23 de agosto de 2019
23.08.2019
La Opinión de Murcia
Integración

Cumbres sobre ruedas

Cuatro cartageneros con parálisis cerebral y diversidad funcional han logrado subir al Pico Veleta gracias a la ayuda de veintitrés voluntarios de la asociación y club deportivo Zancadas sobre Ruedas

22.08.2019 | 21:25
La actividad la llevó a cabo un equipo de 70 personas, con 23 voluntarios de Zancadas sobre Ruedas y cuatro cartageneros con diversidad funcional.

Derribar barreras para cumplir sueños. Y, sobre todo, demostrar que no hay nada imposible. Así es como cuatro cartageneros con con diversidad funcional han hecho de su minusvalía una auténtica supremacía para alzarse 3.396 metros y alcanzar la cima del Pico Veleta, en Sierra Nevada.

Y no lo han hecho solos. Ha sido gracias a Zancadas sobre Ruedas, un club deportivo y asociación sin ánimo de lucro de Cartagena que promociona la accesibilidad en la práctica de deporte integrado en todas sus modalidades mediante el voluntariado. «Conseguimos que personas con movilidad reducida por cualquier causa puedan disfrutar con nuestro apoyo de actividades de ocio, deportivas y en la naturaleza», aseguran.

Así, y partiendo de una idea de la entidad sevillana Desafío Martín, un equipo de setenta personas –con veintitrés voluntarios de Zancadas sobre Ruedas– han alcanzado la cima del Veleta con cinco sillas Joëlette y tres barras direccionales, una experiencia de la que han podido disfrutar los cartageneros Loli Villena, Paco Jiménez, Julio Ferreira y Roberto Clemente, que han visto realizado su deseo de aventura coronando este pico, a pesar del –solo en apariencia– inconveniente de tener movilidad reducida o discapacidad visual.

«Fue una experiencia espectacular, puesto que nadie se puede imaginar que una persona en silla de ruedas pueda llegar a esa altura. Y ver la cantidad de gente que estuvo allí para que podamos llegar hasta la cima... fue increíble», relata a esta Redacción Julio Ferreira, quien con 41 años y parálisis cerebral lleva las redes sociales de la asocación cartagenera con su pie izquierdo, la única parte del cuerpo en la que tiene movilidad.

Un «aventurero» que se atreve «con todo», Julio es un experto en lograr metas que otros ni han acariciado: «Cuando gente que conozco me dice 'Julio, madre mía, has subido al Veleta y yo todavía no he podido', dices... ostras, yo he hecho cosas que una persona sin discapacidad no ha hecho». Además, sus raíces gallegas llevaron a Zancadas sobre Ruedas a plantearse uno de sus mayores retos: recorrer el Camino de Santiago.

«Fueron catorce meses de logística, pero pasamos una semana inolvidable. Una de las mejores experiencias de mi vida, de largo», afirma Julio, quien destaca que «como vas en silla de ruedas, tienes un campo de visión y un punto de vista que jamás piensas que podrías haber visto».

«Recorrimos 146 kilómetros, un gran esfuerzo pero una satisfacción enorme», añade Juan Ernesto Peña, alma máter de Zancadas sobre Ruedas, que cuenta a LA OPINIÓN cómo la cima al Veleta fue «altamente complicada» y que «llegó un momento en el que, por el esfuerzo, se nos cruzaban las piernas».

Cuatro horas tardaron en alcanzar la cumbre desde Hoya de la Mora, pero se vio recompensado: «Ver sus rostros desbordantes de alegría cuando subían fue mágico. Nuestro equipo estuvo ilusionadísimo. No en vano, uno de nuestros lemas es 'Tu sonrisa es mi premio'», explica Juan Ernesto Peña, quien recuerda cómo comenzó todo: «Nació en 2016, al principio solo éramos un grupo de amigos que nos organizábamos para ayudar a personas con movilidad reducidad».

Y, tres años después, Zancadas sobre Ruedas acumula más de 160 actividades diversas en su haber, con unos 70 'pasajeros' –así llaman a las personas con movilidad reducida de las que cumplen sus sueños– y unos 100 voluntarios.

«Al final la vocación de Zancadas es que somos piernas, brazos, ojos y corazón al servicio de nuestros pasajeros».
Una vez más queda probado que los sueños no entienden de condición física, sino de pasión y voluntad.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook