28 de julio de 2019
28.07.2019
La Opinión de Murcia
Salud

La Arrixaca investiga si la dieta vegetariana puede paliar el Alzheimer

El objetivo es comprobar si el deterioro cognitivo leve, una fase previa a la demencia, puede producirse más despacio

28.07.2019 | 10:37
La Arrixaca investiga si la dieta vegetariana puede paliar el Alzheimer

La Unidad de Demencia del Hospital Virgen de la Arrixaca investiga la influencia de la dieta vegetariana en la enfermedad del Alzheimer, a fin de comprobar si el deterioro cognitivo leve, una fase previa a la demencia, puede producirse más despacio.

Y es que, "entre el 50 y el 70 por ciento de las personas con deterioro cognitivo leve van a tener, a lo largo de 3-5 años, una demencia", por lo que "todos los estudios se centran ahora mismo en esa fase de deterioro cognitivo" al objeto de intentar ralentizar ese proceso, según adelanta a Europa Press la directora de la Unidad de Demencias del Hospital Virgen de la Arrixaca, Carmen Antúnez.

Se trata de una investigación "muy novedosa, porque está poco estudiado", y consiste en ver la relación que tiene el cambio de alimentación en el deterioro cognitivo.

De tal forma, realizamos un cambio de alimentación en estas personas "porque los estudios científicos demuestran la relación entre el intestino, y el cerebro", así, el cerebro manda órdenes al aparato digestivo y éste responde al cerebro, es el llamado eje intestino-cerebro. Estas "órdenes que se materializan a través de la microbiota", es decir, "de las bacterias que tenemos en el intestino".

Y es que, acentúa, "hay bacterias que son amigas y otras que lo son menos", nuestra salud depende mucho del tipo de las bacterias que tengamos en el aparato digestivo, "éstas generan una serie de sustancias, de neurotransmisores, de vitaminas, además de dirigir en gran medida la inmunidad".

El objetivo de esta investigación es conocer si cambiando la alimentación de un grupo de personas en riesgo de tener una demencia o Alzheimer, puede conseguirse que ese deterioro vaya más despacio". "Si nosotros cambiamos la alimentación, y por tanto, cambia la flora intestinal, pretendemos averiguar cómo repercute en el cerebro", aclara.

Actualmente, están en una fase intermedia, reclutando pacientes y controles, ya que el estudio lleva aparejado una serie de análisis de sangre y heces, para ver la microbiota en tres momentos distintos durante el año que dura la investigación y test neuropsicológicos, entre otros. Pruebas que se realizan tanto al grupo de personas control como al del grupo activo, al que sí se le cambia la alimentación, para poder comparar ambos casos.

Aunque, ha subrayado Antúnez, "ya sabemos por adelantado que hay relación muy directa entre el tipo de alimentación y los estilos de vida", de hecho, el estrés tiene una influencia enorme en la microbiota "y por tanto, en el tipo de relación de señales que envía al cerebro".

Por lo que, concluye la directora de la Unidad de Demencias del Hospital Virgen de la Arrixaca, influye el cambio de estilo de vida, la alimentación, el ejercicio físico, la estimulación cognitiva, así como controlar los factores de riesgo como la hipertensión o la diabetes.

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