12 de agosto de 2019
12.08.2019
Denuncia

''A mi marido esquizofrénico le pegaron y le quitaron sus pastillas''

''Después de quemar el chabolo, no podía ni coger a nuestro hijo en brazos de la paliza'', asegura Noemí

12.08.2019 | 04:00
Noemí, esposa de un recluso de Campos del Río, atiende a LA OPINIÓN en su casa de Elche, donde vive con sus tres hijos.

''Mi marido es un enfermo mental, tiene esquizofrenia. Y no le están dando su medicación''. Así se expresa Noemí, vecina de Elche cuyo esposo cumple condena en Campos del Río. El hombre, de 30 años de edad, ''no tiene delitos de sangre'', deja claro la mujer. Está condenado por distintos robos. Es el joven que, a mediados del pasado mes de julio, pegaba fuego a su celda del penal, lo que obligaba a desalojar todo un módulo. Noemí tiene claro que su marido actuó así porque le faltaban sus pastillas. Y es que el reo, natural de Ceutí, padece, detalla su esposa a LA OPINIÓN, ''esquizofrenia, trastorno bipolar, retraso mental ligero y alteración de la conducta», para lo cual tiene recetadas «tres pastillas al día''.

Noemí subraya que, cuando toma los fármacos prescritos, el joven, con el que tiene tres hijos, ''es una persona totalmente normal''. La mujer se pregunta ''cómo se puede jugar con la medicación de una persona''. ''Él luego no se acuerda de nada'', aspotilla, para denunciar, además, que a su esposo le han llegado a pegar en prisión.

''Llamé para pedir cita con el director de la cárcel. En Villena (otro penal donde cumplió condena su marido), el director te atiende, el director nos quiere un montón. Aquí te coge el teléfono un funcionario'', lamenta. ''No quiero que pase nada más grave'', insiste esta vecina de Elche, al tiempo que subraya que ''después de pegar fuego al chabolo'', un miembro del personal de la cárcel de Campos del Río ''esposó y pegó patadas en las costilllas'' a su pareja. Algo que ella descubrió a los pocos días, cuando disfrutó de un vis a vis en el que también llevó a sus hijos. ''Mi marido no podía ni coger a mi hijo en brazos de la paliza que le habían pegado'', denuncia.

''Violencia no'', tiene claro esta mujer, que pone el acento en que todos los problemas de su pareja entre rejas vienen por lo mismo: ''Con la medicación no se puede jugar'', manifiesta. Asimismo, la mujer precisa que, desde que está en Campos del Río, su marido no cuenta con un preso sombra. Se denomina así a los reclusos de confianza a los que se les asigna la vigilancia de un compañero.

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