10 de octubre de 2019
10.10.2019
Especial
Personas mayores

El envejecimiento de la población hará necesario que se dupliquen los geriatras

En 2050 habrá el doble de mayores de 75 años pero solo está previsto que estos especialistas aumenten un 20%

10.10.2019 | 08:06
El envejecimiento de la población hará necesario que se dupliquen los geriatras

Todos los informes coinciden, el último de ellos el del Banco de España: en el futuro, nuestro país tendrá menos población y más envejecida. El diagnóstico no es nuevo; y aunque es una previsión que se repite en términos macroeconómicos para urgir una reforma del sistema de pensiones, las consecuencias de esta situación se verán también de lleno en el sistema sanitario, que no parece estar preparado para afrontar esta situación como mínimo en lo que a número de geriatras se refiere.

En sólo una semana el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado sus datos de movimientos de población en 2018, que constatan una caída del número de nacimientos y un incremento de la esperanza de vida. También la ONU ha dado a conocer sus estimaciones para 2100. En esa fecha, España habrá perdido casi un tercio de su población, los mayores de 80 años superarán a los menores de 20 y los centenarios alcanzarán las 150.000 personas, informa Diario Médico.

«No hace falta irse hasta esa fecha: en 2050 los mayores de 65 años serán ya más del 30% de la población y no habrá quien cuide de ellos». José Augusto García Navarro, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), explica que a la luz de las previsiones de población «hace falta más que duplicar, casi triplicar, la cifra de geriatras en España para poder afrontar las necesidades más próximas de envejecimiento de la población. Sabemos que no puede hacerse de golpe –asume– pero hay que empezar a tomar medidas ya».

Hasta ahora, «se ha hecho un desarrollo de la Geriatría heterogéneo, con un despliegue amplio tanto en hospitales de agudos como en unidades de media y larga estancia en Cataluña. En los últimos años, se ha empezado a desplegar la Geriatría en Madrid. Y en otras autonomías como Castilla-La Mancha, Galicia y Castilla y León se está haciendo un despliegue pero muy heterogéneo. En dos autonomías, Andalucía y País Vasco, no hay ni siquiera un solo geriatra en el sistema público».

Complejidad social

En esos casos, el presidente de los geriatras reconoce que no se está dejando de atender a los ancianos con complejidades; lo que se ha hecho es «cubrir las necesidades con internistas, pero creemos que debe desplegarse la Geriatría para dar cobertura a los pacientes más mayores, que no sólo tienen complejidad clínica sino también social. No se trata de desplazar a ninguna otra especialidad médica, pero las necesidades serán tantas que hay sitio para todos», explica García Navarro.

Beatriz González López-Valcárcel, presidenta saliente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas) y autora del estudio sobre necesidades de médicos elaborado para el Ministerio de Sanidad, pone cifras a estas necesidades. «El número de geriatras necesario dependerá de la organización asistencial y del reparto de tareas con otros profesionales como médicos de familia, internistas y enfermería y también del grado de integración asistencial».

Pero las carencias parecen evidentes. «En 2018 en España había 26,8 geriatras por 100.000 habitantes mayores de 75 años. Y las estimaciones de Naciones Unidas para España son que el número de mayores de 75 años se duplique entre 2020 y 2050 (pasando de 4,7 millones a 9,4 millones), por lo que el número necesario de geriatras también debería duplicarse».

El problema es que, al ritmo actual de plazas MIR para la formación de nuevos geriatras, será imposible alcanzar esas cifras, ya que «si no hay cambios en la dinámica de plazas MIR, en 2030 el número de médicos especializados en Geriatría apenas habrá pasado de 1.153 a 1.390, esto es, habrá sólo un 20% más», concluye.

Incluso si crecen las plazas MIR, habrá que luchar contra los prejuicios sobre la especialidad «porque la mayoría de médicos prefiere elegir especialidades más técnicas o de mayor prestigio social», reconoce García Navarro. A esta situación se suma el envejecimiento de los propios cuidadores informales del entorno familiar, que podría tener como consecuencia un cambio en el modelo para aproximar a España hacia un sistema más semejante al del norte de Europa, con cuidados formales en centros de media y larga estancia y residencias. Si esto ocurre, «podremos entrar en un déficit importante de cuidados formales», dice López-Valcárcel.

Por ello, Joan Ramón Villalbí, presidente de Sespas, reclama una visión global «que consolide estructuras de atención primaria de salud en lugar de buscar especialistas en una u otra cuestión, y revise la dotación de estos servicios en función de la composición por edad de la población para reforzar las plantillas en los territorios más envejecidos».

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