16 de septiembre de 2019
16.09.2019
UPC

El Levante español ha sufrido 3.980 inundaciones en los últimos 1.000 años

Las proyecciones para un futuro marcado por el calentamiento global indican una creciente irregularidad pluviométrica, con más sequías y más lluvias torrenciales

16.09.2019 | 16:23
Un miembro de la UME se dispone a rescatar a una mujer y a su hijo en Los Alcázares.

Este registro histórico del Departamento de Física de la Universidad Politécnica de Cataluña servirá para aumentar la capacidad de previsión de episodios meteorológicos extremos y diseñar acciones de adaptación y respuesta más eficaces.

El Departamento de Física de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) ha coordinado la creación el primer archivo que ha recopilado, identificado y analizado 3.980 episodios de inundaciones pluviales y fluviales en la cuenca mediterránea española en un periodo de casi un milenio.

Según ha informado la UPC, se trata del catálogo más completo de inundaciones en la vertiente mediterránea peninsular a lo largo de 1.000 años y servirá para aumentar la capacidad de previsión de episodios meteorológicos extremos y diseñar acciones de adaptación y respuesta más eficaces.

Este registro histórico demuestra que el último episodio de lluvias torrenciales en la Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía, que se han cobrado seis víctimas mortales, son habituales en esta época del año, aunque las proyecciones para un futuro marcado por el calentamiento global indican una creciente irregularidad pluviométrica, con más sequías y más lluvias torrenciales.

El trabajo ha consistido en recopilar, ordenar y analizar los episodios meteorológicos extremos a escala histórica y ha sido coordinado por David Pino (UPC) y desarrollado con equipos multidisciplinares de las universidades de Barcelona, Lleida, Murcia, Alicante y el Servicio Meteorológico de Cataluña.

El proyecto, financiado por el Ministerio de Economía, ha conseguido definir que los 3.980 episodios de inundaciones provocaron 14.500 afectaciones en diferentes municipios entre el 3 de noviembre del 1035 y el 31 de julio de 2019.

El material con todos los detalles y referencias constituye un tesauro de 7.600 páginas, que ha sido difundido en la comunidad científica a través la revista Global and Planetary Change.

La base de datos creada muestra que la vertiente mediterránea de la península Ibérica ha sufrido inundaciones de diversa intensidad, algunas mucho más extremas que las registradas instrumentalmente y que las lluvias torrenciales se han producido tanto en fases cálidas como en frías.

Las lluvias que han ocasionado las recientes inundaciones en la Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía han sido elevadas (con máximos de más 300 litros de agua por metro cuadrado en 24 horas), pero quedan lejos de las máximas registradas en 24 horas en Oliva (Valencia) el 3 de noviembre de 1987, cuando cayeron 817 litros, que es el máximo oficial registrado en España.

En cuanto a las intensidades máximas que se han medido en el episodio actual, unos 150 litros por hora, superan los 129,9 litros medidos oficialmente en Santa Cruz de Tenerife el 31 de marzo de 2012.

Según David Pino, "con estas intensidades de lluvia extrema, la respuesta hidrológica es muy repentina, en una o dos horas, así como voluminosa, de forma que se generan inundaciones de tipo relámpago extremadamente peligrosas, denominadas 'flash-floods'".

A pesar de ser graves, estas inundaciones son de la misma magnitud o más pequeña que algunos episodios registrados en noviembre de 1617 en casi toda la vertiente Mediterránea; en octubre de 1787 en la cuenca del Ebro o en mayo de 1853 en los ríos Cinca, Segre y curso bajo del Ebro.

El proyecto ha analizado también cuál ha sido la adaptación de la población a esta climatología con manifestaciones a menudo adversas.

Según la investigación, el cambio principal se da en la forma en que se ha ocupado el territorio y en el consecuente impacto, unas transformaciones que a lo largo de las últimas décadas han influido negativamente en el comportamiento de los sistemas fluviales.

Se ha detectado, por ejemplo, un incremento sustancial de las inundaciones pluviales, o in situ, a menudo vinculadas a problemas de drenaje, y que ocasionan perjuicios y daños en zonas que no habían sido anteriormente inundadas. 

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