05 de octubre de 2019
05.10.2019
Gota fría

Todo es menos urgente

05.10.2019 | 04:00
Todo es menos urgente

La pregunta que me hago es qué opinarían ustedes si los responsables políticos de esta Región dejaran todo lo que hacen cada día y se dedicaran exclusivamente a tratar de solucionar los problemas que han causado las riadas de la DANA. Imaginemos que usted necesita hablar con el presidente de la Comunidad, va a San Esteban, pide audiencia y un empleado público le dice: «Lo siento, señora, - o caballero, yo qué sé – pero el Sr. Presidente no recibe a nadie porque está desde que se levanta hasta que se acuesta solucionando problemas en Los Alcázares. De hecho, se ha trasladado a vivir allí y, quitando los viajes que hace a Madrid para pedir dinero para los damnificados, se pasa la vida en el club náutico, en un despacho que le han montado donde recibe cada día a los vecinos, los escucha, apunta en una libreta lo que le piden, e, inmediatamente, con la libreta en la mano, se pone a dar órdenes como si fuera un sargento. O un general, qué más da».

Ahora imaginen que uno de ustedes quiere ver al delegado del Gobierno para algo, que no sé yo para qué se desea ver al delegado del Gobierno, pero bueno, que usted quiere verlo, y va allí, y el de la puerta le dice que el Sr. Delegado no puede recibirle porque se pasa el día en un barco que va desde Lo Pagán hasta La Manga, parando en San Javier, Los Alcázares, Los Urrutias, Los Nietos, Islas Menores, Mar de Cristal, y así sucesivamente hasta llegar a La Manga y comenzar otra vez a dar la vuelta, acompañado del presidente de la CHS, que le va diciendo lo que se tendría que hacer para salvar el Mar Menor. Y que ya lleva más de 500 vueltas y que no piensa pisar tierra hasta que no se arregle el agua.

Ahora piensen en los consejeros del Gobierno, y, mira por donde, resulta que usted quiere ver a uno, o a todos, para pedirles no sé qué. Usted llega al edificio de la consejería de Asuntos Sociales (ya sé que no se llama así, pero es que el nombre es muy largo) y le dice al de la puerta que quiere ver a la consejera. Entonces, el de la puerta, en vez de reírse como es habitual, le dice que no puede verla porque está en una tienda de campaña, en el campo de Cartagena, proporcionándoles muebles a los que lo han perdido todo. La organización es la siguiente: Ella escucha a la persona que le dice lo que necesita, por ejemplo, un colchón para poder dormir, e inmediatamente ordena a uno de sus directores generales, que está en la puerta con una motocarro, que vaya a por un colchón para la señora, y que le diga al de la tienda que se lo apunte, que ya pasará ella a pagarlo.

Ahora piensen, por favor, que quieren ver a otros consejeros y que van ustedes a las consejerías y que les dicen que el consejero tal no va a poder verlo porque está reunido de noche y de día con los técnicos, estudiando qué demonios hacer con las infraestructuras de ordenación del territorio, para evitar que, cuando llueva fuerte otra vez, no salgan nadando los habitantes de esta bendita Región, ni vean cómo pierden hasta la camisa –esto es literal, hay quien se ha quedado sin ropa -. Y no digo yo que se dediquen a buscar a los responsables de semejantes desastres, los que construyeron donde no debían, los que olvidaron las ramblas o hicieron autovías donde les salió de los mismísimos, para colgarlos de un árbol –para que se sequen, ¿eh?, nada de violencia -, pero sí que los técnicos y los consejeros no salgan de la habitación donde estén, que les lleven comida allí, y un orinal, hasta que den con la solución definitiva para que no vuelva a ocurrir lo mismo nunca.

Y así sucesivamente. ¿Verdad que usted, el peticionario de audiencias, se volvería tranquilamente a su casa y pensaría que TODO es menos urgente que atender a los damnificados y buscar las soluciones necesarias para estos pueblos, para estas personas que se han quedado sin nada, y a merced de que los seguros respondan, que, por cierto, no están respondiendo como debieran? Pues eso.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Noticias relacionadas