12 de octubre de 2019
12.10.2019

DANA : "Fue una tormenta de ida y vuelta"

11.10.2019 | 19:41
Al fondo, el azud de Ojós en una imagen tomada desde el mirador Alto de Bayna, en Blanca.

Es la primera vez que en la historia reciente de la Región de Murcia, y de la cuenca del Segura, se ha producido un fenómeno meteorológico de estas características. La DANA que azotó la Comunidad desde el 13 al 15 de septiembre se convirtió «en una tormenta de ida y vuelta», lo que dificultó mucho la gestión de la emergencia hídrica.

«Nunca lo habíamos visto; ha sido la primera vez que ha ocurrido algo así», comenta el director técnico de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), Carlos Marco.

«Primero pasó la borrasca de norte a sur, y cuando creíamos que se había ido, nos informaron que se había dado la vuelta y venía de sur a norte; es decir, tuvimos dos 'olas'», recuerda.

Marco relata que el organismo de cuenca estuvo pendiente de la gota fría desde la noche del miércoles 11 septiembre, utilizando como informador principal el Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH). «Son los ojos de la cuenca; sin él vamos muy perdidos».

Ya el jueves, la Confederación supo de que se habían producido daños por las lluvias en algunas infraestructuras del Trasvase, «y aún no había empezado lo peor».

La Confederación está pagando con fondos propios el funcionamiento del SAIH desde primeros de septiembre, a falta de que el Ministerio para la Transición Ecológica, renueve el contrato. Son un millón de euros durante 10 meses.

«Es un servicio que no solo utilizamos nosotros, pues está abierto al público en general; de hecho nos han criticado porque en plena gota fría lo cerramos, pero es que debido a la cantidad de entradas que había el servicio se colapsó y nos impedía trabajar a nosotros», explica.

«Locuras»

Entre las imprudencias que el director técnico recuerda de esos días de emergencia relata la «locura» de dos «chavales» de Almoradí (Alicante).

«Les pillaron a punto de saltar al cauce del Segura con sus bañadores y con colchonetas de la playa, decididos a tirarse para que el río los llevara hasta Guardamar», relata. «La gente no es consciente que no es solo agua lo que en estas circunstancias lleva el río sino mucho barro que te hunde; dudo que hubieran sobrevivido».

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