19 de septiembre de 2019
19.09.2019
La Opinión de Murcia
Accidente aéreo

San Javier no levanta cabeza tras un verano de tragedias

Una nueva desgracia sacude a la localidad del Mar Menor tres semanas después del fallecimiento del comandante Marín y cuando el pueblo aún se recupera de los estragos causados por el temporal

18.09.2019 | 21:43

El 26 de agosto, San Javier ya vivió un episodio por el que el pueblo, todavía hoy, sigue de luto. Un piloto de la Patrulla Águila, el comandante Marín, moría tras caer al agua en un entrenamiento en solitario con un avión de acrobacias de la Academia General del Aire (AGA). Ocurría al otro lado del Mar Menor, en la zona de La Manga que pertenece al término municipal de San Javier.

Esta vez los fallecidos han sido el instructor de vuelo, comandante Daniel Melero, y una alumna de la academia, la alférez Rosa Almirón. El ambiente en la playa de Santiago de la Ribera era de incredulidad total, el de una maldición que parece repetirse. Vecinos, trabajadores, curiosos y los pocos veraneantes que quedan se arremolinaban junto al Club de Regatas, donde, entre los barcos de vela se había hundido la avioneta. Desde la costa, ni siquiera se divisaba la cola del pequeño avión accidentado, cada vez más hundido.

Algunos testigos habían presenciado la tragedia, sobre las doce del mediodía, y aseguran que «cayó en picado» hacia el mar y que antes del accidente, se escuchaba un ruido ensordecedor, como consecuencia del fallo del motor. Así lo relata una mujer que había salido a pasear por la playa y que se había acercado al Club de Regatas. «Han intentado remontar el vuelo, pero no han podido, y se ha caído al agua», explica.

Otra mujer dice que había sospechado algo raro cuando vio que la avioneta volaba demasiado bajo. Y así era: el motor había dejado de funcionar.

La playa, hace días desaparecida por el imparable ascenso del nivel del mar por el efecto de la gota fría, aún presentaba los surcos ocasionados por la desembocadura de las ramblas. Más allá, un Mar Menor enfermo, cuya calidad de las aguas había empeorado a lo largo del verano.

Pero la semana pasada sufrió otro golpe, no de muerte, pero casi. La riada convirtió la laguna salada en un auténtico barrizal. El nivel del agua había subido el pasado viernes hasta el muro que delimita la playa, y había ocupado parte del paseo marítimo. Las calles estaban igual de inundadas, aunque cierto es que en San Javier, y en su pedanía costera, Santiago de la Ribera, la tragedia no ha alcanzado los niveles del pueblo vecino, Los Alcázares. Los operarios aún intentan que todo vuelva a la normalidad, cuando San Javier se ha visto afectado por otra terrible noticia.

En el muelle del Club de Regatas, los equipos de rescate se preparaban para acceder al lugar del accidente, pero su única labor ya solo era la de sacar los cuerpos de los dos fallecidos, profesor y alumna, y trasladarlos a la Academia General del Aire.

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