en caso de situaciones excepcionales como la gota fría de mediados de septiembre.

«En la Confederación tenemos casi todos los planes de emergencia redactados», comenta Marco, quien puntualiza que con ocasión de las últimas inundaciones sí que hubo que pasar de una explotación normal a los planes de emergencia en dos presas: el pantano de Santomera y el azud de Ojós.

Los planes incluyen cuatro escenarios en función de la situación que se esté produciendo, pasando del 0, que solo implica una especial vigilancia, al 3, cuando las circunstancias son límites.

«En esta ocasión estuvimos a punto de activar el escenario 2 en la presa del azud de Ojós; nos libramos por 8 centímetros», relata el director técnico de la CHS. Fue la única que realmente presentó una situación excepcional.

Lo peor ocurrió en la noche del viernes 13 y la madrugada del sábado 14.

«No conseguíamos que bajara el nivel del agua, pese a todo lo que estábamos haciendo, y ya se estaba poniendo en riesgo el aguante de la presa», apunta Marco. Hay que tener en cuenta que el azud «es un charco» que se utiliza para bombear el agua que llega del Trasvase Tajo-Segura para distribuirlo por los canales de la margen derecha y de la margen izquierda del postrasvase.

El alcalde de Ojós estaba avisado y los planes de evacuación de la población estaban preparados. Se procedió a la derivación del agua que llegaba por las tormentas a los canales y a la rambla del Mayés.

«Sin embargo, tuvimos suerte y todos los equipos, así como las decisiones que tomamos, funcionaron», relata el director técnico. Sólo fallaron los equipos de elevación del agua de la margen derecha cuando había pasado el peligro.

El peligro era claro: que el agua hubiera sobrepasado en 30 centímetros la presa.

El vaciado de Santomera

«La situación del embalse de Santomera, que tiene 16 metros de altura, estuvo más controlada y solo llegamos al escenario 1, en el que pasamos de estar vigilantes los técnicos de la presa y yo a avisar a los servicios de emergencia de la Comunidad y a la Delegación del Gobierno para tomar decisiones sobre qué hacer», añade Marco.

El escenario 1, en el que se aplicaron medidas correctoras de la situación, como empezar a vaciar la presa, se activó la mañana del viernes.

«Había llegado a la cota peligrosa y el comité con representantes del Ministerio, la Comunidad Autónoma y la Delegación del Gobierno, acordó evacuar agua a razón de 17 metros cúbicos por segundo aunque en un principio se pensó en 15 metros por segundo», recuerda el director técnico, quien añade que comparado con lo ocurrido en el azud de Ojós, y que casi nadie supo, «todo fue muy sencillo».

Además de proceder a vaciar la presa, el comité acordó desocupar las pedanías aguas abajo del embalse: las del Siscar y La Matanza. En total, algo más de dos mil personas afectadas.

«Fue por prevención; pero lo cierto es que la presa aguantó y funcionó muy bien; nunca estuvo a punto de romperse».

El director técnico apunta que antes de que se construyera este pantano, en 1906, y a consecuencia de una riada, fallecieron 31 personas. En 1947, hubo otra avenida y entonces murieron 11 personas y se perdieron 800 viviendas.

A partir de entonces se decidió construir la presa, que se concluyó en 1965. «Dos años después se produjo otra inundación, pero no pasó nada gracias a la infraestructura construida», indica Marco.

Categorías

El proyecto de Real Decreto ha sufrido importantes modificaciones en su contenido en su ámbito de aplicación, extendiéndose el mismo no solamente a las presas clasificadas como «grandes presas», sino también al resto de presas.

En función de sus dimensiones, las califica de 'gran presa' (si tiene una altura entre 10 y 15 metros o superior a 15 metros, y con una capacidad de embalse de más de 1 hm3) que son todas las de la cuenca del Segura; 0 'pequeña presa' (las que no cumplan estos requisitos).

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