10 de agosto de 2019
10.08.2019
Agroex

La agroecología, en el centro del debate sobre el cambio climático

Acción contra el hambre pide limitar el impacto del uso agrícola de la tierra sobre el clima

10.08.2019 | 04:00
«La agricultura también está sufriendo el cambio climático en el ámbito rural y familiar», señalan. acción

Acción contra el Hambre ha destacado la «imperiosa necesidad» de limitar el impacto del uso agrícola de la tierra sobre el cambio climático, para combatir la inseguridad a largo plazo. Así lo ha manifestado este viernes la organización en un comunicado tras la publicación del Informe Especial del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC).

El informe, según ha señalado la ONG, se muestran las «complejas» relaciones entre el cambio climático y el uso de la tierra, especialmente en la agricultura. De hecho, los sistemas agroindustriales son responsables de casi un cuarto de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Sin embargo, la organización ha asegurado que la agricultura «también está sufriendo el cambio climático, especialmente en el ámbito rural y familiar». Así, ha resaltado que el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos tiene un «impacto significativo» en la producción agrícola, en términos de cantidad y calidad, «y no hace sino agravar la situación de la población más vulnerable, con menos alimentos disponibles y el aumento de los precios».

«Creemos que las negociaciones internacionales sobre el cambio climático deben ser impulsadas por cuestiones agrícolas: es crucial reconsiderar nuestros sistemas agrícolas a nivel internacional para limitar su impacto sobre el cambio climático, sin sumar más amenazas a la seguridad alimentaria. Las políticas deben priorizar el apoyo a la adaptación de la población más vulnerable a las consecuencias del cambio climático», ha subrayado Acción contra el Hambre.

Para el director técnico de la organización, Amador Gómez, la agroecología campesina, la agricultura familiar y los pequeños agricultores «deben estar en el centro de los sistemas agrícolas, a diferencia de los sistemas agrícolas industriales que favorecen el cambio climático y no producen alimentos saludables y nutritivos».

En su opinión, los países más industrializados «también deben reconsiderar sus sistemas de consumo para limitar su impacto en el cambio climático que afecta a los países menos desarrollados». «En esos cambios deben tenerse en cuenta toda la cadena de producción, especialmente la deforestación, los insumos químicos, la agricultura y el desperdicio de alimentos», ha precisado Gómez.

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