03 de septiembre de 2019
03.09.2019
Entrevista
Vicepresidenta del gobierno regional

Isabel Franco: "Asumo lo que hace el Ejecutivo desde el 1 de agosto, no lo de los gobiernos anteriores"

Defiende que la alianza no obliga a Cs a dar la cara por casos de corrupción del PP

03.09.2019 | 04:00
Isabel Franco: "Asumo lo que hace el Ejecutivo desde el 1 de agosto, no lo de los gobiernos anteriores"

Consejera de Mujer, Igualdad, LGTBI, Familias y Política Social. Asegura que el presidente López Miras y ella han establecido mecanismos de coordinación para facilitar el funcionamiento del Gobierno bicolor, que no se parece a lo que había funcionado hasta ahora. «El whatsapp funciona genial», afirma. Niega que el relevo de los directores generales haya producido tensiones y defiende que Ciudadanos va a nombrar a gente del partido que llevaba años formando parte de los grupos de trabajo de Cs y a «personas valiosas de la sociedad».

Isabel Franco (Murcia, 1970), vicepresidenta del Gobierno Regional y consejera de Mujer, Igualdad, LGTBI, Familias y Política Social, es periodista de profesión y se curtió en la política como jefa de prensa del Ayuntamiento de Alcantarilla entre 2001 y 2010. Desde 2012 hasta su incorporación como número uno a la candidatura presentada por Ciudadanos en los comicios autonómicos ha trabajado como autónoma al frente de su empresa de comunicación. En el Gobierno trata de aplicar ahora la experiencia y las recomendaciones que hacía cuando ejercía como asesora. Desde que tomó posesión el 1 de agosto han pasado por su despacho los representantes de infinidad de colectivos y organizaciones sociales que han querido exponer sus reivindicaciones a la nueva consejera.

¿Ha sido difícil el encaje de una vicepresidenta en un gobierno bicolor?

Lo llevamos bastante bien. El cargo de vicepresidenta lo que viene a visibilizar es que en un gobierno de coalición hay dos partidos políticos que están repartiéndose las funciones. En ese sentido, la vicepresidencia no se parece en nada a la que existió hace 16 años en la Región de Murcia, porque entonces era un único partido gobernando y una persona totalmente vinculada con el presidente de la Comunidad Autónoma (Antonio Gómez Fayrén, que fue consejero de Trabajo y tuvo su despacho en el mismo edificio de la avenida de La Fama) . En este caso, tenemos un presidente del Partido Popular y una vicepresidenta de Ciudadanos. Esa es la manera de visibilizar el gobierno de coalición sobre el que cada día estamos escribiendo la manera de funcionar, porque es la primera vez que se da esta situación en la Región de Murcia y es la primera vez que nosotros accedemos al gobierno. El reto es bastante grande.

¿Cómo es la relación con Fernando López Miras?

La comunicación con el Partido Popular es muy buena. Nuestro nivel de interlocución es fantástico. El presidente y yo tenemos contacto a diario, aunque es verdad que intentamos no darnos mucho el follón, porque ya tenemos suficiente entrada de información como para estar continuamente hablando, pero sí que estamos al día de todo los dos juntos. También nos estamos coordinando entre nuestras propias consejerías y ya le he trasladado al presidente de la Comunidad nuestra propuesta de crear una secretaría general de coordinación entre el Ejecutivo y el Legislativo.

¿Cómo se articulará esa relación con los grupos parlamentarios de la Asamblea?

Creemos que el hecho de que exista un gobierno de coalición plantea nuevos retos también a la hora de coordinar todos los órganos del gobierno y también es importante favorecer la comunicación que exista entre la Asamblea Regional y la Comunidad Autónoma. El presidente se ha comprometido a estudiar la creación de esa secretaría general, que vendría a permitir que todos los grupos parlamentarios con representación en la Asamblea Regional tenga un nivel de coordinación y de interlocución directa con el Gobierno en las políticas que se quieren impulsar durante esta legislatura.

Se habla de que el nombramiento de los directores generales está creando muchas tensiones.

Yo no tengo esa percepción. A mí nadie me ha dicho nada sobre el nombramiento de los directores generales. Nosotros llegamos al Gobierno el día 1 de agosto y no cesamos a nadie inmediatamente, pero teníamos muy claro que no podíamos mantener en el segundo escalón del Gobierno a ningún cargo del Partido Popular, porque teníamos a nuestra propia gente en una estructura de órganos directivos que llevábamos meses trabajando; en ella teníamos que dar cabida a la gente del partido que durante estos años ha participado en los grupos de trabajo demostrando su profesionalidad y también ese talento que distingue el día a día de Ciudadanos, en el que nos gusta incorporar a personas valiosas de la sociedad; lo hemos hecho a través de las consejerías y en el Info. El segundo escalón va a estar integrado sobre todo por gente de partido. En los nombramientos del Partido Popular nosotros no interferimos, de la misma forma que nos han dado absoluta libertad.

