10 de agosto de 2019
10.08.2019
Medio ambiente

Polinización contra el cambio climático

ANSE y el Imida lideran un proyecto de dos años que arranca este verano

10.08.2019 | 13:17
Polinización contra el cambio climático

La Asociación de Naturalistas del Sureste y el Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agroalimentario lideran un proyecto de dos años que arranca este verano para favorecer la polinización contra el cambio climático, financiado con 90.000 euros por la Fundación Biodiversidad.

Este organismo del Ministerio para la Transición Ecológica ayudará a hacer posible que se restauren o creen para esos insectos corredores en zonas agrícolas con plantaciones en sus márgenes y linderos, así como en el entorno de colmenares, para que mejoren la disponibilidad, la calidad y la conectividad espacial de los hábitats para ellos y se incrementen sus recursos alimenticios.

Según informan los naturalistas, en zonas urbanas se plantea una red de jardines y huertos con manchas de vegetación natural para el refugio, la alimentación y la dispersión de los polinizadores.

En ambos entornos se dejarán troncos de madera muerta y haces de cañas para que formen enjambres y colmenas, fundamentalmente las abejas, que son más del 80 % de los polinizadores en el sureste de España, país con más de 1.000 especies silvestres de abejas, además de la doméstica (Apis mellifera), en muchos casos solitarias.

En el mundo se están reduciendo las poblaciones de insectos polinizadores, pero la situación en España es poco conocida.

Entre las causas del declive figuran los cambios en el uso del suelo, principalmente por la actividad agrícola; el uso de agroquímicos, no sólo insecticidas, y el cambio climático.

Por eso, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el Convenio para la Diversidad Biológica y la Plataforma Intergubernamental de Políticas Científicas para la Biodiversidad y los Servicios de los Ecosistemas han llamado a poner a disposición de los polinizadores recursos y refugio para salvaguardar su imprescindible labor para la conservación de la biodiversidad, el funcionamiento de los ecosistemas y la producción agrícola.

La introducción de especies exóticas invasoras, en muchos casos parásitos y enfermedades, y la inadecuada gestión de polinizadores domésticos, como las abejas de la miel y los abejorros, generan problemas añadidos, añaden los ecologistas, que prevén la paulatina participación en el proyecto de ayuntamientos y empresas agrícolas y apícolas.

Sus promotores consideran imprescindible implicar a la sociedad en estas estrategias con acciones de educación y voluntariado ambiental con escolares, entidades y población en general.

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