12 de agosto de 2019
12.08.2019
Medio ambiente

"Los murcianos no podemos quedar como unos salvajes"

"O se cortan las emisiones de todo tipo o el Mar Menor se convertirá en un charco inhabitable", lamenta

11.08.2019 | 17:57
El catedrático de Botánica Juan Guerra, en su laboratorio.

Acaba de recibir el premio Hattori de la Asociación Internacional de Briología (IAB), rama de la botánica dedicada al estudio de los musgos, plantas que nutren, estabilizan y regeneran nuestros suelos. El profesor se muestra preocupado por el futuro de la investigación y del medio ambiente, especialmente en lo que se refiere al Mar Menor.

Juan Guerra Montes (Málaga, 1952) es catedrático de Botánica en el departamento de Biología Vegetal de la Facultad de Biología de la Universidad de Murcia y acaba de recibir el premio Hattori de la Asociación Internacional de Briología (IAB), por su trabajo en Flora Briofítica Ibérica, un inventario exhaustivo de la flora ibérica realizado desde el año 2003 por su equipo. Es la primera vez que este premio se le otorga a un investigador español. Este malagueño afincado en Murcia desde hace más de treinta años explica a LA OPINIÓN su preocupación por el futuro de la investigación y del medio ambiente, especialmente en lo que concierne al Mar Menor.

P ¿En qué consiste el proyecto por el que ha sido premiado?
R Es un proyecto muy largo en el tiempo, empezamos seis personas hace veinte años y hemos terminado cinco en 2018, pero han colaborado investigadores de muchas universidades. El proyecto consiste en la publicación de una serie de seis volúmenes sobre la flora de briófitos de la Península Ibérica y Baleares. Los briófitos son un grupo especial de plantas que se conoce con el nombre vulgar de musgos. En la Península Ibérica no se sabía ni qué especies existían, ni qué distribución tenían.

P¿Qué es y por qué es importante la briología?
R Los briófitos son organismos muy pequeños que la gente no conoce bien. El primer contacto que tenemos en general con los briófitos es cuando hemos hecho un belén y hemos necesitado musgo.
Pero son importantes porque modulan la humedad en el ambiente, absorben y retienen los minerales en las aguas, son el hogar y protección de un sinnúmero de pequeños animales, fijan carbono atmosférico y liberan oxígeno, se utilizan para mejorar suelos de cultivo y sirven para medir las concentraciones de metales pesados y sulfatos, responsables de la lluvia ácida. Cuando hay un incendio forestal son los primeros que colonizan y estabilizan el suelo. Se pueden usar para fabricar antibióticos, sustancias antitumorales y pesticidas.

P Es usted también director del Herbario de la Universidad de Murcia desde 2009, ¿cuál es su función?
R Un herbario es una colección ordenada de plantas secas. En el Herbario de la UMU hay 450.000 muestras, que de hecho el vicerrectorado va a trasladar porque ya no caben. Esas plantas aguantan en el herbario cientos de años pero no pierden las propiedades que necesitamos para estudiarlas, y están a disposición de todo el que lo quiera consultar. Es como una biblioteca pero en vez de libros, hay plantas.

P La conciencia medioambiental está creciendo en los últimos años.
R La conciencia ambiental está creciendo porque la gente se está dando cuenta de que no podemos vivir en un mundo contaminado. Hay un problema global que es la reutilización de los plásticos. Otro que parece demostrado, aunque haya quien lo niegue, es que se está produciendo un cambio climático grave e importante. Desde el punto de vista de la Región de Murcia el más importante de todos los problemas es el estado del Mar Menor. Es un ecosistema de valor incalculable, único en el mundo, donde viven comunidades de plantas y animales que no existen en ningún otro lugar en el Mediterráneo. En mi opinión el Mar menor se encuentra en peor estado de lo que nos quieren hacer creer. O se cortan las emisiones de todo tipo o se convertirá en un charco inhabitable en muy poco tiempo. Los murcianos no podemos quedar de cara al resto del mundo como unos salvajes que destruyen su medio ambiente.

P ¿Qué se puede hacer desde las universidades y la administración para mejorar la situación?
R Desgraciadamente los políticos sólo están poniendo parches pero el Mar Menor a día de hoy no tiene una política seria para arreglar el problema. Y yo no veo más que una solución: un movimiento ciudadano encabezado por personas prominentes del mundo científico, técnico, cultural y financiero, que remueva la conciencia de los murcianos que aún no han visto la dimensión del problema. Este movimiento no pueden ser siempre los ecologistas, porque llega un momento que pierden la credibilidad. Buena parte de lo que está ocurriendo en el Mar Menor se debe a los cultivos intensivos que hay alrededor, y con eso habrá que acabar no solo por el Mar Menor sino por el bien de la propia agricultura, porque esos suelos acabarán por no ser fértiles. Además de por el bien de otra de nuestras riquezas: el turismo. ¡A ver qué extranjero va a venir aquí a jugar al golf y va a estar aguantando el olor del estiércol a 100 metros! No se puede tener turismo y agricultura, son incompatibles. Todos teníamos la esperanza de que un nuevo gobierno después de las elecciones cambiara la situación, pero no va a cambiar nada porque van a gobernar los mismos.

P La Facultad de Biología de la UMU está entre las cinco mejores del país...
R Y muy merecidamente. Desde los decanatos de esta facultad se ha puesto mucho interés en que tuviera siempre las mejores infraestructuras y profesorado. En cuanto al acceso de la mujer a los estudios de la facultad es algo espectacular, yo tengo más alumnas que alumnos y curiosamente también sacan mejores notas. Este año la matrícula se la ha llevado una chica brasileña. Alrededor de un 4-5% son alumnos que vienen de otros países, fundamentalmente de Italia, Ucrania y muchos de Sudamérica, y he de decir que son muy buenos, mejores que los españoles.

P ¿Hay facilidades para que los alumnos continúen en el camino de la investigación?
R Yo desde que vine a Murcia he tenido subvención y no me puedo quejar. Pero hubo un punto de inflexión que fue el principio de la crisis. No hubo durante diez o doce años ayudas económicas y las infraestructuras investigadoras en la Región fueron muy castigadas. Es curioso como en otras comunidades, con políticos quizá más sensibles a estas cuestiones, esto no ha sido tan grave, por ejemplo Andalucía, por supuesto Cataluña, el País Vasco, también en Castilla-La Mancha. Esto es como el deporte: si no entrenas no ganas medallas, y si no tienes fondos e investigas continuamente terminas siendo un grupo obsoleto. A nivel estatal hay datos que indican que la calidad de la investigación ha descendido 4 o 5 puntos.

P ¿Tiene algún otro proyecto por delante?
R Puesto que la flora ibérica ya puede que dé poco de sí, en mi grupo de investigación van a estudiar temas similares pero en Sudamérica, allí hay mucho por descubrir. Pero claro, para esto también se necesita financiación.

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