¿Cuáles son las funciones de la vicepresidencia?

Yo no vengo a hacerle el relevo al presidente. Ahora el presidente del Partido Popular es uno y la vicepresidenta es otra. Es diferente. A todos los colectivos que nos piden que los recibamos, los recibimos. A todos los que se dirigen a la vicepresidenta solicitando una cita, se les tramita. Evidentemente, aquellos que nos buscan lo único que pueden encontrar por nuestra parte es lo que hemos manifestando tantas veces, que venimos a la política en primer lugar a escuchar a la gente. Las áreas de gobierno están claramente definidas en cada una de las consejerías. Como el presidente no entra en el área de Hacienda o Educación, yo tampoco entro en Emergencias, en Transparencia o en Empresa. Cada consejero lleva sus competencias, lo que no quita para que estemos absolutamente coordinados entre nosotros.

¿Cómo lo hacen?

Hay un grupo de whatsapp que funcional genial. Y luego tenemos también las comunicaciones entre nosotros. Entiendo que el Partido Popular se organiza con sus consejeros, igual que nosotros nos organizamos con los nuestros. Ese es el primer reto en este momento: establecer los mecanismos de coordinación que nos permitan funcionar a una y ser resolutivos cada uno en nuestras áreas.

¿Cuáles son esos mecanismos?

Presidencia y Vicepresidencia estamos poniendo las bases de todo esto: hemos fijado reuniones periódicas entre nuestros jefes de gabinete, hemos fijado el sistema de comunicación que mantenemos el presidente y yo y estamos trabajando en que todo sea fluido y nos permita comunicarnos.

¿El presidente y usted también se comunican por whatsapp?

Teléfono y whatsapp. Nos llamamos por teléfono para los temas urgentes e importantes que requieren de un tiempo de conversación y para aquello que solo requiere un mensajico que ocuparía menos de treinta segundos en una llamada telefónica nos comunicamos por whatsapp y nos damos por leídos el uno al otro.

Cuando gobierna un partido en solitario puede permitirse tirar de argumentario, pero cuando hay dos, ¿cómo hacen para unificar el discurso?

Tenemos a la portavoz del Gobierno, Ana Martínez Vidal, que es de Ciudadanos y trabaja mano a mano también con Presidencia. La portavoz del Gobierno regional es la que canaliza todo el mensaje del Ejecutivo, en primer lugar. Ana Martínez Vidal seguro que va a hacer una gran labor, porque, además, tiene una base y un conocimiento en política que la avalan.

¿Esta misma situación pudo haberse producido con el PSOE o nunca llegó a plantearse realmente esta posibilidad?

Nosotros empezamos a negociar simultáneamente con los dos partidos, el PP y el PSOE, después de las elecciones autonómicas. Yo envié los mensajes simultáneamente a los dos, aunque primero fue a Diego Conesa y después, a Fernando López Miras. Intentamos establecer sendas citas, aunque es verdad que nuestra Ejecutiva nacional había establecido que nuestro socio preferente era el PP, pero eso no quiere decir que fuese el único con el que hablamos. Hablamos con los dos para escuchar cuáles eran los proyectos y también lo hicieron las juntas locales. Se ha visto en Cartagena, Lorca o Las Torres de Cotillas. La decisión se tomó desde el comité autonómico de Murcia. Era una negociación a dos bandas y cualquiera hubiese podido colocarse por delante del otro. Paramos la negociación con el PSOE cuando pactamos el Acuerdo Programático. Entendimos que no tenía sentido; sólo si se rompía el acuerdo con el PP, pero nunca nos dio motivos para romper.

¿No le preocupa que ustedes también tengan que dar la cara cuando empiecen a sentarse en el banquillo ex altos cargos del PP por casos de corrupción?

Entramos en el Gobierno del Partido Popular el 1 de agosto. No vamos a asumir lo que haya hecho el PP en gobiernos anteriores. Solo lo asumimos desde el 1 agosto hasta ahora. Además, dentro del Acuerdo Programático se recoge la lucha contra la corrupción y en nuestras líneas programáticas se establecen las políticas de regeneración. ­

"El nombre de la Consejería es una declaración de intenciones"


¿Qué cambios va a introducir en la estructura de la Consejería?

