11 de agosto de 2019
11.08.2019
Trabajo

Un cuarto de los jóvenes con discapacidad de la Región están activos

Seis de cada diez encuestados afirman que les perjudica a la hora de encontrar trabajo y el 25% no lo indica en su currículum

11.08.2019 | 11:05
Una fotografía de archivo del proyecto Capacitas

El próximo 12 de agosto se celebra el Día Internacional de la Juventud. En este marco, la Fundación Adecco y JYSK han realizado el cuarto informe 'Jóvenes con Discapacidad, motor de futuro,' un trabajo que basa sus análisis en una encuesta a 300 personas con discapacidad entre 18 y 30 años, así como en análisis de portales oficiales como 'El mercado de trabajo de las personas con discapacidad 2019' del SEPE, 'El empleo de las personas con discapacidad' del INE o la 'Encuesta Global Millennials 2019' de Deloitte.

Naciones Unidas estableció el 12 de agosto como el Día Internacional de la Juventud para promover el papel de los jóvenes como agentes de cambio y concienciar sobre los desafíos y problemas a los que se enfrentan.

Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, "los jóvenes con discapacidad ven incrementadas sus dificultades y, para garantizar un futuro igualitario, en el que tengan las mismas oportunidades, es fundamental trabajar tanto con la empresa ordinaria como con los jóvenes. Desde Fundación Adecco, trabajamos a través del Ciclo de la Inclusión, en el que diseñamos programas educativos, formativos y laborales para ayudar a adquirir las competencias adecuadas que favorezcan la empleabilidad de los jóvenes con discapacidad".

Y al mismo tiempo, continua, "trabajamos con las empresas en la implantación de estrategias de diversidad que procuren la creación de entornos inclusivos, y así favorecer la incorporación de este grupo de población al mercado laboral. Es en las empresas ordinarias donde cohabitan ambas realidades logrando así la plena inclusión de las personas con discapacidad".

Actualmente, se contabilizan en España 9.419 jóvenes con discapacidad (hasta 25 años) inscritos como demandantes de empleo, es decir el 1,9% del total de desempleados jóvenes en España (502.900).

Su perfil responde al de un hombre (64%), que reside mayoritariamente en Andalucía (22,7%), Cataluña (15,6%), Comunidad Valenciana (11,2%) y Comunidad de Madrid (10,5%). Estas 4 regiones concentran a 6 de cada 10 empleados con discapacidad menores de 25 años.

Así, Murcia concentra 398 desempleados jóvenes con discapacidad, lo que supone un 4,2% respecto al total de desempleados jóvenes con discapacidad en España. Esta cifra corresponde también al 2,1% del total de parados menores de 25 años en Murcia, que registran 18.800. El 27% de los demandantes parados menores de 25 años con discapacidad es de larga duración.

Con ello, 2.551 jóvenes con discapacidad de los 9.419 parados totales llevan más de un año buscando empleo sin éxito. En concreto el 15,3% lleva entre de 1 y 2 años y un 11,8% supera los dos años. Dilatar la transición entre la etapa formativa y el inicio de la etapa laboral puede suponer un riesgo para los jóvenes, aún más para aquellos que tienen una discapacidad.

En cuanto a la evolución del número de desempleados menores de 25 años con discapacidad en Murcia, se constata un aumento del 15% en el último año. Asimismo, aumenta un 3,9% en los parados jóvenes sin discapacidad.

Echando la vista atrás, la cifra de desempleados jóvenes menores de 25 años en la Región ha disminuido más rápidamente durante el último lustro respecto a la de los parados jóvenes con discapacidad: 36,3% frente al 4,9%.

Aunque persiste la tendencia bajista en el número de desempleados jóvenes con discapacidad en los últimos cinco años, todavía existen una serie de barreras que dificultan el acceso de los jóvenes con discapacidad al mercado laboral.

Entre las causas que subyacen, destacan principalmente: los prejuicios y creencias estereotipadas en las empresas frenan la contratación de jóvenes con discapacidad; las barreras psicológicas de carácter intrínseco que dificultan el acceso al mercado laboral (sobreprotección familiar, las inseguridades, falta de confianza, temor); o la carencia formativa, un gran obstáculo para insertarse en el mercado laboral actual.

Y es que, las personas con discapacidad, especialmente aquellas que tienen discapacidad intelectual, terminan su formación con 18 años por falta de una verdadera educación inclusiva, lo cual aumenta la brecha formativa que existe actualmente entre los jóvenes con discapacidad y el resto.

Asimismo, en esta misma línea, 6 de cada 10 encuestados afirman que la discapacidad les perjudica a la hora de encontrar un empleo y todavía un 25% no indica en su currículum que tiene una discapacidad.

DESEMPLEADO CON DISCAPACIDAD VS. EMPLEADO CON DISCAPACIDAD

El joven empleado con discapacidad tiene rostro de mujer (59%), una edad media de 24 años y discapacidad física o psíquica (66%). En cuanto al nivel formativo, un 74% tiene estudios técnicos o universitarios y el 100% afirma confiar en que la formación superior juega un papel determinante a la hora de buscar empleo.

El 74% vive con sus padres por motivos económicos (68%) y falta de autonomía (11%). Un 56% asegura haberse sentido discriminado por tener discapacidad. El joven desempleado con discapacidad también tiene rostro de mujer (54%) y una edad media de 22 años.

Solo el 44% tiene estudios superiores y tan solo el 33% cree que sean determinantes a la hora de acceder al mercado laboral. El 85% vive con sus padres por motivos económicos (62%) y falta de autonomía (25%).

Además, un 60% asegura haberse sentido discriminado por tener discapacidad. Sin duda, el nivel formativo sigue siendo un factor determinante a la hora de garantizar el acceso al mercado laboral.

En este sentido, resulta interesante radiografiar el nivel formativo de los jóvenes con discapacidad frente al resto de personas de su edad. Es alarmante que un 13% de los jóvenes con discapacidad sea analfabeta, frente al 0,1% de los jóvenes sin discapacidad.

Otro dato llamativo es la escasa presencia de los jóvenes con discapacidad en los estudios superiores: solo un 5%, frente al 13% de sus coetáneos.

EL PARO, LA GRAN PREOCUPACIÓN

Los estereotipos, las barreras y la brecha formativa conducen a muchos jóvenes con discapacidad a la inactividad: el 74,6% no tiene empleo ni lo busca.

Sin embargo, con un trabajo digno, los jóvenes pueden abordar el resto de las problemáticas a las que se enfrentan, siendo así la mejor solución para hacer realidad sus aspiraciones, mejorar sus condiciones de vida y darles un papel activo en la sociedad.

En este sentido, el empleo juvenil se convierte entonces en una prioridad mundial para asegurar el crecimiento saludable de la economía global. No perder una generación entera de talento, innovación, ganas de trabajar y diversidad es todo un reto para las empresas actuales.

Para los jóvenes con discapacidad, al igual que el resto de los jóvenes en el mundo como asegura el informe Global Millennials 2019 de Deloitte, el desempleo se presenta como un gran miedo y una de sus principales preocupaciones con un 87%.

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