22 de septiembre de 2019
22.09.2019
DANA

Gota fría en la Región: "Hemos perdido todo lo que había en nuestra casa"

"A mis dos hijos los tuvieron que sacar en brazos", señala una de las vecinas del barrio de Santa Rita de Molina después de que su vivienda se inundara

21.09.2019 | 18:00
Gota fría en la Región: "Hemos perdido todo lo que había en nuestra casa"

"Muchos no son conscientes todavía de lo que aquí ha pasado"

Prácticamente todo lo que estaba en su casa lo ha perdido: muebles, sofás, colchones y coches. Blanca Domínguez Ruiz es una de las vecinas del barrio de Santa Rita de Molina de Segura que ha visto cómo su vivienda, situada en la calle Martínez Soriano, se llenaba de agua y de fango tras el paso de la DANA por la Región: «La mayoría de cosas que tenía han quedado inservibles», lamenta. Después de las fuertes lluvias que anegaron casi al completo la zona de huerta de la localidad, tuvo que, junto a su marido y a sus hijos, abandonar su casa porque el agua cubría casi la totalidad de su estructura.

El momento más angustioso fue cuando tuvieron que evacuar a sus hijos, casi a la desesperada. «A mis dos hijos, de cuatro años y de un año y medio, los tuvieron que sacar en brazos los agentes de la Policía Local de Molina en la tarde del pasado jueves 12 porque poco a poco el nivel del agua iba creciendo en el interior de la vivienda», señala la afectada. Tanto ella como su marido también tuvieron que abandonar su hogar con mucha precaución, agarrándose a las verjas de la casa, debido a que el agua entraba con mucha fuerza en el camino donde tienen su vivienda, debido a la corriente. Ahora la familia tiene que comer, cenar y dormir en la casa de la madre de Blanca, que recuerda que al volver el pasado domingo a su casa junto a su marido se le vino el mundo encima: «Hemos perdido todo lo que había en nuestra casa».

Además, su zona de huerto,quedó totalmente anegada, y sus dos coches han quedado inservibles porque el agua los cubrió por completo. Estos días ha contado con la ayuda de diversos vecinos voluntarios, como Juan Carlos, que vive en la barriada y no ha tenido que lamentar daños: «Estoy de vacaciones, pero a esta gente hay que echarle una mano», dice mientras sigue sacando objetos llenos de fango inservibles al contenedor.

Juntos han estado tratando de 'salvar' lo que todavía puede servir: una moto, un par de muebles y cajas de plástico con distintos materiales, entre otros. Están cubiertos de barro, pero confía en que pronto pueda volver a usarlos.

«Mi marido ha visitado el servicio de atención a los vecinos afectados por las fuertes inundaciones para asesorarse sobre la tramitación de reclamaciones, ya que nunca te imaginas que te va a tocar a ti vivir a ti esta situación. Todavía quedan días y días de trabajo para limpiar la casa y tratar de poder volver en cierto modo a la normalidad. Ahora no nos podemos parar a llorar, es el momento de resolver la situación, sea como sea, ya habrá momento para lamentarnos», añade la afectada.

Y es que el interior de su vivienda, excepto la primera planta, se llegó a inundar: el salón principal, la cocina e incluso la habitación de sus hijos, donde solo permanecen las literas de madera embarradas, así como un armario empotrado.

«Algunas personas que han conocido nuestro caso nos han dado ropa para los niños. Muchos no son conscientes todavía de lo que aquí ha pasado. Es verdad que hay otras zonas, como Los Alcázares, que han sido devastadas, pero aquí estamos prácticamente igual».

Afirma que tras abandonar su casa incluso un equipo de buzos llegó a entrar por la noche para haber si había alguna persona o animal resguardándose en su interior.

El pasado martes la concejala del Ayuntamiento de Molina Sandra Díez, encargada de los servicios municipales de abastecimiento de agua, alumbrado, limpieza viaria y residuos sólidos urbanos, visitó la zona con el fin de poner a disposición de estos vecinos la maquinaria necesaria para limpiar la zona. Gracias a una pala pudieron quitar gran parte del barro que había tanto en el camino de entrada a la casa como en el interior de la misma.

Blanca lamenta que muchos de los vecinos de Molina, inmersos en las fiestas patronales, 'olvidasen' en apenas unas horas la dramática situación por la que pasaban los habitantes de la zona de huerta: «El pasado domingo, mientras algunos se dedicaban a sacar a la Virgen en procesión, nosotros estábamos con el agua y fango al cuello. Sentíamos que estábamos abandonados. Entiendo que eran fiestas y que a la gente que no le afectó podía seguir con sus vidas, pero daban ganas de decirles que mirasen un poco para esta parte también».

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