22 de septiembre de 2019
22.09.2019
La Opinión de Murcia
Instituto armado

Así trabaja la Guardia Civil contra la violencia machista en la Región

Las palabras que escuchó a través del móvil fueron vitales para dar con los autores del crimen

21.09.2019 | 18:00
La cabo Lola y el agente Javier, en los pasillos de la Comandancia de la Guardia Civil de Murcia.

"Cuando te matan a un hijo, a una madre, o cuando has sido víctima de una agresión sexual, ahí estamos nosotros desde el principio para prestar el apoyo necesario. Somos el 'cordón umbilical' que une el comienzo del caso hasta su resolución", señalan desde el Equipo Mujer-Menor (EMUME) de la Guardia Civil.

La barbarie machista ha sumado en los últimos días nuevas víctimas mortales a una lista que nunca tendría que haber existido. El número de mujeres asesinadas a manos de sus parejas y exparejas ha ascendido hasta 42 en lo que va de año, frente a las 36 que se registraron en el mismo periodo del 2018. Sin ir más lejos, esta misma semana, en Pontevedra (Galicia), un hombre mataba delante de sus hijos de 4 y 7 años a su exmujer, a su exsuegra y a su excuñada.

Contra esta lacra, asociaciones y organizaciones feministas decidían convocar el pasado viernes más de 250 movilizaciones en distintos puntos de España, como en los municipios de Murcia, Cartagena o Molina de Segura, entre otros, por la defensa de la igualdad y para gritar aquello de 'Ni una más' o 'Nos queremos vivas y sin miedo'.

Para tratar de prevenir y resolver estos casos de violencia de género están los especialistas que conforman el Equipo Mujer-Menor (EMUME) de la Guardia Civil, encargados de actuar en los casos delictivos en los que están implicadas 'víctimas sensibles', como mujeres, menores, personas discapacitadas o ancianos, entre otras, que necesitan una atención especializada durante la intervención de forma inmediata, adaptada al tipo de delito y a sus circunstancias. Dos especialistas del EMUME de la Comandancia de la Guardia Civil de Murcia reciben a LA OPINIÓN para explicar qué labor desarrollan y qué operaciones llevan a cabo.

Actualmente, el EMUME de la Región está compuesto por 27 especialistas: siete de ellos están en la Comandancia de la capital murciana, mientras que los veinte restantes están divididos en los diez equipos de Policía Judicial que tiene la Benemérita a lo largo de todo el territorio comarcal de la Región. Así, estos equipos actúan en casos 'graves' en los que se producen homicidios; violencia en el entorno familiar en todas sus formas; delitos contra la libertad sexual, fuera y dentro del ámbito familiar; delitos relacionados con la delincuencia juvenil; tráfico de seres humanos con fines de explotación sexual; y pornografía infantil en Internet, entre otros.

Normalmente las investigaciones suelen ser largas y se prolongan en el tiempo, por lo que estas personas implicadas llegan a crear con los agentes «vínculos emocionales y personales» muy cercanos: «Cuando te matan a un hijo, a una madre, o cuando has sido víctima de una agresión sexual, ahí estamos nosotros desde el principio para prestar el apoyo necesario. Somos el 'cordón umbilical' que une el comienzo del caso hasta su resolución», señala la cabo Lola del EMUME de la Comandancia de la Guardia Civil de Murcia. Y es que a los especialistas de la Policía Judicial que forman parte del equipo EMUME les corresponde la investigación de los delitos cometidos contra estas personas, así como aquellos en los que participan como autores. «En los casos en los que una mujer ha denunciado ser víctima de violencia de género el protocolo a seguir es el de la recepción de la denuncia, la atención a la víctima, la asignación de un letrado durante su toma de declaración, y, sobre todo, su protección, valorando el tipo de riesgo que puede llegar a correr esta mujer. Desde el EMUME también ponemos a disposición de las víctimas todos los recursos que tanto nosotros como las administraciones ofrecemos, como ayuda psicológica y asistencia en el centro de atención especializado a mujeres víctimas de violencia (CAVI) de cada Ayuntamiento», señala la cabo.

Entre las operaciones del EMUME también destaca la instrucción de las diligencias policiales en los hechos relevantes, así como el desarrollo de la investigación criminal hasta su esclarecimiento; y el apoyo a las Unidades Territoriales de la Guardia Civil, encargadas de la Seguridad Ciudadana.

El EMUME comenzó a fraguarse en el año 1995, cuando la Dirección General de la Guardia Civil decidía enviar a nivel nacional a una mujer por comandancia de la Benemérita. Un año después se creaba el EMUME, donde ya existía esta primera mujer especialista por comandancia; en 1997 se incorporó una segunda mujer en todas las comandancias.

Una vez llegado el año 1998, entró también al equipo un especialista hombre, «porque el estereotipo de que una mujer víctima de un delito sexual o un menor va a estar más cómodo con una mujer especialista para contarle su testimonio es falso», aseguran tanto la cabo Lola como el guardia civil Javier: «Depende mucho de cada caso y de las circunstancias personales de cada persona», sentencian.


Cuesta Blanca, Cartagena (2010): Un vínculo que perduró después de la desgracia

Dos personas acababan con la vida de un empresario en septiembre de 2010 en la finca 'Los Remolinos', en la diputación de Cuesta Blanca, en Cartagena. Irrumpieron en la vivienda con machetes y una escopeta de cañones recortados, maniataron y amordazaron al matrimonio, y dispararon en la cabeza al empresario antes de emprender la huida. Cuando interrogaron a la mujer del fallecido en el cuartel estaba «en estado de shock». Tras el apoyo que recibió de los especialistas del EMUME, pudo crear un vínculo muy importante con ellos. «Asegura que siempre recordará la conversación que tuvo con nosotros aquella noche y cómo se pudo tranquilizar para contar todo lo que había visto, ya que ella fue la única testigo directa del crimen. Tenía tanta confianza con nosotros que incluso más tarde llamaba simplemente para hablar con nosotros», relata la cabo Lola. «Una de sus hijas coincidió con nosotros en un restaurante tiempo después de esclarecer el homicidio de su padre. Cuando pedimos la cuenta, el camarero, en su puesto, nos trajo una nota que abrimos con expectación. Eran unas emotivas palabras de agradecimiento que nunca olvidaremos», según el agente Javier.

El Bojal-Beniaján, Murcia (2018): "La viuda pudo oír lo que el asesino le dijo a su pareja"

Un joven era tiroteado en enero de 2018  en la pedanía murciana de El Bojal-Beniaján cuando se encontraba en el interior de su vehículo  hablando con su pareja por teléfono móvil. El fallecido fue sorprendido a la salida del gimnasio, al que solía acudir todas las mañanas, por una persona que aprovechó el momento en que este había detenido el vehículo en el que circulaba en una señal de stop para mantener una breve conversación con él, la cual terminó cuando le disparó varias veces y huyó del lugar a pie. «En estos hechos la viuda nos dio la clave del caso por las palabras que escuchó, ya que pudo oír a través del móvil lo que el asesino le dijo a su pareja antes de morir, así como los disparos posteriores», según la cabo Lola.  «Fue esencial empatizar con la mujer y que cogiera confianza con nosotros para que nos contara todo lo que recordaba». 
 
De la investigación se desprendió que la persona que realizó los disparos lo hizo por encargo de una segunda, que mantenía ciertas rencillas con el fallecido y que, presuntamente, facilitó el arma homicida al autor material del delito.
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