29 de agosto de 2019
29.08.2019
La Opinión de Murcia
Especial RSC

Una apuesta clara por la excelencia en la gestión de las empresas

La Estrategia Española de Responsabilidad Social de las Empresas vela por el desarrollo de las prácticas responsables en las organizaciones públicas y privadas, con el fin de que se consoliden como un motor significativo de la competitividad del país

29.08.2019 | 04:00
Una apuesta clara por la excelencia en la gestión de las empresas

Contribuir al desarrollo de las prácticas responsables de las organizaciones públicas y privadas, con el fin de que se constituyan en un motor significativo de la competitividad de España, así como de su transformación hacia una sociedad y una economía más productiva, sostenible e integradora.

Estos son, en líneas generales, los objetivos que pretende cumplir la Estrategia Española de Responsabilidad Social de las Empresas, un documento aprobado en 2014 por el Consejo de Ministros con la intención de constituirse como un marco de referencia en nuestro país en materia de responsabilidad social y que incluye un total de sesenta medidas.

Para ello establece cuatro objetivos y diez líneas de actuación que parten de una serie de principios concretos. Uno de ellos es la competitividad, ya que poner en práctica actuaciones en materia de responsabilidad social lleva aparejada una apuesta por la excelencia en la gestión de las empresas, que influye de forma positiva en su posicionamiento en el mercado, así como en su productividad, rentabilidad y sostenibilidad.

Otra de las ventajas de la RSE es su tendencia a aumentar la eficacia de las organizaciones en la promoción de la igualdad de oportunidades y la inclusión social, y también a aplicar unos criterios que contribuyen a generar y reforzar un impacto positivo, creando más valor no solo para la propia empresa que los aplica, sino también para los grupos de interés –involucrados en su actividad y la sociedad en general– con los que los comparte.

La Responsabilidad Social Empresarial también continúa afianzándose como un instrumento con capacidad para desarrollar organizaciones que asuman un papel protagonista y relevante en la consecución de un desarrollo humano, económico y medioambiental prolongado en el tiempo para las sociedades en las que se integran. El objetivo, en este sentido, no es otro que la evolución justa y responsable hacia una economía más competitiva que permita dar lugar a un crecimiento sostenible y garantice el progreso social.

Otro de los principios de los que parte la Estrategia Española de Responsabilidad Social es la transparencia, en el sentido de que la RSE ayuda a impulsar organizaciones ejemplares cuya credibilidad y confianza va en aumento. No en vano, las empresas socialmente responsables se caracterizan por dialogar con sus interlocutores y adquieren compromisos con sus grupos de interés, circunstancia que facilita que estos tengan a su alcance más información a la hora de tomar decisiones.

Por otra parte, la adopción de políticas de responsabilidad social es voluntaria y el compromiso asumido con las partes interesadas debe convertirse en la base del cumplimiento de las expectativas que consigan generar las organizaciones.

Objetivos de la estrategia española de la Responsabilidad Social Corporativa

La Estrategia Española de Responsabilidad Social de las Empresas se apoya en cuatro objetivos claramente definidos.

1. Impulsar y promover la RSE, tanto en las empresas –pymes incluidas– como en el resto de las organizaciones públicas y privadas, en sus actuaciones en los diversos ámbitos geográficos en los que operan.

2. Identificar y promover la RSE como atributo de competitividad, de sostenibilidad y de cohesión social.

3. Difundir los valores de la RSE en el conjunto de la sociedad.
4. Crear un marco de referencia común para todo el territorio en materia de RSE, que garantice el cumplimiento y respeto de los principios de la Ley 20/2013, de 9 de diciembre, de Garantía de la Unidad de Mercado en esta materia.

Los cuatro objetivos parten de los principios de competitividad, cohesión social, creación de valor compartido, sostenibilidad, transparencia y voluntariedad, siendo el primero de ellos una de las líneas esenciales de esta estrategia que persigue facilitar la sostenibilidad del negocio en su doble vertiente: manteniendo unos resultados económicos que permitan su supervivencia y sirviendo de orientación para su integración en la sociedad.

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