Hemos propuesto una estructura que nos permita por un lado modernizar los servicios que prestamos y una distribución más equitativa de los recursos que tenemos. Esta será la base del decreto de órganos directivos que esperamos ver aprobado esta semana en el Consejo de Gobierno. Planteamos, junto con la dirección general del Imas, que es una parte importante de nuestra infraestructura, la creación de tres direcciones generales. La primera será la de Familias y Protección al Menor, porque entendemos que tienen que ir juntos en las políticas que desarrollemos; la de Servicios Sociales y Relaciones con el tercer sector, dando visibilidad a las ONG, porque entendemos que son fundamentales en los servicios que prestamos desde esta Consejería, pero también fundamentales a la hora de canalizar las necesidades de los beneficiarios; y por último, hemos renombrado la Dirección General de la Mujer y Diversidad de Género, porque creemos que el concepto de igualdad supera incluso el de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

Las competencias en LGTBI pueden ser las que provoquen una mayor polémica.

Espero que no haya ninguna polémica. Entiendo que, dependiendo del posicionamiento político de cada partido, puede haber gente que le guste más o le guste menos la denominación de cada consejería. Lo que estamos haciendo es atendiendo la primera petición que nos hizo llegar el colectivo LGTBI nada más ganar las primarias del partido. Se trata de que al incluir esta mención le estamos dando visibilidad y ayudábamos a equilibrar esa situación de desigualdad en que se encuentran.

¿Esa es la razón por la que aparece en el nombre de su departamento?

Resulta una declaración de intenciones en cumplimiento de un compromiso. Cuando me reuní con los responsables en la sede del partido lo primero que me pidieron es que querían que los mencionara todo cuando fuese posible. A mí me parecía que era un pequeño detalle, pero este colectivo le da le da muchísima importancia al hecho de que se le dé visibilidad. El resultado es evidente, que el nombre de la consejería es muy largo, parece el nombre de un título nobiliario con demasiado apellidos, pero cuando leo la prensa me satisface ver que cada vez que se menciana a la mujer, a las familias en plural o al colectivo LGTBI estamos contribuyendo a que sean más visibles. Supone, por tanto, una declaración de intenciones para acercarnos a los que nos está pidiendo la sociedad y a aquello a lo que nos hemos comprometido con el millón y medio de murcianos.

¿Cuáles van a ser las primeras iniciativas para desarrollar las leyes de Igualdad y LGTBI?

Son dos leyes que no están desarrolladas. La primera está algo más, pero no se ha creado el Observatorio de la Igualdad, que nos permita tener datos concretos para saber cuál es la situación de la mujer en la Región. La primera iniciativa viene a atender una propuesta que hizo el Consejo Económico y Social. Lo primero que hice al llegar a la Consejería fue pedir a los Servicios Jurídicos que incluyan la atención a las víctimas de la violencia de género dentro de la Ley de Servicios Sociales. Eso nos parece fundamental, porque se les prestan estos servicios y estamos pensando incluir un capítulo que permita darles cobertura.

¿En qué se traducirá eso?

Todas las víctimas de la violencia de género están recibiendo atención, los servicios se prestan ya, pero se trata de que la regulación las incluya. De hecho, la primera orden que firmé al llegar a la Consejería fue la de los 2,4 millones para los CAVI (centros de atención a víctimas de violencia machista) que tenemos en la Región y una orden de pago de 360.000 euros para los centros de atención especializada, con los que pretendemos llegar más cerca del domicilio de las posibles víctimas con una atención específica.

Después de un mes recibiendo a todos los colectivos con más dificultades, ¿no se siente algo así como la abogada de los desamparados?

No me he parado a pensarlo. Yo trabajé durante nueve años en el gabinete de una alcaldía y estaba acostumbrada a ver situaciones muy particulares de cada persona. En los Servicios Sociales se trata de humanizar la gestión pública e intentar que llegue a cada una de las personas que se pueden beneficiar, aunque tengo que destacar que he encontrado una plantilla con un alto nivel de profesionalización, son personas que dan mucho más del cien por cien y que van más allá de su horario laboral, no solo en la Consejería, sino en los centros que he visitado. He visto incluso a una trabajadora de un hogar de acogida que ha renunciado a su salario para acompañar a un niño enfermo durante dos meses. Eso es un nivel de entrega muy grande y lo que hace es motivarnos más todavía.

Da la sensación de que la Comunidad ha dejado en manos de las organizaciones y de las ONG la atención social.

Tenemos que ver cifras. En agosto faltaba demasiada gente para tener datos. Tenemos centros que gestionamos
directamente nosotros, otros que se gestionan a través de fundaciones o empresas privadas y centros que se gestionan a través de asociaciones. La experiencia en las comunidades es que la gestión de las organizaciones no gubernamentales ofrece unos muy buenos niveles de satisfacción en el usuario y una rentabilidad en los presupuestos que se destinan a estos servicios. Eso es una ventaja.

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